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ESPEJO DE NUESTRA HISTORIA
EL REBOZO
Símbolo de identidad nacional
“Tápame con tu “rebozo” llorona, porque me muero de frío”
El Rebozo, prenda singular, versátil y útil, cualidades que no están reñidas con su belleza, con la forma en que propicia el lucimiento de un atuendo. El rebozo se revela a través de los tiempos como un fiel compañero de la mujer y de nuestra historia.
Cuando el pensamiento evoca la imagen del año 1910, surge por asociación la presencia de las soldaderas, “adelitas”, “valentinas”, mujeres que siempre portaban un rebozo. Con dicha prenda lo mismo cargaba al hijo, que el alimento, el rebozo les servía para cubrir su cuerpo de las inclemencias del tiempo y con el mismo aderezaban sus ropas para lucir hermosas.
¿Más que origen tiene el rebozo?:
(Obra de Jesus Helguera)
El rebozo es una prenda derivada de las mantas de ixtle o algodón usadas por los ancestros indígenas, es la única prenda prehispánica que sigue vigente en un uso continuo desde ese lejano pasado, con un marco de influencia que abarca todo el territorio de México, prenda que además es ubicada como un símbolo de identidad nacional.
La manta, el ayate, era usado por mujeres y hombres, recordemos uno de los más conocidos, el de San Juan Diego. Más a la llegada de los españoles, poco a poco fue transformándose exclusivamente en una prenda femenina, evolucionando también su forma primitiva, hasta llegar a tomar las características que ahora vemos.
REFERENCIAS PREHISPANICAS DEL REBOZO:
En el Códice Mendocino y el Florentino; en la Matrícula de Tributos. Aparece la imagen de una manta con bandas alargadas. En el Códice Telleriano-Remensis, el Vaticano-Ríos y el Boturini, también se encuentran representaciones de algunas mantas de henequén o maguey, antecedente del actual rebozo.
De las imágenes de los Códices mencionados, se desprende que dicha prenda, desde ese remoto pasado tenía un uso versátil e incluso ritual: servía para cargar los niños pequeños sobre la espalda, para cargar a la novia hasta la casa del novio el día de su matrimonio y para algunos usos similares que aun se dan en el presente.
EL REBOZO EN LA EPOCA COLONIAL:
La lana y la seda, la rueca, el telar de pedales, inevitablemente modernizaron la forma primitiva del reboso. Además de que las Ordenanzas de la Real Audiencia de toda Nueva España, señalaron lineamientos en el uso de la indumentaria. Se inicio el rediseño del rebozo, incluyendo cierto tipo de decorado en el tejido de la prenda que aún perdura, los cuales trataban de imitar las antiguas formas, incluso el fino trabajo que otrora se llevaba a cabo con plumas de ave.
Más a la clase social indígena se le obligo al uso de una prenda austera, sin mucho adorno. El rebozo con más diseño y color en su tejido, era para la clase social más encumbrada, tuvieron que pasar largos años, para que se invirtieran los papeles en el uso de esta prenda, es decir que la mujer del pueblo fuese quien se apropiara del rebozo, tanto en lo cotidiano, como en acontecimientos sobresalientes, luciéndolo en su colorida belleza.
EL LENGUAJE DEL REBOZO:
(Obra de Jesus Helguera)
Indudablemente que el rebozo habla de varias maneras, una la prenda por sí misma y otra en la forma que se porta. Sus colores, sus rayas, su diseño, todo en él es importante. Por ejemplo las rayas representan la dualidad de la vida, hay algunos diseños en los que se percibe como una “niebla” que cubre la base del diseño, llevándonos a recordar que los ancestros del Anahuac afirmaban provenir del “Lugar de la Niebla”, del Tamoanchan.
EL ARTE DE PORTAR UN REBOZO:
Definitivamente que una prenda tan hermosa, tan “nuestra”, se porta con orgullo y lucimiento. Para las mujeres mexicanas actuales, para aquellas en las que en la cotidianidad es indispensable el rebozo, existe una gracia natural al portarlo, a mi criterio única. Lo mismo lo usan extendido cubriendo su cuerpo, como enrollado adornando el contorno de los hombros y la espalda, descansando con dos giros en sus brazos, así también cubre reverencialmente su cabeza en espacios místicos y rituales, en su dialogo con lo divino; también lo vemos cruzado retadoramente al frente, a manera de cananas como las adelitas.
La forma en que se porta expresa coquetería, alegría, duelo, maternidad, o bien el deseo de silencio interno.
DESCRIBIENDO LA VERSATILIDAD DEL REBOZO:
Indudablemente que el rebozo es una prenda que pasa a formar parte de la vida emocional de la mujer, en el se acurruca cuando sueña, cuando dialoga con su propio corazón; es una de las prendas con las que el novio propone matrimonio y es un elemento que acompaña a la radiante novia en la boda; es la cuna que escucha los primeros llantos de un hijo, la primer prenda que le acerca a su madre y le sostiene en su pecho o a su espalda, favoreciendo la cercanía y los lazos de afecto y seguridad; más aun antes de nacer el hijo, el rebozo es usado para “ la manteada”, acomodar al bebe en el vientre de la madre; en algunos sitios aun es usado como elemento de apoyo en el parto; la prenda también sirve para realizar lo que las curanderas y parteras llaman sobadas; con el rebozo se cargan cosas, se apoya la mujer en la realización de las tareas domesticas y finalmente como lo he dicho se embellece con esta femenina prenda.
Espero con esta sencilla descripción de lo que para mí es el rebozo, despertar el interés general para retomar el uso de esa prenda singular, hermosa, versátil, que forma parte de nuestra cultura, historia e identidad. El mayor tesoro con el que contamos son nuestras raíces, la cultura heredada de los ancestros, con su dosis de originalidad, de sabiduría, con aquello que nos hace tener Rostro y Corazón.
Aprovecho la oportunidad que da el ciclo del bicentenario, centenario, para honrar a las mujeres que participaron en la Revolución Mexicana, las anónimas Soldaderas y Soldadas que entregaron lo mejor de su ser a esta causa, ya sea consciente o inconscientemente, el hecho está ahí y la historia lo registra.
Estas valerosas mujeres se enfrentaron a un trato totalmente desigual. Por el hecho de ser mujeres viajaban en el techo de los trenes, con todo y sus pequeños hijos, no podían ir a caballo, su recorrido era a pie; a la vera del camino parián a sus hijos; cocinaban, cargaban los enceres domésticos, conseguían el alimento y “nunca se quebraron”.
Cierro este tema del rebozo, de la mujer que lo porta, de sus diversos usos, de su asociación con la mujer revolucionaria, con unas palabras de la escritora Helena Poniatowska, de su libro “Las Soldaderas”:
“Sin las soldaderas no hay revolución Mexicana; ellas la mantuvieron viva y fecunda, como la tierra, las enviaban por delante a recoger leña y a prender la lumbre, y la alimentaron a lo largo de los años. Sin las soldaderas los hombres llevados de la leva hubieran desertado.” (p.14)
Con Amor Inphinito y portando mi rebozo: Lolita Vargas Malinalticitl
*Aclaro que el tema tiene muchos matices, esta es una breve y modesta información, les exhorto a que investiguen sobre ello y especificamente a las mujeres a usar el rebozo.
http://malinalticitl.spaces.live.com/
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