| Asunto: | [RedLuz] El Espacio es una Entidad / Vicente Beltrán Anglada | | Fecha: | Domingo, 23 de Septiembre, 2001 01:00:10 (-0700) | | Autor: | Ricardo Ocampo-Anahuak Networks <anahuak @.............mx>
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EL ESPACIO ES UNA ENTIDAD
por Vicente Beltrán Anglada
Vamos a reanudar nuestras conversaciones esotéricas acerca de la magia
organizada. Este término magia organizada puede parecer un poco distante de
nuestras concepciones corrientes acerca de la magia, sin embargo no existe
otra alocución que la defina de una manera más concreta y objetiva.
De la misma manera que la creación universal es consecuencia de un Plan
organizado, por todas las entidades o centros creadores que pueblan el
universo, así la magia se convierte en el instrumento de creación de todo
tipo de entidad. La creación atañe a todo centro de conciencia, sea el Señor
de una galaxia o aquella minúscula conciencia que forma la vida de un átomo.
La creación es simplemente la evolución del espíritu a través de las formas.
Como ya he dicho en otras oportunidades hay tres sentencias de la magia que
deben ser observadas muy atentamente. Por ejemplo, esta alocución de que "el
espacio es una entidad" que aparentemente viene teñida de algo misterioso
que no puede captar nuestra mente, ni aún nuestra intuición. Después existe
aquella otra alocución de que "toda creación es una obra mágica" y que su
expresión más concreta e intelectual para utilización del esoterista, es
aquella máxima de que "la energía sigue al pensamiento". Vamos a analizar
algo más concreta y quizás más profundamente esta alocución de que "el
espacio es una entidad".
¿Por qué el espacio es una entidad? Porque existe una conciencia en cada uno
de los repliegues del espacio que le hace asequible a todas las respuestas
que surgen de no importa qué centro de conciencia creador. Esta increíble
capacidad de respuesta obedece a una conciencia que es inherente al propio
espacio. Y el espacio, siendo como es multidimensional y multimolecular, es
de unas características misteriosas para cuya comprensión se precisa una
gran dosis de intuición. De todas maneras, todos sabemos debido a los
estudios esotéricos que hemos realizado, que existen aquellas entidades que
llamamos "los moradores del espacio" que son fundamentalmente los creadores
del éter, son el propio éter. Y todo centro creador está utilizando éter en
cada una de sus creaciones. Por ejemplo, nuestro sistema solar utiliza en el
seno del espacio siete tipos fundamentales de éter, cada uno de estos éteres
constituye un plano de la naturaleza o un cuerpo objetivo o subjetivo del
Señor Solar. Cada uno de estos planos está regido por una entidad del
espacio que esotéricamente llamamos Mahadeva o bien en términos cristianos,
un Arcángel. Los Mahadevas y los ángeles en todas sus huestes y jerarquía
constituyen la entidad espacio. Sin embargo el espacio es tan incluyente que
contiene todas las creaciones posibles dentro de su absoluto marco de
expresión.
Así, cuando hablamos de la magia, hablamos siempre de la relación: centro de
conciencia-espacio. El espacio es el punto de aplicación de las fuerzas para
las entidades creadoras y cada una de esas entidades absorbe del espacio, si
podemos decirlo así, aquella calidad y cantidad de éter que precisa para
llevar adelante su plan de manifestación.
Aparentemente el espacio no contiene nada. ¿Qué existe entre ustedes y yo?
Sin embargo ustedes me oyen, me ven; yo también los oigo a ustedes y los
veo. ¿Qué hay entonces? Hay un espacio que está lleno de una sustancia
inteligente, que tiene la misión de relacionar los centros de creación con
el éter, con la calidad del éter que constituye en su magnitud y
profundidad, el espacio que contiene todas las infinitas creaciones.
Podríamos decir que dentro del espacio se origina el milagro de la creación
y que la creación siempre es un acto de conciencia. Cuando la entidad
consciente tiene una gran magnitud como en el caso de los Logos creadores,
el espacio es, absorbido en mayor cantidad, que lo es cuando se está
manifestando un ser humano y menos todavía cuando se está manifestando un
elemento químico o un simple átomo de materia. Sin embargo el proceso
siempre es el mismo. El centro de creación se manifiesta siempre como un
llamado invocativo; el llamado invocativo surge siempre de una intención, y
cuando la intención no existe porque no existen capacidades de conciencia,
es el deseo el que utiliza su fuerza, su poder, para herir con la espada de
su juicio (o de su no-juicio) las entrañas del éter.
Entonces podríamos decir que todos estamos inmersos en un espacio, y cada
uno del espacio que le corresponde, absorbe o va absorbiendo aquella calidad
y cantidad de éter que precisa para su propia manifestación. La
manifestación de la mente, la manifestación del cuerpo emocional, la
manifestación del cuerpo físico, son manifestacio-nes del éter: el éter que
ha sido condicionado por la entidad que constituye un centro de conciencia.
Y todos ustedes son creadores, como yo y como todos los seres nacidos, en
virtud de que utilizan o bien el deseo o bien la intención, la voluntad o el
propósito.
Entonces en estas conversaciones lo que tratamos de hacer con respecto a la
magia organizada es que seamos conscientes de nuestras propias creaciones y
que utilicemos la voluntad y no el deseo para llevar adelante nuestro plan o
nuestros proyectos de perfección. No podemos olvidar -ni debemos hacerlo-
que somos responsables de nuestra propia vida, no sólo porque corresponde a
la evolución de una Mónada -que utiliza un Ego, el cual utiliza un triple
vehículo de manifestación-, sino porque tenemos el deber de crear para
sustentar de una manera perfecta la gloria de la creación. Así, si se les
dice a ustedes por ejemplo, que cuando están pensando están rasgando los
éteres, que los ponen incandescentes por la fricción del fuego de la
personalidad y que este fuego es revertido en bien o en mal de la humanidad
en el ambiente circundante, quizás tendrán una idea de lo que implica la
responsabilidad de la propia creación.
Estoy seguro de que estoy hablando a un público inteligente, que está
deseando intensamente realizar en su vida algo realmente importante. La
importancia de lo que les estoy sugiriendo es la creación, la modificación
de sus propios estados de conciencia: que su conciencia no sea hoy la de
ayer y que mañana no sea la de hoy, lo cual implica que ustedes deben estar
constantemente renovándose, que ustedes estén continuamente creando,
poniéndose en contacto con el éter, utilizando el éter conscientemente.
Cuando sepamos más acerca de la obra creadora y de cómo estamos
condicionados por las creaciones que nos vienen "importadas", sea de los
astros, sea de entidades superiores a nosotros, en que nosotros actuamos
casi constantemente como pequeños robots mecánicos, sin voluntad de
reacción, porque no sabemos exactamente lo que sucede en nuestro campo
psicológico, entonces quizás nos decidamos a abrir más profundamente las
compuertas de la conciencia, a penetrar en sus fondos, en sus lugares más
profundos y contemplar expectantes qué es lo que sucede allí y por qué
ustedes están condicionados por el ambiente y no son capaces de reaccionar
contra ese ambiente, o a favor del ambiente o para modificar el ambiente de
una manera creadora. Esto es lo que trata de hacer y no siempre lo consigue,
el aspirante espiritual de nuestros días. Cuando hablamos de discípulos,
cuando hablamos de personas integradas, vemos que en ellos se realiza un
prodigio: es el prodigio de la creación consciente. Pueden utilizar los
agentes dévicos del espacio a voluntad para crear ciertas oportunidades
manifiestas en el ambiente circun-dante y al propio tiempo se están
liberando de todas las fuerzas oponentes del ambiente, el que condiciona
todas nuestras actitudes.
Cuando estamos entrando ya en ciertas áreas de conocimiento esotérico y
vemos asombrados la cantidad de vidas en evolución que se prestan a la
observación, en virtud de haber adquirido ciertas facultades -como por
ejemplo la clarividencia en el mundo mental o la clariaudiencia en este
mismo mundo- y se observa desde el plano mental la increíble cantidad de
vidas ígneas que constituyen los tres mundos dentro de los cuales vivimos,
nos movemos y tenemos el ser, entonces apreciamos de una manera casi cierta
y concreta, qué es realmente la creación. Se ve una modificación constante
en virtud de la evolución de nuestros estados de conciencia. Nos sentimos
integrados en otros valores, valores que habitualmente pasan desapercibidos
porque no hemos tenido todavía la oportunidad de estar en contacto con esas
fuerzas. Y sin embargo esas fuerzas están ahí, están a nuestra disposición.
Si por ejemplo estamos diciendo, o decimos, o afirmamos que el deseo es una
entidad y que el pensamiento es una entidad, ¿por qué entonces no
comprendemos perfectamente que el espacio es una entidad?
¿Cómo se manifiesta el pensamiento? Se manifiesta por el poder del fuego.
¿Cómo se manifiesta una creación? También por el poder del fuego, el fuego
de la mente o el fuego de la voluntad; y nosotros como no tenemos todavía
muy evolucionada la conciencia mental, estamos creando en virtud de los
señores del deseo; y los señores del deseo que tendrían que ser nuestros
servidores, se han convertido en nuestros amos y señores. Y aquí está el
gran problema que debe enfrentar el discípulo que ansía crear y hacerlo
conscientemente.
El pensamiento en manos del espiritista, ¿cómo se utiliza a veces sin darse
cuenta de que existen entidades? ¿Cómo manifiesta esta fuerza, este ser que
todavía no ha comprendido el valor augusto de la mente? Simplemente por
contactos emocionales del cual el pensamiento es solamente una pequeña
ráfaga que asciende, y esto es lo único que tiene en este caso para observar
aquello que sucede en los mundos invisibles, aquello que constituye el éter
del espacio en donde estamos integrados o estamos integrándonos
constantemente.
De ahí que la razón del porqué estemos tratando de estudiar la magia desde
un punto de vista tan científico e intelectual como sea posible: la
posibilidad de que en la comprensión tengamos una luz dentro de la
conciencia que nos ilumine en los hilos de la creación y que veamos hasta
qué punto somos condicionados por las creaciones existentes, creaciones ya
existentes en virtud de la actividad de otros centros de conciencia
creadores que no somos nosotros.
Sabiendo por ley, por orden, por principio y por la propia ley cíclica que
tenemos el deber de integrarnos en valores conscientes, y hacerlo cuanto más
pronto mejor, si existe en nosotros verdaderamente el deseo de aliviar las
necesidades del mundo.
Hemos tratado muy extensamente el tema de los egregores, el tema de las
formas psíquicas que hemos ido creando a través del tiempo. Sin embargo
existe una apatía, un dejar hacer que las cosas vayan sucediendo según sea
la ley del tiempo y esto no es como dije anteriormente, para el discípulo
que está integrándose en valores conscien-tes dentro de su propia vida
psicológica; porque sabe, comprende y ha verificado el experimento de que al
ser condicionado pierde de vista el Sendero espiritual.
Por grande que sea el intelecto de una persona y su grado de conocimientos,
si no tiene una fuerza consciente que lo lleve adelante tratando de
determinar el conglomerado de pensamientos y de deseos que lo circundan, no
realizará gran cosa en la vida, sino que estará condicionado su accionar al
accionar de los demás. ¿Qué sucede en el mundo? Analicemos fría y
serenamente. Veremos que somos reproducciones o copias de las actitudes de
los demás, y esto se aprecia mucho en la juventud, porque la juventud está
trabajando muy activamente sobre el cuerpo emocional, y por lo tanto, es ahí
donde se origina la copia, el deseo de imitar. Lo vemos por doquier. Cuando
realmente lo que hay que hacer es adquirir el valor de la propia
personalidad creadora, es decir, de aquel ser íntegro y singular que somos
nosotros mismos. Llegar a este punto, comprender la manipulación de aquéllos
que están en el espacio tratando de condicionarnos y, a la vez, tratar de
apropiarnos del espacio aquella cantidad de éter que se precisa para
realizar algún tipo de creación.
Aparentemente es difícil, pero esta comprensión y el valor de la voluntad
que surge de este proceso, será la clave que regirá toda nuestra vida si
realmente ansiamos establecer dentro de nosotros esta actividad creadora. Es
decir, que la creatividad empieza con la propia singularidad, el hecho de
ser singulares, el hecho de utilizar la voluntad como palanca de acción que
ha de regir toda nuestra conducta psicológica es la base de la evolución, es
la base de la magia organizada. Pero como digo, hay una fatal tendencia a la
imitación, a hacer aquello que hacen los demás, a apropiarse de las
palabras, actitudes y modos de ser de las personas a las cuales rendimos
reverencia o creemos, superiores a nosotros. Y ese es el primer pecado con
el cual tiene que luchar el esoterista, porque la imitación sólo conduce de
una manera taxativa, al aniquilamiento de la propia personalidad creadora.
Hemos llegado a un punto, dentro de la órbita de nuestras conversaciones, en
las cuales se impone una comprensión cada vez más clara y precisa de lo que
es el espacio. El espacio, es decir aquello dentro del cual estamos
inmersos, y dentro del cual vamos apropiándonos de aquello que necesitamos
para la propia evolución. Los moradores del espacio -que son el espacio,
constituyen el espacio y las reacciones del espacio a toda actividad
creadora- deben ser reconocidos de una manera clara y neta, pues constituye
esta comprensión y la experiencia que nace de esta comprensión, una de las
premisas que conducen a la Iniciación. Ningún discípulo pasará el camino
iniciático si anteriormente no ha establecido contacto con los moradores del
espacio y ha comprendido en virtud de este contacto, que existen fuerzas que
él puede utilizar y que por el contrario debe tratar de no ser utilizado por
ellas, porque esto constituye una paralización del proceso vital que tiene
como consecuencia la perfección humana.
Todo esto que estamos diciendo quizás lo hemos dicho en otras ocasiones,
quizás ustedes ya lo saben por otros conductos o quizás nunca han oído
hablar de ello. Sin embargo, hay algo que es realmente importante: es el
darse cuenta hasta qué punto esta-mos condicionados psicológicamente y cuál
es el punto de conflicto del que surge este acondicionamiento. Si nos damos
cuenta de esto, sin darnos cuenta estamos estableciendo orden y poder sobre
aquellas entidades que constituyen el pensamiento, sobre aquellas entidades
que constituyen el deseo.
El pensamiento si no fuese una entidad seria fácilmente dominable, bastaría
dejar de pensar para que el pensamiento desapareciese; pero esto no es
posible porque el pensamiento se resiste porque es una entidad, que utiliza
sustancia etérica para manifestarse en la mente. Y nosotros vemos los
pensamientos que van y vienen sin poder tener la facultad de decir: "¡Para
ahí!", sino que continúa el proceso de una forma organizada, tan bien
organizada que no existe conciencia actualmente en los seres corrientes, de
que existe masificación de orden psíquico y mental.
Todo lo cual significa por otra parte, de que estamos siguiendo las
impresiones que siguieron nuestros antepasados, nuestros antepasados de la
línea corriente de la psicología. Para darnos cuenta también, de que
actualmente que todo va cambiando y nuestro consciente estará al mismo nivel
de antaño: el de la condición -y de la condición nace la perversión-, la
condición de la conciencia que nos impide actuar ante una situación, sea la
situación que fuese. Porque de una u otra manera esta condición nos obliga a
actitudes que a veces rechazamos, pero que una fuerza misteriosa de esta
inmensa maquinaria psicológica que hemos creado nos impulsa a realizar. Es
decir, de alguna manera más intelectual. lo que decía Pablo de Tarso: "Yo
veo que mis miembros tienen que ir en esta dirección, pero fatalmente van
hacia esta otra" ¿Por qué esto es así? Porque el deseo es una entidad,
porque el pensamiento es una entidad y porque la composición de esas
entidades, por compuestos moleculares, constituyen en esencia la sustancia
que constituyen nuestros cuerpos: el físico denso, el etérico, el astral y
el mental, llegando así, a un estado de desolación, porque dándonos cuenta
del proceso somos incapaces de evitarlo.
Ahí está la dificultad que asalta constantemente la vida del aspirante
espiritual, la vida del discípulo. Y dáos cuenta también que al ser
creadores, o al darnos cuenta de que podemos ser creadores, surge
automáticamente aquella característica que es importante en nosotros, que es
el tener en la conciencia, de que estamos regresando a un punto del cual
tendríamos que haber salido hace años, quizás siglos; porque la vida del
hombre en el planeta es muy extensa y a partir de esta vida tan extensa nos
encontramos ante una pared, que difícilmente podremos atravesar, porque la
nube de prejuicios y de conciencias en evolución que hemos establecido está
ahí delante de nosotros y nos impiden avanzar. ¿No podremos utilizar la
magia contra esta pared? ¿Por qué estamos condicionados por la propia pared
o por aquellas entidades que han creado la pared?
Entonces, ¿qué hay que hacer? Yo diría que hay que detenerse y observar:
observar el condicionamiento, observar aquello que dificulta la acción,
observar si realmente podemos avanzar sin que dentro de nosotros caiga algo,
con estrépito de siglos en ruinas; avanzar simplemente, lentamente, dándonos
cuenta constantemente de las situaciones. Esto es lo que han preconizado
desde tiempos inmemoriales nuestros filósofos y los psicólogos, y los
tratadistas dentro del campo psicológico. Es tan fácil y sin embargo no se
realiza, porque el camino que va de la singularidad hacia la creación está
entorpecido por aquella conciencia, no diría grupal, sino conciencia de
masificación, que es una conciencia muy parecida a la conciencia del rebaño,
que hace que los animales se junten en grupos, sin conciencia, solamente por
el instinto de conservación, y esto pasó hace muchos miles de años.
Hay que tratar de organizar la vida en términos de singularidad, y esto sólo
será posible si estamos atentamente observando el proceso de nuestra vida,
observando lo que pensamos, lo que decimos, lo que sentimos, dentro de un
cuadro absoluto de valores y tratar, a partir de ahí, de organizar nuestra
vida en términos de reorientación: reorientar las actitudes, pensar en
términos absolutos, salir constantemente de los condicionamientos del deseo.
El deseo es vida, pero luego esta vida ha sido circunscripta dentro de un
aspecto netamente emotivo, emocional; y la mente, cuando el pensamiento no
se ve, porque la cantidad de elementos y elementales del deseo se han
apoderado de nosotros es muy difícil salir triunfantes. Nos sentimos
entonces desolados, solos, fríos, sin capacidad de reacción. Podríamos
surgir triunfantes de la acción individual, podríamos surgir reforzados en
las actitudes, por la comprensión sólo de estas cosas que estamos diciendo:
que hay un condicionamiento mental, astral y físico que nos impide ser
creadores.
Creación es un acto de conciencia llevado adelante por medio de la voluntad.
Cuando hablamos de Magia Organizada en el planeta hablamos de la Gran
Fraternidad Blanca, y si profundizamos más ocultamente dentro de la Gran
Fraternidad, creadora de situaciones en el planeta, llegaríamos a penetrar
en los santuarios sagrados. Todo esto es la vía de creación abierta al
discípulo, pero antes tiene que vencer las entidades que constituyen el
deseo, las entidades que constituyen el pensamiento y las entidades que
constituyen el instinto, que tanto nos acerca a los animales y que es una
propiedad del cuerpo físico.
Quizás esto lo hayamos dicho infinidad de veces y habrá que repetirlo mucho
por la fatal tendencia que tiene el individuo de buscar siempre las líneas
de mínima resistencia, de buscar aquello que ofrece seguridades. Tengo que
decirles que el mago no puede aceptar seguridad alguna en la vida, porque la
seguridad siempre es del dominio de los elementales del fuego, del agua, de
la tierra o del aire. Estamos tratando de organizar la vida en forma mágica,
entonces debemos trabajar de otra manera y no como lo hemos hecho hasta
ahora, y utilizar la voluntad mediante la atención. La atención y la
voluntad son la misma cosa. La voluntad es la fuerza madre de la creación, y
la atención es una expresión de la voluntad hacia los mundos objetivos.
Utilizar la voluntad en la acción siendo conscientes de todas y cada una de
nuestras acciones, y seguir después adelante, porque la acción coordinada de
la voluntad y de la atención trae como consecuencia el establecimiento del
amor. No se puede comprender el amor si no se comprende la voluntad. El amor
que conocemos no es el amor real, es el amor del compromiso, el amor que
sentimos los seres humanos simplemente por las vías de la seguridad que
ofrecen las personalidades. Les hablo de un amor distinto, que es por
decirlo de alguna manera, la exaltación suprema de los actos de amor
personal.
Y a partir de aquí entraríamos a establecer un pequeño diálogo que quizás
ensancharía el campo de lo que hemos dicho y, al propio tiempo, les daría a
ustedes la oportunidad de expresar su propio pensamiento al respecto.
Pregunta: Podríamos definir esta reunión como un acto mágico, en el cual se
realiza cierta creación, cada uno a su nivel, pero, ¿no podríamos nosotros
organizar algo más, rompiendo nuestras estructuras, incluso grupales, para
tratar de sintetizar una verdad subyacente en cada uno de estos grupos?
Respuesta: Sí, podría ser. Pero las pruebas y las experiencias van
demostrando que si el individuo no ha desarrollado correctamente o
convenientemente su propia integridad creadora, o su propia singularidad, lo
cual significa que ha establecido contacto con el Ego o Yo Superior, es muy
difícil que una simple organización de los individuos en grupos de como
resultado el modelo del cual estamos hablando. Esto se puede observar en
todos los grupos establecidos en el mundo, porque el propio grupo es una
especie de organización que está llevándose a cabo por un cierto número de
individuos, y si cada uno de ellos no tiene en sí la propia singularidad,
tendrán problemas de adaptación, porque solamente la singularidad puede
crear las líneas de la adaptación. De no ser así, lo que haremos será estar
mucha gente junta, lo cual no significa que estemos unidos. La unidad
siempre surge de la propia singularidad porque la singularidad es creadora,
por lo tanto está trabajando a través de motivos internos y profundos, y yo
quisiera decir motivos espirituales de alta trascendencia, como podría ser
por ejemplo, el trabajar dentro de un ashrama de la Jerarquía o trabajar en
grupos influenciados por algún Maestro, que exige desde luego, una evolución
psicológica tan profunda, que el individuo necesita alejarse de los demás,
por diferencias de opinión, por diferencias de temperamento o simplemente
por diferencias personales, y esto haría que se quedasen sin grupo. Pero los
grupos como organizaciones han fracasado debido a que se va a los grupos con
muy buenas intenciones pero sin haber adquirido todavía aquel tipo de
singularidad individual que hace posible el entendimiento en los grupos.
¡Ojalá podamos hacerlo! Quizás las meditaciones que cada cual realiza a su
manera y de acuerdo con sus propias convicciones, pueda llegar a un punto en
el cual se pueda realizar esta tremenda alquimia que va de la conciencia
instintiva a la conciencia personal, y de la conciencia personal a la
conciencia espiritual. Cuando se llega a este punto, están los ashramas de
la Jerarquía que admiten estas fuerzas, estas personas, estas entidades que
han adquirido el suficiente poder. Y naturalmente existen muchos ensayos;
todos sabemos que los Maestros están ensayando constan-temente, tratando de
buscar entre los seres humanos aquellos a quienes consideran con justicia
preparados para ello. Y será seguramente cuando existan discípulos realmente
preparados, en contacto con el Maestro, conocedores de ciertas técnicas y de
ciertas leyes de grupo, a cuyo alrededor se junte un grupo, porque hay la
suficiente integración espiritual como para considerar que el grupo es un
organismo como debe ser, un organis-mo vivo y no una simple organización
dentro de la cual existen tantos y tantos distintos pareceres.
Pregunta: ¿Qué es la memoria? ¿Hay también memoria emocional, no sólo
mental?
Respuesta: Podríamos decir que la memoria o los recuerdos, no son únicamente
patrimonio del cuerpo emocional, cada cuerpo tiene su propia memoria. Cada
cuerpo posee un código, un código genético; hay un código genético físico
-del cual se ocupa la ciencia-, un código genético astral y un código
genético mental y todos esos códigos son la síntesis de todas las memorias
acumuladas allí por efecto de las vivencias del Ego o del Yo Superior. Ahora
bien, ¿por qué estos recuerdos se asientan mayormente dentro del cuerpo
emocional? Precisamente porque el campo emocional ofrece al individuo, en
general, una línea de mínima resistencia hacia la acción, cuesta más pensar
que desear. El pensar -pensar con mayúsculas- exige atención del Pensador,
pero se desea sin que uno se dé cuenta, por la percepción a través de los
sentidos el Ego desea y por el deseo se aproxi-ma a las cosas objeto del
deseo y allí queda condicionado por un número incalculable de recuerdos
emocionales. El código genético al que obedecen cada uno de los cuerpos es
el registro de la memoria de todos los compuestos moleculares que han sido
utilizados dentro del cuerpo físico, emocional o mental a través del tiempo.
¿Cómo vinieron a parar estas memorias dentro del cuerpo físico, emocional o
mental? A través de los Registros Akásicos, los cuales a su vez, se
manifiestan a través de los átomos permanen-tes. Un átomo permanente es
realmente el alma del registro, y como estamos implícitos o inscriptos o
dentro de un gran átomo permanente que es el Akasa universal, nuestro
pequeño átomo permanente absorbe de este Akasa todo cuanto hicimos en él a
través de las edades. Así, que dentro del átomo permanente físico están
incluidas las vivencias de todas nuestras existencias físicas; dentro del
átomo permanente emocional están incluidas y sintetizadas todas las memorias
acumuladas en el cuerpo emocional o todos los cuerpos emocionales a través
de las edades; y lo mismo ocurre con el átomo permanente mental, es el
depósito de todas las memorias acumuladas en el cuerpo mental, una serie de
memorias acumuladas a través del tiempo y esta cantidad de memorias
acumuladas en el tiempo constituyen nuestra conciencia actual, y a través de
esta conciencia o residuos memoriales estamos pensando, sintiendo y
actuando. Lo cual nos indica, como decíamos anteriormente, que no somos
creadores, que estamos siendo manipulados por la afluencia de recuerdos y no
por la fuerza de la intención.
Entonces, todas las memorias acumuladas en el tiempo tendrán que ceder en
cualquier momento de nuestra vida para que surja la integridad creadora,
para que surja nuestra propia singularidad. ¿Se dan cuenta cuán fácil es ver
lo que es la Magia? Es surgir triunfantes de toda esta nube de recuerdos que
nos acompañan desde el principio de los tiempos, desde el principio que
empezamos a ser como conciencias. El cuerpo físico es el recipiente de todas
las memorias físicas que adquirimos a través del reino mineral, a través dé
las vivencias en el reino vegetal tenemos ahora experiencia astral y la vida
animal nos dio como consecuencia esta actividad autoconsciente que llamamos
el "YO". Pero todos son recuerdos y ahora tenemos que liquidar los recuerdos
para ser creadores y para poder aplicar la magia organizada. Así de claro y
sencillo, y así también de difícil, porque resulta difícil vencer la inercia
de los recuerdos, sabiendo como sabemos, que cada recuerdo es una entidad o
grupo de entidades dévicas, de estos moradores del espacio que constituyen
el Akasa o los Registros Akásicos, o la memoria cósmica. La memoria cósmica
está dentro del espacio lleno de recuerdos de la experiencia de todos los
Logos y de todas las creaciones que existen allí, y nosotros estamos
apropiándonos constantemente de las creaciones, que a su vez son creaciones
captadas de las creaciones. Así que llega un punto en que el individuo se da
cuenta y dice: "Quiero crear por mí mismo, quiero sacudir los recuerdos, el
recuerdo a un lado y la conciencia, la intención, en otro". Y entonces surge
a la vida otra manifestación egoica, surge el Ser en su excelsa plenitud
creadora, surge nuestra propia entidad, que es la propia singularidad, nos
escapamos de la pluralidad, somos nosotros. Ahí está el principio de la
magia organizada: ser siempre nosotros en todas las ocasiones, y para ser
conscientes en todas las ocasiones hay que estar muy atentos.
Pregunta: Nosotros formamos parte integrante de este espacio, de este éter
que compene-tra los planos de los cuales incluso estamos formados y
constituye nuestra materia, ¿cómo es posible zafarse de esto? ¿Qué ciencia
de transmutación es posible aplicar si incluso la voluntad que podríamos
llamar a nuestro socorro es parte integrante de este propio maya, de este
propio éter que nos envuelve?
Respuesta: Pero tenemos la capacidad, dentro del éter que nos envuelve, de
crear un espacio vacío dentro del cual seamos nosotros. Los Magos utilizan
espacios vacíos, es decir, utilizan conscientemente el espacio, un espacio
previamente vacío, esto creo que lo hemos dicho en otras ocasiones. Cuando
la persona está muy atenta está creando un espacio, y ese espacio constituye
una especie de esfera, que será tanto más extensa, cuanto más potente sea
nuestra propia intención, o nuestra propia atención en el espacio. No
podemos dominar a las fuerzas del espacio si no creamos un espacio vacío y
dentro del espacio vacío emitir nuestra propia nota, que es nuestra nota
singular. Por lo tanto les decía que para que un grupo utilice las reglas de
la magia, tendrá que estar caracte-rizado por la actividad de muchos
individuos que han logrado educar su propia singulari-dad. Es decir que cada
uno irá a un grupo según la ley de su propio vacío y, ¿se puede luchar en el
vacío? Solamente se lucha cuando hay algo en este vacío. No sé si la idea
pueda llegar a ser más clara. Si nosotros estamos muy atentos, pero muy
atentos, en cualquier situación, creamos un espacio vacío que engloba
nuestra capacidad como observadores y, al propio tiempo, el objeto de
nuestra atención, y estamos tan atentos a aquella cosa, aquella forma,
aquella situación, que creamos un vacío. En este vacío hay una
reconciliación. No hay lucha en este vacío. Solamente hay lucha cuando no
hay vacío, cuando no hay singularidad y cuando no hay creación. Entonces si
estamos atentos, veremos por qué los Logos no luchan entre sí: cada cual
tiene su propio vacío, y dentro del vacío creado en el espacio por estos
Logos, existen pequeños vacíos de todos aquellos seres, que aunque dimanen
creadoramente de esos Logos, tienen plena capacidad de ser ellos y
constituir el principio de la propia creación. Es claro esto, pero tú no lo
ves muy claro, ¿verdad?
Pero, ¿cuándo existe un vacío en nosotros?, y al decir un vacío no quiero
decir que exista una implenitud, o que exista una desolación, porque el
vacío del yo creó como consecuencia la creación más allá del yo. El vacío
realmente lo creamos nosotros para dar paso a una entidad que aprovechará
este vacío para crear o para enseñarnos a crear. Porque en este vacío no
están ni los señores de la mente, ni los señores del deseo, ni los moradores
del cuerpo físico: estamos nosotros solamente. Significa esto que podemos
comandar todas aquellas fuerzas que se oponen a nuestra acción creadora y a
partir de aquí empezar una nueva vida, una definida reorientación hacia
otros aspectos más suntuosos. Podemos decir también que el espacio que
nosotros adquirimos en virtud del silencio del vacío, se puede extender
inconmensurablemente hasta crear un tipo de magia que englobe muchas
personas: el caso de un Adepto que engloba dentro de su ashrama a sus
discípulos. Un ashrama es un vacío en el espacio, donde el Maestro enseña a
sus discípulos, pero sólo penetran en él los discípulos que el Maestro
previamente ha elegido. No sucede lo mismo con el campo conceptual del ser
humano que, obviamente es el punto de paso de todos los elementales del
pensamiento, habidos y por haber; y el deseo tampoco se sustrae de la
acción, porque lo que existe allí son los señores del deseo que están
trabajando por su cuenta, sin consultarnos -y nosotros tampoco les pedimos
cuentas-, lo cual supone que estamos condicionados o bien por las fuerzas
que rigen el pensamiento o por las fuerzas que rigen el deseo. Agreguen
ustedes a esa situación condicionante el instinto del cuerpo, que siente sus
propias apetencias, su propia línea de mínima resistencia elemental y
tendremos un cuadro perfecto de lo que es el ser humano corriente; ya no
digo el discípulo, el aspirante, que sin darse cuenta están crean-do
pequeños vacíos dentro de sí mismos. Y estos vacíos los aíslan completamente
de la fuerza de estos señores del espacio, cuya evolución es inferior a la
nuestra, y por lo tanto, su tendencia es materialista, y nos obliga a
nosotros a seguir todas sus posibles modificaciones, hasta un punto en que
llega un momento, como en el caso de la droga, por ejemplo, en que el
individuo prácticamente ha dejado de existir y existe solamente el
elemental. ¿Dónde está la conciencia del drogadicto, en ciertos aspectos? ¿O
del alcohólico? Los señores del deseo y los señores del cuerpo físico se han
apoderado de la conciencia, y la conciencia no puede interpretar ni
enjuiciar los hechos, solamente sigue la línea de mínima resistencia
impuesto por los señores del deseo o los señores del cuerpo físico.
Pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre organismo viviente y organización?
Respuesta: Un organismo vivo está organizado en funciones y estas funciones
siguen la ley del organismo, no la ley de la organización. Por ejemplo, el
hígado no tendrá que resistir la fuerza de los demás órganos, porque
funcionan como un todo unido, es un organismo. Pero, ¿qué pasaría si el
riego sanguíneo y el sistema nervioso fueran en desacuerdo? Por ejemplo, ¿el
Logos (por decirlo de alguna manera) que tiene a su cargo dentro del cuerpo
cósmico el funcionamiento del corazón está luchando con aquel Logos que
tiene a su cargo los pulmones? Esto es crear una organización. ¿Se dan
cuenta que es lo que sucede con los grupos actuales? ¿Pero qué sucederá si
cada uno de los órganos están debidamente organizados por funciones para
crear una función total? Entonces no existe organización sino un organismo
viviente y, cuando se trata de un organismo viviente, existe ya la llamarada
espiritual, que está inmersa dentro de este conjunto orgánico. Seguramente
nosotros, no es que fallemos individualmente, y naturalmente, cuando
fallamos individualmente lo primero que se nos ocurre es buscar el apoyo de
los demás, porque nos sentimos inseguros, y la mayoría de los grupos que
existen en el mundo son de personas que no sienten seguridad en ellos y
buscan seguridad en los compañeros, en los demás, en el grupo. Y cuanto más
extenso es el grupo, mayor seguridad, lo cual desde el ángulo de vista
esotérico es una ridiculez, porque los grupos espiri-tuales que actúan como
organismos vivientes siempre son de carácter minoritario. No busquemos
grandes grupos para interpretar la Ley, el Orden y la Justicia cósmica,
siempre serán pocos aquellos elegidos entre los muchos que son llamados.
¿Por qué? Porque el precio a pagar es muy elevado y no todo el mundo está
dispuesto a pagar este pre-cio. Esto va para todos los grupos esotéricos,
místicos, psicológicos o como sea, porque siempre cuando existe un grupo en
el fondo hay una seguridad que se le ofrece a la persona que va a este
grupo. Me pregunto y les pregunto a ustedes, si podrían progresar solos. No
digo que no hay que buscar la ley de los grupos, solamente digo que la
esencia es buscar la verdad por nosotros mismos, y una vez que hallamos
conquistado algo de la verdad, o la verdad en si, entonces sin darnos cuenta
nos sentiremos integrados en grupos; unos grupos que serán con respecto a
nosotros lo que los compuestos atómicos o moleculares son con respecto a un
átomo, porque los átomos siguen la ley de la afinidad química y
espiritualmente se sigue la ley de la afinidad espiritual. Y cuando tengamos
una facultad desvelada, la mente despierta, el corazón silencioso y
recogido, y la atención constante, nos sentiremos sin darnos cuenta de ello,
integrados en un grupo espiritual, en un ashrama de la Jerarquía, o al menos
dentro de un grupo que está en contacto con un ashrama de la Jerarquía. Y
aquí no hay misterios, solamente cuenta el intento individual, porque a
medida que avanzamos por el camino espiritual, que somos conscientes del
Sendero, vamos penetrando en zonas de alta inseguridad, porque la perfecta
singularidad se gesta en suelos de perfecta inseguridad y los organismos
están creados siempre -me refiero a organismos espirituales, realmente
espirituales como los Ashramas de la Jerarquía- por singularidades. Y cada
una de estas singularidades, por el propio contacto establecido con los
niveles espirituales, no tienen fuerzas ya para la lucha, han perdido todo
intento de lucha, están más allá de lo que llamamos disciplina, la
disciplina es el ritmo de sus propias vidas, se sienten elevadas y no
ofrecen resistencia; al revés, al contrario de los demás que para
diferenciarse, para llegar a valores cualitativos de la conciencia están
constantemente disciplinando sus vidas, esforzándose, y en el fondo de las
fuerzas siempre hay una base de seguridad. Se busca la seguridad en las
fuerzas, y nadie puede pensar que existen zonas de alta inseguridad que son
la base de la propia singularidad espiritual y para llegar allí hay que
educir, como les decía anteriormente, una perfecta integridad psicológica,
que se manifiesta en forma singularmente individual. Es la ley del grupo, es
la ley de los organismos vivientes, la que condiciona siempre el esfuerzo
del verdadero investigador.
Pregunta: Una cosa que seguramente no habías previsto, ya que no nos has
hablado de ello, pero todos sabemos que has estado tres meses en Argentina,
me gustaría que nos dijeras, ¿qué respuesta esotérica ha despertado en ti el
trabajo que se realiza y que has realizado en Argentina?
Respuesta: Esto es muy largo de contar. Solamente puedo decir que los
públicos que he tenido el honor de enfrentar son personas como ustedes,
aspirantes espirituales y discípulos que buscan la verdad y sienten
confianza por aquellas personas que se les presentan de una manera clara y
correcta, sin imposiciones y sin mitos vivientes, como ocurre durante todo
el proceso de la investigación espiritual. Porque como decía a los amigos de
Argentina viendo sus propias capacidades de acción, su propia singularidad
creadora, que había llegado el momento de reorientar sus actitudes hacia sí
mismos, no hacia los gurús. Allí están pasando el mismo proceso que acá. A
veces viene una persona que porque viene de la India o porque viene de no sé
dónde, se le asigna un carácter muy importante, pero lo que dice es a veces
tan banal, tan superficial que uno se pregunta: ¿cómo, por qué la gente va
detrás de esa persona, sin estar muy atentos al nivel de esa persona, a su
aura magnética, a cómo reaccionen a su vida interna, que a veces ofrece
muchas lagunas? Entonces ahí empezó lo que yo definía como un proceso de
desmitificación, empezando yo a desmitificarme, simplemente hablando de lo
que es un Ashrama, de lo que es un discípulo y que el discípulo nunca llega
al Maestro si está buscando un apoyo externo y que el propósito es el mismo,
siguiendo raudamente el principio del propio movimiento espiritual y dejarse
llevar por uno mismo y no dejarse influenciar por los demás. Conozco mucha
gente que se va a la India porque tiene que encontrar al Maestro, y si no
encuentra al Maestro acá, no lo encontrará en ningún sitio, porque el
Maestro está en el corazón, y es allí donde hay que hallarlo, esforzándose
por encontrarlo. Lo demás es futilidad, desde el ángulo de vista espiritual
es miseria. Y por lo tanto todo esto que iba estableciendo fue acogido con
un gran sentido analítico y profundo de valores. Todos estaban de acuerdo,
yo no sé qué harán ahora, pero en aquellos momentos había un silencio
expectante como acá; y naturalmente en este silencio expectante, digo yo que
había una comprensión y un deseo infinito de restablecer un orden perdido a
través del tiempo y que por lo tanto mis palabras habían sido inspiradas por
el propio Maestro. Y esto es lo que les decía, lo que siempre digo, pero eso
no tiene importancia porque todo el mundo tiene su propio Maestro en el
corazón y en cuanto se decida a buscarlo, verá que como consecuencia del
hallazgo se encuentra con el Maestro que tiene que llevarlo a la Iniciación.
Y entonces empieza el proceso de la búsqueda interna, una búsqueda realmente
inteligente, que conduce al Ashrama y del Ashrama, en contacto cada vez más
estrecho con el Maestro, a la Iniciación, pasando por grados las sucesivas
Iniciaciones hasta que se convierte en un Maestro de Compasión y de
Sabiduría, y continúa adelante hasta convertirse en un Logos. Todos estamos
invitados a esta fiesta. Sin embargo, estamos tan predispuestos a recoger
las pequeñas migajas que se nos dan, que no vemos la influencia tremenda de
este pan inmenso y eterno que tenemos dentro del corazón sin movernos de
acá. Y estando muy atentos al devenir de los acontecimientos, cuando nos
damos cuenta de esto, tiene que empezar forzosamente otra línea de acción, y
esta línea de acción, repito, será la de la revelación de la propia
personalidad creadora, o sea, la edución de la propia singularidad y en
posesión de la singularidad, ya estamos penetrando dentro del suntuoso marco
de los moradores del espacio de alta estirpe espiritual. Solamente esto.
Pregunta: Sin embargo, tu llegada allí, prácticamente lo que hizo fue
acelerar de alguna manera un proceso evolutivo en el cual los diferentes
grupos se aglutinaron en la búsqueda quizás, de esto que tú llamas "mito",
pero ¿esto no es en sí, no podría asemejarse a algún experimento que la
Jerarquía está haciendo para aproximarse y tratar precisamente de ver cómo
responden estos grupos a una influencia de tipo superior?
Respuesta: Seguramente que sí. Y yo no voy a afirmarlo porque estoy dentro
de este proceso. Pero el experimento de la Jerarquía está aquí y ahora. Es
que el experimento jerárquico no tiene matices, es un experimento constante.
Estamos experimentando aquí y es bueno que así sea. ¿Pero qué nos pasará
cuando salgamos de aquí? ¿Continuaremos investigan-do? ¿Continuaremos
atentamente observando lo que sucede, o vamos a dejar que pasen las cosas
por la mente o por el deseo, que nos atraviesen la voluntad, que nos
condicio-nen, que nos limiten? Este es el "ser o no ser" de la cuestión. Si
nos damos cuenta de la situación exacta, o exactamente de la situación,
surgirá un nuevo estado de con-ciencia y un estado de conciencia nuevo
siempre viene por efecto de la atención del Pensador o del Observador. Y
cuando estamos atentos como Pensadores, lógicamente, nos damos cuenta de que
existe en nosotros, en nuestra mente, algo que no va, que es la creación de
los pensamientos dentro de la mente sin poder paralizarlos. ¿Por qué no se
puede paralizar a los pensamientos en la mente? Porque no estamos atentos.
¿Y por qué el deseo está enseñorándose del corazón y del plexo solar?
Simplemente porque no estamos atentos. Porque la atención crea un vacío y
dentro de este vacío no puede subsistir ningún género de limitación.
Solamente existe la potencia del Yo, el Yo que quiere, el Yo que está
atento, el Yo que piensa por libre voluntad y esto es creación, esto es
magia organizada. Es lo que estamos tratando constantemente aquí, de
establecer una magia organizada, llevada por ustedes en una forma
consciente. Habida cuenta de que creamos magia inconscientemente, porque
estando en el seno de la pluralidad, esta-mos debatiéndonos en el seno de
los pensamientos inoportunos o de los deseos que "no deseamos", hasta que
llega un momento en que nos damos cuenta de la situación. Ojalá nos demos
cuenta ahora de la situación. Se trata de una situación psicológica.
¿Ustedes se dan cuenta? Seguramente piensan o "son pensados" por el propio
pensamiento que ustedes no pueden sostener, así como no pueden detener al
deseo, cuando el deseo se manifiesta en forma ardiente y la mente es incapaz
de paralizarlo. ¿Dónde está el Yo entonces? Hay una condición, siempre es el
yo, que pesa como una loza sobre sí, que le impide coordinar
inteligentemente, le impide utilizar los resortes de la voluntad. Y
solamente se les dice a ustedes: "estén atentos", porque la atención no es
mental, uno utiliza la mente como expresión, pero no es mental la atención.
La atención siempre viene del Yo Espiritual, el cual está en contacto con la
Mónada, con el Espíritu Divino, que es el único que puede producir un vacío
en ustedes, o en mí, o en cualquier ser humano. Y dentro de este vacío,
saber elegir los moradores del espacio apropiados para crear algún tipo de
magia: la magia de las costumbres que trae cada época, la magia de la
cultura, la magia de la civilización, la magia del propio Yo. Esto hay que
tratar de coordinarlo de una manera sintética y al alcance de su propia
razón y de establecer un núcleo espiritual en sus mentes, este núcleo
espiritual que es la atención personificada, hablando en términos muy
científicos. Ustedes van evolucionan-do dentro del vacío que ustedes van
creando y este vacío no les desliga a ustedes del compromiso del karma, no
tienen porqué dejar los estudios, la familia, la tradición. Sólo deben estar
atentos, muy atentos a cuanto están realizando, y se darán cuenta entonces
de que progresivamente sienten una paz dentro del corazón. La mente va
que-dando desguarnecida de valores relativos y ustedes sólo manifiestan
ideas creadoras, aceptadas por ustedes, no fabricadas por el ambiente
circundante, no por la imposición de cualquier gurú o de cualquier entidad
espiritual que trata de condicionarles sin que ustedes se den cuenta, sino
porque ustedes han comprendido la Ley y tratan de adaptarse a esta Ley.
Simplemente esto. No es muy difícil comprenderlo.
Pregunta: Al analista esotérico no se le pasa por alto, el hecho de que
esta recorrida por Argentina haya despertado tanta inquietud, lo cual
significa que evidente-mente había una entidad invocativa que estaba
esperando una respuesta. Pero yo me pregunto: ¿La Jerarquía de alguna manera
ha cambiado o ha desviado el experimento que estaba llevando a cabo, desde
hace muchos años con los Estados Unidos de Norteamérica y está desplazando
su atención hacia otros sitios (Argentina en este caso), o es que la
atención es paralela o simultánea en muchas partes del mundo?
Respuesta: La Jerarquía ayuda siempre a aquellos factores que trabajan de
acuerdo al Plan. Recuerdo que durante la Gran Guerra Europea iniciada en
1914 y finalizada en 1945, la Jerarquía estuvo del lado de los Aliados,
facilitando incluso la extracción de los éteres akásicos, de aquella fórmula
que se tradujo en la bomba atómica. Fue un Ashrama del Primer Rayo, que
actuando sobre los científicos que trabajaban en el lado aliado, lo que
facilitó precisamente la ecuación final que traería como consecuencia
aquella bomba atómica. Al propio tiempo la Jerarquía estuvo trabajando en
los éteres del pueblo alemán desviando la fórmula final del cerebro de los
científicos alemanes, porque su Ley es traba-jar en favor de la humanidad y
no contra la humanidad, lo cual hubiese sucedido si Hitler hubiera ganado
aquella guerra. Los planes no han cambiado en lo fundamental, pero ustedes
saben de una u otra manera y por uno u otro conducto, de que se está
preparando un gran acontecimiento de carácter cósmico, que es la
exteriorización de los Ashramas de la Jerarquía con sus respectivos
Maestros. Con el tiempo los grandes Iniciados de los Ashramas de los
Maestros superiores -o sea los Chohanes- llevarán el peso de la economía, de
la política, de la religión, de la ciencia, etc., etc. Entonces existe un
Plan de preparación para la venida de los grandes Maestros y en todo esto
actúan los pequeños discípulos que son los que llevan primero, el mensaje al
plano físico, al mundo de las realidades humanas. Quizás estuve en este
caso; nunca lo he negado y nunca negaré que soy un discípulo... Los frutos
del árbol son conocidos por la cualidad del árbol; viendo los frutos se
siente, se ve, se percibe la calidad de este árbol. Sucede sin embargo, lo
que sucederá siempre en la vida del planeta, que nadie es profeta en su
tierra. Entonces, al llegar una persona que ha hecho libros que se han
editado en Argentina, que ha escuchado conferencias grabadas en cassettes,
como las que estamos llevando a cabo ahora (cuyas grabaciones también han
sido conocidas en ese país), y que ha estado trabajando internamente con
aquel país por un periodo de más de 30 años, entonces era más conocido que
acá en España. Las reuniones no eran de cientos de personas, sino de miles
de personas, llenando teatros inmensos. ¿Qué significa esto? Significa que
existe una tendencia a la mistificación. Yo iba allá con carácter de Mito, y
allí tuve que desvanecer los mitos, hablando tal como les hablo a ustedes:
que no existen mitos, que existen discípulos en distintas graduaciones y
todos somos discípulos en algún grado, y que por lo tanto es Ley que el que
sabe más enseñe al que sabe menos, y que el que ama más, ame mucho más que
el que ama menos, y les conduzca por las sendas del amor y les inspire en
este aspecto. Y en este sentido puedo decirles a ustedes que fue un éxito.
Estuve dando 55 conferencias, en casi tres meses que he estado en Argentina,
lo cual significa un gran cansancio mental, porque la gente en Argentina es
muy vehemente, es bastante emocional en ciertos aspectos; que no tienen
bastante con las conversaciones de horas y horas como acá (pero más extenso
todavía), sino que después venían a consultarme pequeños problemas
familiares, o bien firmar libros y todas esas cosas. Y eso es lo que me
afectaba a mí precisamente, esa vehemencia. Pero he notado un gran amor en
Argentina y en una entrevista que fue televisada, estuve diciendo a los
amigos que me siento argentino. Aquí me siento catalán, español, castellano,
como sea; allí me sentía argentino, y esto lo dije muchas veces allá, porque
en cierta manera creo un vacío que me aísla del nacionalismo separativo. De
todas maneras, eso no tiene mucha importancia, porque realmente no dije nada
nuevo allá, fuera de lo que digo acá. Quizás utilicé otros términos, porque
cada persona es distinta como aquí. Pero los grupos afiliados en distintos
movimientos, se unificaron en virtud de haber llegado yo, lográndose grupos,
como en Buenos Aires por ejemplo (que es una ciudad que tiene más de ocho
millones de habitantes) y había allí miembros de todos los grupos, y en una
conferencia en que estaban solamente los dirigentes había en la sala más de
300 personas. Y a todos dije lo mismo; la tónica siempre fue esta: "Hay que
dejar las pequeñas parcelas, porque todos trabajamos para el Señor del
Campo" y esta fue la nota dominante en todas las charlas y conferencias en
Argentina: que sus pequeños problemas locales no tienen importancia frente
al carácter sintético del grupo, y que lo que debíamos buscar era la
unificación del grupo, pero no estar reunidas muchas personas juntas, eso es
engañoso. Desde el punto de vista de la Jerarquía, los grandes movimientos
de masas no son correctos, solamente indican un sentido innato de rebaño,
porque la persona cuando empieza a singularizarse, se aparta, busca grupos
cada vez más reducidos, que expresen cualidad y no cantidad. Lo mismo les
digo a ustedes: no teman separarse y buscar su propia soledad individual, si
ven que el grupo no se adapta a sus exigencias espirituales. Porque cuando
el "discípulo está preparado, es entonces cuando surge el Maestro". Tal es
la Ley. El discípulo no debe pretender encontrar al Maestro más temprano o
más tarde, sino dejarse llevar por la influencia de la Ley, dejar que la Ley
actúe y la Ley espiritual siempre actúa sobre aquéllos que han educido o
desarrollado su propia vida espiritual, su propia singularidad, su propio Yo
Espiritual creador. Lo demás no tiene mucha importancia. Ustedes sin darse
cuenta, se adherirán a grupos más o menos numerosos; si es así, traten de
ser lo más correctos posible dentro del grupo. Si ven antagonismos, procuren
vigilarlos, hagan un vacío, y dentro de ese vacío se asienta la ley de la
fraternidad. La Gran Fraternidad Blanca vista desde planos superiores, es un
gran vacío, es el vacío que corresponde a un centro del Logos planetario.
Nosotros, cuando seamos un vacío integrado, como humanidad, seremos un
centro correcto dentro del cuerpo etérico de nuestro Logos planetario.
Mientras, tengámonos paciencia, soportémonos mutuamente mientras trabajamos
aquí, y llegará un momento en que la atención, fruto de la expectación,
creará en nosotros una nueva individualidad. ¡Que así, sea!
Barcelona, 11-1-86.
Unidad de Servicio Buena Voluntad Rosario
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