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Asunto:[RedLuz] Selva que camina / Entrevista Marcos-Fox / Koldo Aldai
Fecha:Martes, 20 de Febrero, 2001  01:35:40 (-0700)
Autor:Red Anahuak Networks <chicanos @...........mx>

Selva que camina / Entrevista Marcos-Fox / Koldo Aldai


Madrid 19 de Febrero de 2001

Selva que camina


Por Koldo Aldai
<planetagaia@jet.es>
En exclusiva para RedLuz

La historia está salpicada de encuentros entre grandes personajes que pueden incluso hacer variar su curso, reconducir su flujo por otros derroteros más agraciados. Los encuentros más trascendentales son aquellos en los que confluyen las partes encaradas, en los que tropiezan supuestos adversarios con la suficiente perspectiva de futuro, para abrirse y crear un cauce más amplio en el que se suman intereses, visiones, sentires aparentemente contrapuestos. Ese nuevo caudal de voluntades aunadas, de visiones complementadas puede acabar con los diques que han venido frenando eventuales progresos. Estamos en vísperas de uno de esas reuniones cuya trascendencia no podemos siquiera, hoy por hoy, determinar.

La ansiada entrevista, que se consumará en breve en la Ciudad de México, trasciende su tiempo y su espacio, sobrepasa a sus propios protagonistas. El mítico líder de la guerrilla zapatista saldrá de la selva y se encaminará con su gente al encuentro ya concertado en Marzo con el máximo mandatario de la república. Quizá hasta se quiten pañuelo y revelen su faz a la luz del día. Ya no serán más rostros clandestinos, sino miradas interpelantes, ojos sencillos que en la refriega no acallaron su brillo. Los indígenas se ponen de nuevo a caminar, a reclamar un digno futuro. La selva y su gente llaman a las puertas de la descomunal ciudad. ¿Saldrá a su encuentro acogedora o los ahogará de nuevo en un mar de promesas incumplidas?

El presidente Fox y el subcomandante Marcos, fungirán como estrellas de una macrobra con diferentes y profundas lecturas, en medio de un patio de millones de participantes. Dos culturas, dos sistemas, dos maneras de entender el mundo se manifiestan dispuestas a entenderse y enriquecerse mutuamente. Indigienismo y occidentalidad, revolución y sistema, norte y sur geográfico, izquierda y centro político, selva y asfalto, magia y realidadŠ, confluirán en una cita sin precedentes. De la capacidad de las partes para dialogar y llegar a puntos de consenso depende, en buena medida, el futuro del país y del propio continente.

Sólo México podía albergar una reunión de estas características; sólo en su escenario sorpresivo, multicolor y agitado podía acotarse una cita semejante. El excepcional carisma de sus principales actores realza la escena; sus visiones vanguardistas son buen botón de muestra de la conciencia alcanzada por el conjunto de sus representados.

Cada uno de los protagonistas ha debido de romper barreras, superar los tabúes de su entorno para situarse en la posición que ocupa; cada quien cumplió con integridad su itinerario hasta llegar a la cita. Ningún revolucionario hasta el presente ha sabido inyectar tantas dosis de poesía y candor como Marcos a su revolución, ningún mandatario mejicano ha manifestado tanto coraje e integridad para luchar contra las lacras que hipotecan el futuro de su país: la corrupción y la injusticia social, como Fox. Cada quien viene de culturas, de mundos, de espacios diferentes, antagónicos, pero al presente parecieran destinados a unirse y sentar las bases de un México más cohesionado, libre y próspero para todos.

Hay encuentros y encuentros. Una sincronía con una cita de muy similares características nos empuja a una comparación inevitable. Hace tan sólo unos días, se reunían también jefe guerrillero y presidente de gobierno en la selva colombiana. Eran otros registros. El veterano Marulanda aún no sabe que un ordenador portátil conectado a la red es mucho más poderoso que todos sus fusiles juntos. Aún desconoce que los disparos callados son también más efectivos y encomiables que los no refrenados. Alias Tiro Fijo no desnudó su revolución de galones y color caqui, no adereza sus proclamas con chile y poesía. Su discurso monocorde, monotemático desconoce los pareados; sus hazañas revolucionarias se las cobras en narcodólares, por lo demás, el estado que ha creado en su territorio presenta una fachada poco singular. El viejo guerrillero, sobre todo, desconoce que la historia es un continuo movimiento, que las fuerzas de progreso se reciclan o terminan estorbando.

En realidad las FARC no difieren de otros grupos que hicieron de la violencia cultura y trocaron legítimos ideales por frías, inamovibles y vacías consignas, amén de por interesadas divisas. Al día de hoy su accionar contribuyen a cristalizar los injustos modelos imperantes.

La guerrilla zapatista pasó ese arriesgado Rubricón y creó un original y audaz referente revolucionario a uno y otro lado del Atlántico. Opera como vanguardia de un nuevo movimiento de progreso, no sólo mejicano, sino mundial, al que aporta coraje, visión de futuro, color, belleza y vida. Al callar la violencia, una vez tomó las portadas de los periódicos, el EZLN inauguró una dinámica verdaderamente liberadora. Los zapatistas aprendieron a tiempo que los fusiles nunca resolvieron los problemas. Para que el Gobierno cambiara de política no era preciso combatirlo con las armas. Su florida batalla mediática les iba a reportar más apoyos que una guerra sin cuartel.

Al romper unilateralmente con la espiral de la violencia, Marcos y su gente daban un salto cuántico, sentaban un precedente histórico. El resto de los movimientos guerrilleros latinoamericanos siguen blandiendo el fusil "redentor", olvidando que ese mismo hierro constituye uno de los mayores problemas. Ojalá prospere el encuentro Marulanda-Pastrana, aún y todo sus expectativas están limitadas, pues limitado es el horizonte de sus protagonistas. Su reunión no es fácil que alcance el cuerpo de los titulares de esa otra cita semejante en la capital mejicana.

No en vano la entrevista Fox-Marcos nos sitúa a las puertas de un nuevo paradigma de civilización. Ellos están en condiciones de progresar en la travesía que va desde la confrontación a la integración, del conflicto a la cooperación..., una de las aventuras más loables que puede emprender un colectivo humano. Para ello es preciso, por ambas partes, liderazgo a prueba de exigente renovación, generosidad para saber dónde, cuándo y porqué ceder en el camino hacia el acuerdo, valentía también para aparcar dogmas y poder ir más allá de lo explorado hasta el presenteŠ

Marcos deberá de entender que Fox no es un presidente más, sino la puerta sinceramente abierta que por tiempo han perseguido. El subcomandante habrá de vencer exceso de recelo y atinar a ver en los gestos del máximo mandatario algo más que guiños para la galería. Deberá de escapar del todo o el nada y acercarse a una posición más posibilista, encontrar el equilibrio entre las concesiones deseadas y las asumibles por el poder establecido.

Fox, por su parte, deberá de apostar duro, asumir la determinación de acabar con la discriminación que padecen las comunidades indígenas, tanto chiapanecas como del conjunto de la República. Deberá de poner a raya a un ejército y a unas bandas paramilitares que se resisten a salir de la escena. Deberá de responder a las importantes concesiones económicas, políticas y sociales que, al día de hoy, parece dispuesto a poner sobre la mesa.

El mítico Marcos podría por tiempo refugiarse en la selva, agazapado en su guarida de soneto y misterio, tomando café con devotos periodistas venidos del mundo entero. Nosotros seguiríamos disfrutando ante la cómoda pantalla de las sabrosas epístolas cibernéticas del hombre sin rostro. Sin embargo calla ya el tiempo de los versos que no acaban de encarnar, de las leyendas impotentes, de las utopías a medio labrar. Se abre ya la oportunidad de abonar realidades. Ya no hay razón para estirar más una historia de agravios, dolor y lucha. Es llegado el momento de la resolución pacífica del conflicto, de atracar por fin la historia mejicana en el muelle de la justicia y la dignidad "globalizadas".

La selva está herida pero el asfalto parece querer abrirse en sincero y enorme regazo. El reto de ambas partes es titánico y crucial a un mismo tiempo y revela lo apasionante de nuestros días. Una larga y dolorosa inercia de marginación y enfrentamiento puede trocarse en el fecundo despertar de toda una nación. Lo que acontece en México es buen ejemplo de lo podemos observar a nivel planetario. Estamos en el punto de inflexión en el que la historia puede dar, sin lugar a dudas, el mayor de sus giros. Cede, expira una civilización muy definida por la lucha de las partes aparentemente opuestas y emerge un paradigma de mutuo reconocimiento, de cooperación externa y creciente sentimiento de hermandad interna. Campo y ciudad, tradición y modernidad, sueño y cómputoŠ parecen, por fin, dispuestos a entenderse.



Redacción de www.portaldorado.com