Todo el mundo ama algo.
El amor nos motiva y
nos moldea. Es lo que apasiona. Si ignoras aquello que
te apasiona, le das
las espaldas a uno de los mayores potenciales que Dios a
colocado en
ti.
Nunca se logró nada importante sin una dosis de
pasión. Jesús era un hombre
apasionado. Murió por nosotros por que nos
amaba apasionadamente.
La mayoría de los triunfadores son fracasados que se
volvieron apasionados.
La peor quiebra en el mundo ocurre cuando una
persona pierde el entusiasmo,
la pasión. Cuando le agrega pasión a lo que
cree, la transforma en
convicción y existe una gran diferencia entre creer
y tener convicción.
Creer significa estar de acuerdo con los hechos.
La convicción incorpora la
acción persistente a lo que uno
cree.
Cuando lo mueve la convicción
apasionada, puede hacer cualquier cosa con su
vida, excepto abandonar
aquello que le importa.
Mi amigo Mike Murdock dijo: <<Lo que
genera la pasión y el celo en ti es una
clave que revela tu destino.
Aquello que amas es un indicio de algo que hay
en tu
interior>>.
Cumplir con el plan de Dios para tu vida, o
es una pasión, o no es nada.
Escrito está:<<[que] sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y
con toda
tu alma>> {Deuteronomio 10:12}.
<<El hombre sin pasión es
simplemente una fuerza latente y una posibilidad,
como el pedernal que
aguarda el golpe del hierro antes de emitir su
chispa>>(Henri
Frederic Ameil).
El pensimismo nunca ganó batallas.
<<Muchas cosas cautivarán mis ojos, pero
sólo muy pocas
cautivarán mi corazón[...] estas son las que deseo
alcanzar>>, dijo
Tim Redmond.
DEJA QUE SURJA LA
PASIÓN QUE ESTÁ EN TU INTERIOR PARA ACERCARTE A TU
PROPÓSITO.
Autor: John L.
Mason