Por Eugenio Ongaro
El planificar y
establecer una Escuela Dominical (EE.DD.) es uno de los ministerios
más importantes que puede haber en la iglesia local. Allí se educa bíblica y
espiritualmente a la iglesia toda, apoyando el encuentro personal que cada uno
tiene con Dios en sus devocionales privados y en la predicación general de
la iglesia. También es uno de los ministerios que, si es bien llevado, más
aportará al futuro de esa congregación, ya que formará hombres y mujeres sanos y
espirituales para la marcha del Reino de Dios.
En mi opinión, la EE.DD.
debe abarcar a toda la iglesia, y para una mejor planiflicación
deberemos separarla no sólo por clases, sino también por departamentos
(niños, adolescentes, jóvenes, adultos, etc.).
Si encaramos la enseñanza en
la iglesia pensando «en el domingo que viene», tenemos en mente sólo una clase,
de tal hora a tal hora, con aproximadamente tantos niños, y me
pregunto: «¿Sobre qué les hablo el domingo que viene?». No podemos
pensar así en una Escuela Dominical, improvisada, lo que llamo P-P-D
-Planeamiento Próximo Domingo-, sin planes de estudio globales ni
actividades especiales integralmente pensadas. Tal no se da algo que
verdaderamente pudiéramos llamarlo escuela. Antes de pensar en cada
domingo, deberíamos reflexionar sobre todos esos años en que Dios nos concederá
a ese niño en nuestra iglesia, para que después de todo ese tiempo haya
recibido una amplia gama de temas y no sólo cinco o seis indefinidamente
repetidos.
Si pensamos que un niño
estará asistiendo, en el mejor de los casos, desde que nace hasta que
llegue a su adolescencia, quiere decir que estaremos teniéndolo en nuestra
EE.DD. por un lapso de 12 años, más o menos. Póngase a pensar lo
siguiente: después de esos años, ¿cuántas veces un niño ha escuchado,
en clases pensadas con el plan «próximo domingo», la historia de Zaqueo, o la de
Jesús y la tempestad? Inclusive con las unidades de lecciones de dos o tres
meses de duración podemos correr ese riesgo, si son juegos que
pertenecen a programas y editoriales diferentes entre sí.
Un programa global nos
ayudará a no caer en el error de enseñar pocas cosas, muchas
veces, a los mismos niños. Un plan global nos ayudará a elaborar un
programa -currículo- largo, enriquecido y completo, aunque tengamos que
repetir alguna cosa en todos esos años.
Supongo que, a esta altura,
usted estará pensando; «Pero, ¿cómo hago, o de dónde saco un programa así?». En
varias librerías cristianas del continente se pueden conseguir programas
generales de estudio para la EE.DD.
Un
temario para trabajar con adolescentes
Por
Eduardo Ramírez
La incertidumbre de no saber
que tema tratar en el próximo programa juvenil causa pánico a muchos líderes. Se
pasa de un tema a otro, o de un pasaje bíblico a otro, evidenciando así que no
se sabe qué es lo que se está buscando. De
tanto indagar, se encuentra algo. Y el resultado es más el producto del azar que
de la meditación. No hablamos de una meditación contemplativa que paraliza a la
persona en la espera a que ocurra un milagro, sino una meditación activa y en
oración, que busca interpretar las necesidades del grupo y descubrir las
enseñanzas bíblicas que Dios ha preparado para responder a esas
necesidades.
Me
identifico con quienes pasan por esta experiencia porque personalmente también
la he vivido - he cometido los mismos errores. Pero Dios utiliza estas
experiencias para enseñarnos a crecer como líderes de la iglesia y para que
encontremos un estilo de trabajo que se adapte a los dones personales y a las
necesidades del grupo.
Algo
que ayuda a resolver este problema es tener un esquema general que nos guíe en
la selección de los temas de cada reunión. De esta manera evitaríamos varios
problemas, tales como:
-
La
pérdida de tiempo decidiendo qué tema abordar.
-
La
repetición frecuente de temas, porque nos son más familiares que otros o
porque nos identificamos con ellos.
-
La
omisión de temas necesarios y vitales para los
jóvenes.
Quisiera
compartir un esquema que me ha ayudado a organizar el ministerio entre jóvenes y
consiste en un proceso de tres etapas, por el cual se identifican los temas a
considerar en un período de tiempo. El ejemplo que daré a continuación toma el
período de un año.
IDENTIFICACIÓN
DE LOS GRANDES TEMAS
En
primer lugar, identificaré unos pocos (no más de diez) temas generales y comunes
a todos los adolescentes. Una vez formada esta lista, la adoptaré como temas
generales permanentes en el ministerio juvenil. Esto significa que repetiré
estos temas cada año, aunque cambiará la perspectiva o el énfasis con que los
considere, según las necesidades del grupo en este
momento.
Los
temas escogidos para este ejemplo son los siguientes:
El
desarrollo de la persona
La
relación con Dios
La
vida familiar
La
relación con el sexo opuesto
Las
amistades
La
mayordomía
Las
diversiones
La
vida en sociedad
SELECCIÓN
DE LOS TEMAS ESPECÍFICOS
Durante
el segundo paso subdividiré el tema general en aspectos o temas menores, más
específicos, y que podrían abordarse en uno, dos o tres encuentros. En nuestro
ejemplo, una posible subdivisión podría ser
La
vida familiar
-
Relación con los padres
-
Relación entre hermanos
-
La cooperación en la vida familiar
La
relación con Dios
-
La conversión
-
La iglesia
-
La vida devocional
-
El servicio
El
desarrollo de la persona
-
La vocación
-
Los estudios
-
La disciplina personal
-
La sexualidad
-
El cuidado del cuerpo
La
relación con el sexo opuesto
-
Las amistades
-
La formación de la pareja
-
Los valores cristianos y los de la sociedad
Los
amigos, sus influencias y valores
-
Evangelización de amigos
-
Cómo ser un buen amigo
-
Con quién desarrollar mayor amistad
La
mayordomía
-
Administración del dinero
-
Administración del tiempo
-
Responsabilidad ante la Creación
-
El uso de los dones
Las
diversiones
-
Principios cristianos para la recreación
La
vida en sociedad
-
La responsabilidad como miembros de la sociedad
-
El trabajo y yo
-
Principios para participar en política
DISTRIBUCIÓN
EQUILIBRADA DE LOS TEMAS
Una
vez que este temario ha sido confeccionado, pasaré a distribuir estos temas
entre las diferentes actividades. Supongamos que la iglesia tiene dos programas
semanales fijos: la clase de jóvenes del domingo a la mañana (escuela dominical)
y el grupo juvenil, generalmente el sábado a la tarde. También suponemos que
habrá una o dos actividades especiales en el año (como retiros o campamentos).
Entonces decidirá cuáles temas serán considerados en una y otra
actividad.
Esta
distribución me asegurará que hay un equilibrio mínimo de los temas tratados y
de la variedad de los mismos. Si ocurriera que el grupo que se reúne para la
escuela dominical no es exactamente el mismo que el de la reunión juvenil,
distribuiré los temas considerando las características de cada
grupo.
También
notarás que la mayoría de los subtemas podrían dividirse en varios temas más
específicos aun. Si consideras necesario ser más específico, ten cuidado de no
hacer series muy largas. Lo ideal es tratar un tema durante dos o tres
encuentros y luego pasar a otro. Si hubieran quedado aspectos sin tratar, se
puede regresar a ese mismo tema en otro momento del año. Esto dará mayor
agilidad al programa y mantendrá el interés del grupo sobre lo considerado. Es
mejor no agotar los temas, ya que por un lado las personas no pueden asimilar
todo de un solo golpe, y por otro lado, te reservas contenido para más
adelante.
PEQUEÑAS
VICTORIAS QUE GANAN LA GUERRA
Esta
secuencia de temas es una idea muy simple, pero al mismo tiempo creo que muy
útil. Si no es tu costumbre o te atemoriza planificar para todo el año, comienza
a hacerlo por períodos más cortos, por ejemplo tres meses. Luego, poco a poco,
pasa a cuatro o a seis meses. Muy pronto estarás en condiciones de hacerlo para
todo el año. Las pequeñas victorias, cuando se van sumando una tras otra,
terminan otorgando la victoria sobre toda la guerra. No
te paralices si no sale bien. Intenta otra forma, modifica lo negativo y
continúa cambiando hasta que encuentres el estilo que mejor se adapta a las
necesidades y tu estilo de liderazgo.
SE LOS DIGO
CON AMOR Y CON HUMOR ;-)
- Hermano, ¿ Qué
le paso al administrador de RPE ?
- Es que
todos los miembros del boletín decidieron participar...
Los amo a todos.
Menos del 50% de Uds. envío sus datos personales
(boletín Nº17), menos del 15% de Uds. contestó nuestras encuestas,
y aunque los primeros resultados de las encuestas indican que el boletín
debe mejorar, 0 (cero) % de Uds. ha
enviado sugerencias, ideas, etc.
Los sigo amando.
Juan M. Quaglino