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Asunto:[RedLuz] Democracia Sin Aire / Joaquin Araujo // El Peor Presidente / Carlos Fuentes
Fecha:Sabado, 26 de Mayo, 2001  03:30:24 (-0700)
Autor:Ricardo Ocampo-Anahuak Networks <chicanos @...........mx>

@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@ 
 
FORO NUEVAS COMUNAS 
 
Unete al renovado movimiento latinoamericano de ecovillas, permacultores y 
nuevos centros de desarrollo y promocion ambiental 
 
http://www.elistas.net/foro/comunas 
comunas-alta@... 
 
@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@ 
 
 
 
From: "Planeta Gaia" <planetagaia@...> 
Date: Mon, 21 May 2001 11:06:52 -0700 
 
DEMOCRACIA SIN AIRE 
Por Joaquín Araújo  
www.elpais.es   14 de mayo 
 
'... tan leve soy, 
tan dentro de las cosas 
que camino con los cielos'. 
(Salvatore Quasimodo) 
 
Su estremecedora sencillez nos envuelve. Resulta leve y frágil, pero nada 
resulta más imprescindible. Porque basta con que la luz y el agua lo abracen 
para que nazca la más asombrosa complejidad y creatividad conocida: eso que 
llamamos vida. Que empieza con su llegada al aire y se acaba cuando nos 
falta. Como el agua es también un producto de la atmósfera, y viceversa, no 
se nos olvida lo mucho acuático que vive en este planeta. 
 
Todos los seres vivos somos, pues, criaturas del aire, es decir, que 
caminamos con el cielo dentro. No se puede dar un solo paso sin un hálito 
previo. 
 
No hay caso de reciprocidad más completa que inspirar y expirar. Nada tan 
común, ni tan global, ni tan justo al mismo tiempo, como esa porción del 
aire que a todos nos corresponde, todavía por igual. Nada tan democrático 
como respirar. Es más, la atmósfera actúa como una amparadora placenta 
compartida por todos los seres vivos. En ella deambula el clima, que viene a 
ser el director de esa vasta orquesta que interpreta la composición 
fundacional: la vida en todos los paisajes. El clima, es más, actúa como 
principal garante de la seguridad y el bienestar humano en este planeta. 
Criterio especialmente fácil de aceptar cuando contemplamos las 
devastaciones que causan sus caprichos negativos. Algo que olvidan los que 
prefieren escudos contra improbables misiles -que, por cierto, de ser 
interceptados en la atmósfera causarían daños también irreparables- que 
mantener activo al verdadero paraguas o escudo global que no es otro que el 
aire en buen estado de salud. 
 
Resulta ciertamente difícil, pero algún día incluso los republicanos de 
Norteamérica entenderán que nada amenaza tanto a su seguridad como la 
degradación de los procesos de renovación de la vida, esos que pasan 
invariablemente por la calidad del aire. 
 
Con todo, clavar lanzas de humo negro en el tejado azul de los cielos es 
tarea que con empeño acometen nuestras sociedades del despilfarro. Las 
goteras son cada día más extensas y las secuelas de tan torpe deterioro 
certificadas por la comunidad científica. Aun así, es algo consentido, 
incluso estimulado, porque la inmensidad de lo etéreo parecía aceptar todo 
insulto, toda mancha. Ahora ya sabemos que no es así. Que la ascendente 
contaminación atmosférica, de forma casi tan vasta como el mismo aire, nos 
es devuelta con el peso del calor, con las tiranías de la arreciada 
esquizofrenia climática y, en consecuencia, con un sustancial incremento de 
las indeseables secuelas de las casi siempre mal llamadas catástrofes 
naturales. 
 
La cuantificación del fétido aliento elude, por su enorme magnitud, la 
comprensión. Al menos hasta que la reducimos al montante que nos corresponde 
a cada uno de nosotros. Que en el caso de ser ciudadano de los Estados 
Unidos de América asciende a 25.000 kg de CO2 al año. A multiplicar claro 
por los 230 millones de residentes en la primera potencia. Si somos parte de 
la Unión Europea, la cuantía del contaminante derivado de nuestro gasto 
energético baja a menos de la mitad, pero no deja de ser apabullante el dato 
de que a cada europeo nos correspondan unas 11 toneladas de venenos. En 
conjunto se puede afirmar que casi la mitad de la contaminación atmosférica 
actual es producida por algo menos del 10% de los seres humanos. 
 
Tenemos diagnóstico: ya no caben dudas sobre la responsabilidad directa del 
exceso de CO2 en el aumento de las temperaturas medias del planeta, cada día 
más caluroso. Sofoco que puede incrementarse otros 5 grados antes de que 
acabe el siglo. Por fortuna contamos con una coherente aunque tímida 
terapia: el protocolo de Kioto. Y hasta la posibilidad de una recuperación 
total si cambiamos el modelo energético. Pero se está imponiendo todo lo 
contrario: una situación precientífica, amoral y desgarradoramente 
antidemocrática que pretende suspender la puesta en marcha de un antídoto 
que a todos beneficiaría, incluidos los que no quieren aplicarlo. 
 
Si la negativa de Bush y su Administración resulta tan demoledora como 
esclarecedora no es, una vez más, por el prepotente y soberbio desprecio a 
todos y todo los demás. Es que atenta directamente contra el sistema 
democrático. Bush en principio no admite siquiera sugerencias cuando por su 
parte atenta contra el más común y básico de los bienes globales de la 
humanidad. De ahí que, mientras los acuerdos internacionales sobre el cambio 
climático se basan en la deseable reducción de las emisiones contaminantes, 
esté sucediendo todo lo contrario. Digamos de paso que también en España, 
donde durante los últimos cinco años los contaminantes atmosféricos han 
subido un 20%. 
 
Más preocupante, en cualquier caso, es que la decisión de negarse a 
ratificar el tímido y tacaño acuerdo de ahorro energético de Kioto sólo ha 
sido posible como forma de cobro por los servicios prestados a la campaña 
electoral de Bush por parte de las empresas que se enriquecen con el 
deterioro ambiental, directo e indirecto. Una vez más queda patente que 
gobiernan más, acaso del todo, los que no pasan por el refrendo de las urnas 
que los políticos a sí mismos considerados electos. Si el tema fuera local 
también sería grave, pero el que ahora nos atenaza alcanza la dimensión de 
lo universalmente irresponsable, sin paliativos. Ante todo porque sacraliza 
una competencia por completo desleal, basada en los bajísimos precios del 
combustible y su participación en el producto industrial final de la primera 
potencia. De acuerdo con lo expresado por nuestro Domingo Jiménez Beltrán, 
excelente director de la Agencia Europea de Medio Ambiente, los europeos 
gastamos 240 toneladas de petróleo equivalente por cada millón de euros de 
PIB. USA eleva ese gasto hasta 410 toneladas, es decir, un 70% más que en la 
Unión Europea. Por tanto, estamos ante una economía no ya despilfarradora, 
sino ante todo mentirosa, desde el momento en que no refleja ni los costes 
reales ni remotamente los ambientales. Éstos, por cierto, todavía no 
contabilizados por economía alguna del planeta, cuando seguramente son los 
más altos. 
 
Disminuir los atentados al aire es todo lo contrario de lo que mantiene la 
política oficial americana: es más barato y, por tanto, más rentable. Al 
tiempo que más saludable, técnicamente posible, y, socialmente, 
infinitamente más justo. Incluso resulta ético. 
 
Porque lo que asoma, con densidad diferente a la de otras ocasiones, es que 
ahora no son geopolíticas, ni mercados concretos que conquistar, mucho menos 
filias o fobias. El descomunal insulto que los gobernantes de Estados Unidos 
lanzan contra la totalidad del planeta y de la vida que alberga es realmente 
una deliberada ceguera. Si acaso sólo tiene como reverso aceptable la 
movilización de las comunidades europeas, que deberían de una vez por todas 
ponerse a la cabeza de las rectificaciones ambientales, económicas y morales 
a escala planetaria. Asumir la responsabilidad de un liderazgo ecológico, 
que muy pronto sería también cultural y económico. La crisis alimentaria lo 
está demostrando. La todavía más peligrosa fiebre de la atmósfera llama 
también a una generalizada rectificación. Porque caminar con los cielos es, 
además de buena poesía, imprescindible coherencia si nos queremos cada día 
más y no menos democráticos. 
 
 
* * * * * * * * * 
 
 
From: "Ana Rosa Moreno" <morenoar@...> 
Date: Wed, 23 May 2001 17:06:16 -0500 
Subject: El Peor Presidente por Carlos Fuentes 
 
 
EL PEOR PRESIDENTE 
Por CARLOS FUENTES 
 
Cd de México.-En el siglo XX, después de las presidencias, ilusorias o 
desastrosas, de Warren Harding (la corrupción), Calvin Coolidge (la ilusión) 
y Herbert Hoover (la desilusión), llegó a la Casa Blanca Franklin D. 
Roosevelt, a quien considero el principal estadista del siglo pasado. 
Franklin D. Roosevelt sacó, con el "nuevo trato", a su país de la depresión. 
Contó con el mejor capital de su país: el humano y el social. Ganó la 
Segunda Guerra Mundial: los EE.UU., fueron "el arsenal de la democracia", 
sin menoscabo de la noble resistencia británica y del enorme sacrificio de 
vidas del Ejército Rojo. Ningún presidente posterior a Roosevelt ha llegado 
a su altura. Los ha habido inteligentes y buenos (Truman, Carter), buenos y 
tontos (Ford y Eisenhower), inteligentes y perversos (Johnson, Nixon), 
brillantes y sacrificados (Kennedy), tontos pero obsesivos (Reagan). Ahora, 
los EE.UU., tienen un presidente, a la vez, tonto y perverso: George W. 
Bush. 
 
La lista de sus perversidades aumenta día con día. Internacionalmente ha 
resucitado la Guerra Fría con China y Rusia. A China, le manda 
aviones-espía; a Rusia, le expulsa cincuenta supuestos espías. Es como si 
Bush quisiese reanimar la carrera desfalleciente de James Bond, privado de 
enemigos comunistas. Pero Bush va más allá. En una sola quincena, no sólo 
compra pleitos innecesarios aunque reminiscentes con Pekín y Moscú. Torpedea 
la reconciliación de las dos Coreas, cancelando pláticas con el norte 
mientras lo visita el presidente del sur y principal arquitecto de la paz 
coreana, Kim Dae-Jung. Y reanuda, escalándola, la venta de armas a Taiwan. 
Nada que nos sorprenda. ¿No desató Bush un bombardeo contra Bagdad, sin 
prevención a sus anfitriones. El mismo día que visitaba al presidente 
Vicente Fox en México? "Vamos a apantallar al mundo", dijo un incauto vocero 
presidencial mexicano. No: Bush apantalló a Saddam Hussein. 
 
La más grave decisión internacional del joven Bush ha consistido en 
denunciar el Tratado de Kyoto contra la emisión de gases mortales para la 
vida en el planeta. 
 
El Tratado fue resultado de un arduo trabajo de la comunidad  internacional, 
encabezada por el predecesor de Bush, el presidente Bill Clinton. Ojalá que 
la oprobiosa decisión de Bush fuese sólo una cachetada a Clinton. Es algo 
peor: es un insulto a la comunidad internacional y una amenaza a la vida 
planetaria. La emisión de gases tóxicos y el efecto invernadero condenan a 
muerte a las generaciones venideras. Esto le importa un comino al cowboy de 
la Casa Blanca. Lo importante es que los EE.UU., sigan empleando (y 
despilfarrando) la mitad de los recursos energéticos del planeta. La 
política exterior contra el Tratado de Kyoto es mero reflejo de la política 
interior de asalto al medio ambiente puesta en práctica, a partir de enero, 
por Bush. El presidente ha renegado de la promesa de campaña  -"protegeré 
los bosques del Tercer Mundo"- hecha en Miami el pasado agosto. Ofreció 
entonces cien millones de dólares para proteger el medio 
ambiente en las grandes reservas tropicales de oxígeno, alimento y 
medicina. La oferta ha quedado reducida a trece millones -sustraídos a la 
Agencia de Desarrollo Internacional. 
 
En tres meses apenas, Bush junior ha autorizado la construcción de 
carreteras que atravesarán bosques nacionales protegidos. Ha prohibido dotar 
de fondos a las agencias obligadas a preparar listas de especies animales y 
vegetales protegidas, a pesar de que obedecen a órdenes judiciales. Es más: 
Bush ha ordenado a sus funcionarios desobedecer dichas órdenes. Ha 
subvertido las demandas de grupos ecológicos para enumerar especies en 
peligro, aunque los seres humanos tampoco le importan demasiado. Bush ha 
cerrado la oficina de la Casa Blanca encargada de atender la epidemia del 
Sida, y ha ordenado que no se sujeten a prueba de salmonela los almuerzos 
escolares. 
 
No ha tardado Bush en darle las gracias a quienes financiaron su campaña y 
lo llevaron al poder. Es más: ha instalado en el poder a los ideólogos de 
derecha que le son indispensables como fuente de inspiración. Bush no sabe 
hablar sin tarjetas de auxilio. Sus improvisaciones son un galimatías 
salpicado de bromas. Las decisiones duras las toman el duro Secretario de la 
Defensa, Donald Rumsfeld; la dura consejera de Seguridad, Condoleeza Rice 
(cuyo nombre, significativamente, bautizó a un buque-tanque petrolero la 
semana pasada) y el duro, hábil, inteligentísimo vicepresidente, Dick 
Cheney, largo tiempo cabeza de la petrolera  Haliburton, "chambita" que le 
obligó a declarar ingresos por treinta y seis millones de dólares el año 
pasado. "Los negocios son los negocios" y en el caso de la presidencia de 
Bush, el  negocio es el petróleo. Los EE.UU., son una democracia de mercado. 
Practican un mercado-leninismo implacable pero están sujetos a límites 
democráticos dictados, en muchas ocasiones, por leyes del mercado. Andrew 
Cord, el secretario en jefe (Chief of staff) de la Casa Blanca, obtuvo dos 
mil millones de dólares en contratos para la General Motors en Shangai. Es 
dudoso que ahora vea con simpatía una política contra china desde 
Washington, y el amarillista, anticomunista pero sagaz magnate mundial de la 
prensa, Rupert Murdoch, no ha dicho una palabra contra Pekín -necesita 
proteger su satélite televisivo en China. 
 
Existe otro límite para el muñeco de la Casa Blanca y sus ventrílocuos. El 
Senado de los EE.UU., está dividido cincuenta y cincuenta. Las políticas 
extremistas de Bush están alejando a muchos republicanos moderados. Muchas 
iniciativas reaccionarias de Bush encontrarán severa oposición en el 
Congreso y en la opinión. No creo que, dentro de cuatro años, los votantes 
norteamericanos, que en noviembre eligieron popularmente a Al Gore, permitan 
la re-elección de George W. Bush, seleccionado por cinco jueces de la 
Suprema Corte. Este es el presidente con el cual deberán tratar, en pocos 
días, los jefes de estado y de gobierno de Canadá y de Iberoamérica en 
Quebec. ¿Dónde estás, Bill Clinton, cuando más te necesitamos? 
 
 
 
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N U E V O ! ! 
 
FORO IZTARU 2001 
Hacia el Segundo Encuentro de la Red Iberoamericana de Luz, en noviembre 
proximo en Costa Rica. Diario de una gesta. Participa con nosotros en esta 
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Moderadora: Sonia Caamaño 
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