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Julio 3, 2008: El campo magnético de Mercurio está
"vivo". Respiraderos volcánicos rodean la gigantesca Cuenca Caloris del
planeta.
Estos son sólo algunos de los nuevos descubrimientos de la nave
espacial MESSENGER (Mensajero) de la NASA, la cual sobrevoló Mercurio el
14 enero de 2008. Los resultados están descriptos en una serie de 11
artículos publicados en un número especial de la revista Science,
el 4 de julio.
Seis de los artículos en Science proporcionan información
sobre estudios de la superficie del planeta (sus colores, la mineralogía y
la forma de su terreno). Por ejemplo, la imagen con los colores resaltados
que se muestra abajo revela evidencia de respiraderos volcánicos ubicados
a lo largo de los márgenes de la Cuenca Caloris, una de las cuencas más
grandes y más jóvenes del sistema solar, creadas por impactos:

Arriba: Una imagen en colores de la Cuenca Caloris
y de las regiones adyacentes. Los tonos anaranjados que se encuentran
justo dentro del borde de la Cuenca Caloris marcan la ubicación de sitios
que se pensaba eran volcánicos. Cortesía de Science/AAAS. [Imagen ampliada] [Más información]
"Al combinar los datos proporcionados por Mariner 10 y por MESSENGER,
el grupo científico pudo reconstruir de forma exhaustiva la historia
geológica completa del interior de la Cuenca Caloris", dice James Head, de
la Universidad Brown, quien es el autor principal de uno de los informes
de Science. "La cuenca se formó por el impacto de un asteroide o
de un cometa durante un período de fuertes bombardeos en los primeros mil
millones de años de la historia del sistema solar. Al igual que con los
mares lunares, se produjo un período de actividad volcánica, el cual
ocasionó flujos de lava que llenaron el interior de la cuenca. Este
vulcanismo es responsable del material rojo, relativamente liviano, del
interior de los llanos, entremezclado con depósitos de cráteres de impacto
[más nuevos]".
Encontrar respiraderos volcánicos alrededor de Caloris resuelve un
antiguo debate entre los científicos planetarios: ¿Los llanos suaves de
Mercurio, tal como el interior de la Cuenca Caloris, son causados por la
erupción de lava o por algún otro proceso? La lava ha triunfado.
Derecha: Cerca del borde de la
Cuenca Caloris, esta amplia cúpula suave, o forma parecida a un escudo, se
interpreta como que es un volcán. El halo brillante que rodea la depresión
con forma de riñón es problamente un depósito de una erupción explosiva
volcánica. Cortesía de Science/AAAS. [Imagen ampliada] [Diagrama]
Uno de los resultados más emocionantes publicados en Science
está relacionado con el campo magnético de Mercurio. Hasta que Mariner 10
descubrió el campo magnético de Mercurio en los años '70, la Tierra era el
único planeta terrestre que se sabía tenía un campo magnético global. El
magnetismo de la Tierra es generado por su agitado núcleo caliente de
hierro líquido a través de un mecanismo conocido como dínamo magnético.
Los investigadores están desconcertados por el campo magnético de Mercurio
ya que se supone que su núcleo de hierro se ha enfriado hace mucho tiempo
y que ha dejado de generar magnetismo. Algunos científicos han propuesto
que el campo puede ser un vestigio del pasado, congelado en la corteza
exterior del planeta.
Los datos proporcionados por MESSENGER sugieren otra cosa: el campo de
Mercurio parece ser generado por una dínamo activa en el núcleo del
planeta. No es un vestigio.
"Las mediciones llevadas a cabo por MESSENGER indican que, al igual que
en la Tierra, el campo magnético de Mercurio es básicamente dipolar, lo
cual significa que tiene un polo magnético norte y uno sur", dice Brian
Anderson, autor principal de la investigación, en el Laboratorio de Física
Aplicada de la Universidad Johns Hopkins (APL, por su sigla en idioma
inglés), en Laurel, Maryland. "El hecho de que sea dipolar, y de que no
hayamos encontrado anomalías a longitudes de onda más cortas, lo que
significaría parches de corteza magnética, respalda la idea de que estamos
viendo una dínamo moderna. Estamos ansiosos por el próximo vuelo de
inspección que se realizará en octubre y también por el año que la nave
estará en órbita para ver si éste es el caso en todo el planeta y
confirmar que el campo proviene del núcleo".
Derecha: Un cráter
deformado por un lóbulo escarpado. Haga clic aquí para ver más ejemplos. Cortesía de
Science/AAAS.
El núcleo de Mercurio compone el 60% de su masa, lo cual es al menos
dos veces más grande que en cualquier otro planeta. El enfriamiento de
este gigantesco núcleo ha llevado a una notable contracción del planeta,
revelándose así en forma de "arrugas" parecidas a precipicos, que se
conocen como lóbulos escarpados (fotografía a la derecha). Sean Salomon,
quien es el principal investigador de MESSENGER, en el Instituto Carnegie
de Washington, explica:
"Los accidentes geográficos tectónicos preponderantes en Mercurio son
lóbulos escarpados, enormes acantilados que marcan la cumbre de fallas de
la corteza que se formaron durante la contracción del área que la rodea.
Ellos relatan la importancia que ha tenido el enfriamiento del núcleo para
la evolución de la superficie. Después del final del período de fuertes
bombardeos, el enfriamento del núcleo del planeta no sólo alimenta a la
dínamo magnética sino que también llevó a la contracción del planeta
entero. Y los datos del vuelo de inspección indican que la contracción
total es al menos un tercio mayor de lo que pensamos previamente".
El vuelo de investigación también realizó las primeras observaciones de
partículas cargadas en la incomparable exosfera de Mercurio. La exosfera
es una atmósfera ultradelgada donde las moléculas están tan separadas que
es más fácil que choquen contra la superficie que entre ellas. El material
en la exosfera proviene principalmente de la propia superficie de
Mercurio, golpeada por la radiación, por el viento solar y por la
vaporización de meteoroides:

"La nave MESSENGER pudo observar la exosfera de Mercurio en tres áreas
—el lado del día, la línea del día y la noche, o terminador, y su cola de
sodio de 40.000 km (25.000 millas)", dice el autor Bill McClintock, de la
Universidad de Colorado. "Los átomos de hidrógeno, helio, sodio potasio y
calcio han sido vistos en la exosfera y es casi seguro que muchos otros
elementos existen allí. Estos átomos son acelerados lejos de Mercurio por
acción de la presión de la radiación solar y forman una larga cola de
átomos que fluye lejos del Sol. Pero sus abundancias difieren dependiendo
de si es de día o de noche, de los efectos del campo magnético y del
viento solar y, posiblemente, de la latitud".
"La exosfera de Mercurio es increíblemente activa", se maravilla.
Otra importante sorpresa científica tiene que ver con la magnetosfera
de Mercurio —la burbuja de magnetismo que rodea al planeta. Thomas
Zurbuchen, de la Universidad de Michigan, explica: "La magnetosfera de
Mercurio está llena de muchos tipos de partículas cargadas, tanto atómicas
como moleculares. Lo que en algún sentido es una 'nebulosa de plasma de
Mercurio' es mucho más rica en complejidad y estructura que el toro de
plasma de Io, en el sistema de Júpiter". La composición de la nebulosa no
corresponde a la del viento solar, lo cual lleva a los investigadores a la
conclusión de "que ese material proviene de la superficie del planeta.
Esta observación significa que este vuelo de reconocimiento consiguió dar
la primera mirada a la composición de la superficie".
Derecha: Los datos del
sensor FIPS, de la nave MESSENGER, revelan la composición de la nebulosa
de plasma de Mercurio. Cortesía de Science/AAAS. [Imagen ampliada] [Más información]
"Cuando se mira al planeta en el cielo, luce como un simple punto de
luz", comentó Ralph McNutt, científico del Proyecto MESSENGER del APL.
"Pero cuando se experimenta un acercamiento a Mercurio a través de todos
los 'sentidos' de la nave MESSENGER, viéndolo en diferentes longitudes de
onda, sintiendo sus propiedades magnéticas y tocando todos los rasgos de
sus superficie y sus partículas energéticas, se percibe un sistema
complejo y no sólo una bola de roca y metal".
"Es notable que esta rica base de datos provino de dos días de
obtención de imágenes, sólo 30 minutos de muestreo de la magnetosfera y de
la exosfera del planeta y menos de diez minutos de realización de
altimetría y recopilación de otros datos cerca del momento de mayor
acercamiento", agrega Solomon. "El vuelo de reconocimiento de la nave
MESSENGER fue un gran éxito".
Y ese fue sólo el principio. Dos vuelos de inspección más están
programados para octubre de 2008 y septiembre de 2009. Después, la nave
MESSENGER se pondrá en órbita alrededor de Mercurio, en 2011. Tiempos muy
emocionantes están por llegar. Manténgase sintonizado con Ciencia@NASA
para conocer actualizaciones sobre el tema. |