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Asunto:Cazadores de Fortuna con Estetica Internet
Fecha:Lunes, 15 de Mayo, 2000  03:24:05 (-0600)
Autor:Ricardo Ocampo <anahuak @.............mx>

From: "Marta Vincent" <mvincent@...> 
To: "Red Anahuak Networks" <anahuak@...> 
Subject: INTERNET 
Date: Wed, 29 Mar 2000 12:43:51 -0300 
 
 
Ésta contribución la distribuyó la red ABCdarios, de Buenos Aires, como 
aporte adicional a mi envío de la semana pasada.  Mi gran agradecimiento a 
Uds. por todo lo que aportan a mi vida y los abrazo desde mi corazón hasta 
que pueda hacerlo en persona, en el evento maya de mayo 2000. 
Marta Vincent 
mailto: martavincent@... 
   
---------------------------------------------------------------------------- 
----------- 
   
A propósito de la transcripción del editorial publicado en La Nación acerca 
de Internet, lean ésto.  
Leido entre lineas nos deja conocer con qué falta de ética ( y algo 
más....) se manejan los negocios  
   
CAZADORES DE FORTUNA CON ESTÉTICA DE INTERNET  
 
-El artículo de Fortune denunciando la obsesión especulativa por 
enriquecerse en Internet, junto a la actuación dudosamente ética de 
consultoras, despachos de abogados y cazatalentos, dibuja un preocupante 
marco económico que algunos supuestos emprendedores tratan de aprovechar a 
costa de la ingenuidad del público y con el silencio cómplice de los medios.  
 
Juan Manzisidor 
 
La nueva industria de la avaricia en la que parece haberse convertido 
Internet, tal como denuncia Fortune este mes, llega a Latinoamérica y 
España tarde y mal, como era de esperar. Un puñado de empresas se prepara 
para salir a las Bolsas españolas sin más pretensión que el enriquecimiento 
de sus directivos. Es legítima la ambición de ganar dinero, y hasta 
necesaria para que el sistema de libre mercado avance. Pero no es tan 
legítimo progresar engañando al pobre ciudadano y poniendo en peligro la 
estabilidad de las economías familiares. La bola de nieve en que se ha 
convertido la cotización de muchas empresas supuestamente tecnológicas 
sigue rodando montaña abajo y puede suceder que termine por arrasar el 
valle. ¿Por qué nadie lo denuncia? 
 
Todos estamos envueltos en una cadena de intereses, aunque algunos faltan a 
la ética más que otros. Por ejemplo, los medios informativos. En absoluto, 
nos interesa cuestionar la sobrevaloración de muchas firmas; peligraría la 
publicidad y, lo más importante, podríamos transmitir un tono negativo que 
en absoluto conviene para vender más periódicos o generar más visitas al 
web. Aquí y ahora priman los diarios encargados de fomentar la inversión y 
los negocios, y al calor de esta idea, los medios informativos encubren, 
con sus informaciones parciales e interesadas, una realidad en la que no 
interesa profundizar. ¿No defienden muchos de ellos a los ahorradores? ¿Por 
qué, entonces, no tratan de aproximarse a la verdad y, en su lugar, exhiben 
los rostros de los nuevos triunfadores del punto com? 
 
Cómo se crea el gran globo 
 
Ha tenido que ser Fortune, poco sospechosa de socavar las bases de la 
economía occidental, la publicación que recuerde a los medios españolitos e 
hispanohablantes que el periodismo no es sólo un arma de poder e 
influencia, sino que ¡también sirve para informar a los lectores!. El 
análisis que hace este mes es sobrecogedor, y si no viviéramos en una 
sociedad narcotizada por la conveniencia, más de un ciudadano saltaría, 
alarmado, a la palestra. Dice nuestro amigo el científico Enrique Irazábal 
(un hombre llamado a revolucionar buena parte de la sociedad de Internet 
con su proyecto Scinet-corp.com), citando a Elias Canetti, que "un don 
nadie experimenta una peculiar suerte de servil satisfacción en dejarse 
manipular por el poder...". 
 
La denominada nueva economía ha arrancado enredándose en una insólita 
lógica, sólo accesible a los iniciados. Un grupo de directivos, ataviados 
según la estética de Internet (nada de corbatas, estilo casual, gorras con 
logotipos...), plasma una idea en un Power Point, redacta un Business Plan, 
y, acto seguido, capta financiación de banqueros y grupos que, en su 
despiste, invierten en todo lo que suene a tecnología (ello significa 
modernidad, mitigar la incertidumbre de futuro y revalorización en Bolsa). 
El primer destino del dinero es la publicidad y el marketing. Se crea un 
gran globo, siempre con vistas a salir a Bolsa, y el público, aleccionado 
por los medios, descubre que se trata de una gran inversión.  
 
Consultores que participan en empresas 
 
Naturalmente, los gestores, tan mediocres como avispados, argumentan que no 
habrá beneficios en los próximos tres años según es costumbre en Internet. 
La gran mentira (pues, de verdad, no hay impulso empresarial ni ambición de 
generar riqueza) prospera gracias a la decisiva intervención de los bancos 
de negocios y consultores de inversión. Éstos viven de las comisiones 
resultantes de vender acciones de los nuevos emprendedores, y sus primeros 
clientes son los fondos institucionales, fondos de pensiones, bancos y 
empresas tradicionales. A nadie interesa que las nuevas empresas dot com 
vayan mal.  
 
Más sorprendente resulta comprobar cómo las firmas de consultoría 
(Andersen, McKinsey...) y despachos de abogados rebajan sus niveles éticos 
hasta el mínimo y se involucran en el circuito aceptando cobrar en acciones 
en lugar de dinero efectivo, como señalaba también Fortune. En España vimos 
cuando la salida de Terra cómo directivos de McKinsey participaban 
directamente en la filial de Telefónica; ayer Ecuality.com, una empresa de 
e-commerce que prepara su irrupción bursátil, nombró presidente al director 
en España del área de telecomunicaciones de PriceWaterhouseCoopers. Incluso 
las firmas de cazatalentos están creando fondos de capital riesgos para 
invertir en las compañías en las que colocan los ejecutivos contratados. 
Las perspectivas de inflarse a ganar dinero son tan abrumadoras que los 
profesionales aparcan su sentido ético y se lanzan de lleno al botín.  
 
La dificultad de resistirse a la presión 
 
Y si todos ganan, ¿quién pierde? Pues parece obvio que para que unos ganen, 
otros han de perder, según la teoría clásica de que la economía es un juego 
mundial de póker. En la base de la pirámide está en el gran público, el 
incauto inversor, el ancianito que confía sus ahorros a la Bolsa, el 
trabajador que ahorra para un fondo de pensiones, el estudiante que forma 
un fondo crediticio y en infinidad de personas que madrugan, sufren y se 
inquietan por la marcha de sus inestables economías. Los nuevos 
especuladores juegan a la ruleta con la fichas que les proporcionan las 
gentes anónimas, hoy atrapadas, ingenuamente, en la vorágine de Internet.  
 
En el escenario de la nueva economía ha prendido la idea de que hay que 
enriquecerse rápidamente, y parece difícil resistirse a la presión. Incluso 
a los empresarios tradicionales les cuesta mantener equilibrio ante la 
existencia de tantos casos, a su alrededor, de enriquecimiento súbito. 
Algunas de las compañías históricas en Bolsa han entrado en estado de 
histeria al ver cómo grupos advenedizos revalorizan espectacularmente sus 
acciones. Les resulta imposible mantener la calma, y algunos rozan el 
ridículo cuando descubren, de pronto, la tierra prometida de Internet. 
(Ayer un directivo decimonónico, de la España tradicional, Enrique de 
Aldama anunciaba que dejaba la presidencia de su constructora para "iniciar 
un proyecto en Internet").  
 
Quién es quién en la nueva economía 
 
Ojo, por tanto, con el Salvaje Oeste en el que parece haberse convertido 
Internet. La economía financiera se está separando con peligrosa celeridad 
de la economía real, y algunos cazadores de fortuna con estética de 
Internet están aprovechando la ocasión para hacer caja a costa de la 
ingenuidad del público y la actuación dudosamente ética de consultores, 
abogados y bancos de negocio. Los Gobiernos tienen vetado, por supuesto, el 
acceso a la orgía dineraria, pues pesa sobre ellos el estigma de ser 
caracterizados como intervencionistas. De manera que no hay ley ni 
vigilante que vele por el ciudadano. Los medios, antaño contrapeso del 
poder, se han entregado al festín, pactando con los nuevos capitalistas el 
intercambio de contenidos y el reparto de prebendas.  
 
Aún así, no se trata de caer en el pesimismo, ni mucho menos desanimar a 
los nuevos emprendedores que necesitan, de manera legítima, capital para 
sacar adelante sus proyectos. La cuestión es discernir, en medio de la 
explosión de Internet, quién actúa de buena fe y quien es un simple 
estafador disfrazado de empresario internauta. En abril se abre en España 
el denominado Nuevo Mercado y numerosas empresas afilan sus espadas para 
vender acciones al público. Alguno habrá que realmente acuda a la Bolsa 
como medio para capitalizarse y seguir creciendo y creando riqueza, pero 
hoy por hoy la mayoría parece que sólo confía en dar el pelotazo.  
 
Un buen método para descubrir quién es quién consiste en examinar sus 
cuentas, las inversiones en medios y, sobre todo, la trayectoria y 
formación de sus directivos. Si Internet y la Bolsa es transparencia, cabe 
exigir que, al menos, los perfiles detallados de los ejecutivos salgan a la 
luz pública. En medio de la confusión actual, tal vez lo más acertado sea 
acogerse a la máxima bíblica de "por sus hechos los conoceréis".