Mi intención es ayudarles a abrir su mente a otras formas de
pensamiento que son más efectivas y logran mejores resultados. Sabiendo y
conociendo a quién deseamos predicarle seremos más efectivos y lograremos
mejores resultados.
Analizaremos algunos aspectos relacionados directamente con
la realización de un buen programa de radio.
I
UN PROGRAMA DE RADIO DEBE SER PARA
RADIO
El mayor problema que veo en algunos programas es que son
realizados no para radio, sino para templos.
No necesariamente el predicador exitoso de púlpito logra lo
mismo en el micrófono. He visto muchos colegas transpirando y tartamudeando ante
el micrófono, cosa que no hacen ante un auditorio
presente.
Cabe decir que es viable transmitir un culto desde la iglesia
y lo hemos hecho con Palau, Billy Graham, Mottesi y algunas iglesias. Pero
tienen esa finalidad: decirle al oyente que puede participar de ese culto en un
templo o estadio, esté donde esté.
Recuerdo haber recibido una carta de una cárcel de Argentina,
donde me decían: "Los domingos a las 21 horas aquí en Batán nos reunimos 150
hermanos para participar de su culto dominical en Montevideo, lástima que no
podemos ofrendar".
Pero si usted desea un programa cuyo formato sea radial, no
debe tomar ese modelo.
Así pues es importante tener en cuenta los siguientes
aspectos:
1. El tono debe ser conversacional y no de conferencista. Hoy
en día se terminó el tipo de radio impersonal. Ahora la radio es personal y sin
corbata. La radio es compañía. Note usted que uno de los grandes síndromes de
nuestras ciudades es la soledad y la
despersonalización.
Hay oradores radiales que logran bien ese tono: el caso de
Luis Palau.
2. El lenguaje debe ser el idioma español, en nuestro caso.
Habitualmente no usamos el griego o el hebreo, pero para algunos ese es el
lenguaje que usan al hacer un programa. Ejemplo: "Queridas almas, hoy vengo a
predicarles las buenas nuevas del cordero que murió en la cruz y derramó su
sangre para redimimos de nuestra naturaleza pecaminosa, para darnos nueva vida y
luego la vida eterna en la nueva Jerusalén de
Dios".
Tomé literalmente esa frase de una grabación que
tengo.
3. No está bien castigar al oyente sin darle la imagen de que
lo amamos. La ira de Dios, a veces, es un "porotito" comparada con la nuestra
cuando hablamos del infierno, etcétera. Debemos cuidarnos de no caer en la
teología jonista (Jonás), de condenar sin amor a las personas
(Nínive).
Nuestro lenguaje y la forma en que lo usamos, alejarán o
atraerán a las personas.
4. El interés de
las personas debe ser ganado.
5. Debe mantenerse el
interés a través de todo el programa.
6. La situación tratada
debe estar relacionada con la realidad y no ser simplemente producto de la
fantasía del conductor.
7. El programa
debe describir ampliamente la solución. (Invitamos a una persona a recibir a
Cristo cuando ella no entiende qué queremos decir con
recibir).
8. Debemos ser
exactos en las conclusiones a las que queremos llegar, pero sin anular la
iniciativa y la responsabilidad personales.
Muchas personas ven la radio simplemente como un
entretenimiento, y la mayoría de los programas más populares de radio, sólo
consiguen alcanzar muy bien los requisitos 1, 2, 3 y 4 que
mencioné.
Generalmente nadie espera que alguien cambie su vida como
producto de lo que digan los conductores de programas. El punto donde podemos
perder la popularidad de nuestro producto y su colocación, el Evangelio, es
cuando invitamos a la persona a cambiar de vida o a que deje de practicar algo
que le hace mal, (por ejemplo el alcohol o tabaco, el adulterio, la lotería,
etc.).
9. La mayoría de
los comunicadores prefieren evitar el "feedback" (respuesta de cambio),
básicamente por temor a la respuesta. Sin embargo, el contacto directo entre el
comunicador y el oyente va a determinar si estamos logrando lo que
queremos.
¿Cómo sabe Coca Cola que sus mensajes llegan? El feedback es
el consumo.
Un buen programa de radio que presenta el cristianismo en
cualquiera de sus expresiones doctrinales, debe apuntar a lograr algún tipo de
contacto con el oyente. No me refiero a que llamen para responder cómo se llama
el primer libro de la Biblia...
Si usted ofrece un calendario gratis, seguramente tendrá
cientos de respuestas. (No digo que no lo haga). No se puede medir el resultado
de un programa por la cantidad de llamadas o cartas que se reciban, ya que estos
resultados dependerán de un ofrecimiento.
Y ahora quiero incluir un nuevo punto, esencial para un buen
programa:
II
UN PROGRAMA DE RADIO DEBE SER AGIL Y
VARIADO
En ese sentido dejo dos palabras que deben ayudarle a pensar:
creatividad e imaginación.
1. El objetivo del programa se logra cuando el tema es
presentado a través de diferentes formas: entrevistas, testimonios, panel,
teléfono, música, etcétera.
Cada una de estas formas requiere análisis y consideración en
forma particular. Por ejemplo: ¿Qué es una entrevista y cómo hacerla? Si usted
decide usar el formato de entrevista debe recordar que la figura no es el que
pregunta sino quien entrevistamos, que las preguntas deben ser pensadas para que
la persona desarrolle un pensamiento y no monosílabos afirmativos o negativos
solamente, cosa que escucho con fastidio.
Si usamos el formato de testimonio, quien lo da debe usar
lenguaje comprensible a la persona que
escucha.
Su historia debe ser contada en términos de ayudar a los
oyentes a dirigir su atención no hacia él mismo, sino hacia
Cristo.
2. Creo que ya hablé bastante del uso de palabras; quiero
mencionar algo de la música.
Habitualmente en un programa de radio se usa la música en,
por lo menos, las siguientes maneras:
A. Para caracterizar el espacio; música o cortina
característica (cuando oímos ciertas piezas musicales las asociamos con tal o
cual programa).
B. Para captar y mantener la atención del
oyente.
C. Para reforzar el mensaje
comunicado.
D. Para acentuar ciertas emociones en el
oyente.
En un buen programa de radio no podemos dejar de lado la
música ya que es un antiguo lenguaje humano que expresa las diferentes
experiencias de la vida en forma evidente. Pero llamo la atención al manoseo de
las emociones a través de su uso.
Así como pensamos qué palabras usaremos al comunicar un
mensaje, también debemos dar atención a la
música:
Las letras son importantes. Los autores más jóvenes parecen
preferir decir el mensaje con palabras que esconden el mensaje cristiano. Es
interesante comparar esas letras con las seculares. Hoy usted escucha en una
radio mensajes musicales que animan a la práctica de diversos pecados; estas
letras no esconden subliminalmente sus
objetivos.
3. Vuelvo otra vez a señalar que la creatividad y la
imaginación deben ser características de alguien que desea dedicarse a hacer
radio.
De algunos cultos de la iglesia, los creyentes dicen: "Ya sé
lo que va a pasar hoy... himno, lectura, ofrenda, avisos, sermón, oración,
himno”.
¿Entiende a qué es lo que me refiero?... La monotonía es un
atentado a un buen programa de radio. Aunque el tiempo que tiene sea siempre el
mismo, puede intercalar nuevos elementos.
Ese es el peligro de quienes deben hacer programas en forma
diaria: caen en la rutina. Observe usted que la mayoría de los programas más
populares del dial, que se mantienen muchos años en los primeros lugares del
ranking, tienen elementos que varían
continuamente.
Avancemos hacia un punto importante para realizar un buen
programa:
III
CARACTERISTICAS QUE AFECTAN EL CONTENIDO DEL
PROGRAMA
1. La hora de la
transmisión.
Los hábitos de oír radio están cambiando de acuerdo a
diversos factores sociales. Si usted vive en una ciudad donde todos los hombres
trabajan en una industria nocturna, no apuntará a tener una audiencia masculina
a las diez de la mañana.
Un programa destinado a los niños usted no lo transmitirá a
las seis de la mañana. La hora de transmisión determina la duración y la
agilidad, tanto como su contenido. Hay programas que son para escuchar
cocinando, otros mientras uno limpia la casa, otros cuando se cena o almuerza,
etcétera. Debemos tener en cuenta qué hace la gente a la hora que queremos
transmitir, para luego decidir qué formato
usaremos.
2. La duración del
programa.
Si usted tiene cinco minutos no podrá hacer lo mismo que
cuando tiene treinta o una hora de espacio. Un programa corto a mi entender
requiere mayor elaboración que uno largo, ya que cada palabra en un espacio de
tres minutos ocupa un tiempo precioso.
3. La frecuencia de la transmisión del
programa.
¿Cuántas veces estará su programación en el aire?... Si usted
puede pagar solamente treinta minutos, debe decidir ¿qué es mejor: una vez por
semana, dos veces, diariamente?... Un programa de cinco minutos una vez por
semana tiende a perderse en el montón a menos que su contenido salga de lo común
de la programación que lo rodea.
4. La competencia.
La competición también invade la programación cristiana.
Todos claman por la atención del oyente. Todos quieren cartas o llamadas. No
importa cómo se logre esto, lo que cuenta es que alguien me
escuche.
Ya que la radio y otros medios de comunicación social son
símbolos de poder y dominio en nuestro estilo cultural, un serio peligro que se
corre es resaltar al individuo más que el
mensaje.
Como comunicadores cristianos, debemos decidir si vamos a
competir por la popularidad o por la mayor audiencia o si queremos comunicar a
la gente verdades que cambien sus vidas.
5. La forma o estilo del
programa.
Una vez que usted define lo que quiere decir, debe decidir el
formato del programa, que deberá estar relacionado con los cuatro factores
mencionados anteriormente.
Creo que debemos mirar esto con más
detalle.
El escultor toma un trozo de mármol sin forma y con el cincel
va dándole forma a lo que ya decidió que quiere
lograr.
Así, el productor de un programa de radio debe trabajar con
la verdad que quiere comunicar. Usted ya tiene las herramientas: voz, palabras,
sonidos, música, libreto y el medio (radio), todo sin
forma.
Ahora debe lograr el formato y
estilo.
IV
EL CARÁCTER DE LA COMUNICACIÓN
CRISTIANA
No puedo poner punto final a este artículo de lo que es, en
general, un buen programa de radio, omitiendo algunos aspectos éticos de la
comunicación cristiana radial.
La ética estudia conductas y reacciones humanas. Luego la
Biblia nos da algunas pautas de conducta y moralidad que hacen que la vida
cristiana sea una nueva experiencia; experiencia que trae sus problemas ya que
la persona confronta sus antiguas conductas con las
nuevas.
En los aspectos prácticos de esta nueva conducta o ética
bíblica se nos pide que:
1. Tengamos a los pastores en alta estima. Pido que los
problemas pastorales no sean debatidos en programas
radiales.
2. Tengamos en alta estima a las iglesias evangélicas aunque
no estemos de acuerdo en todas sus formas o doctrinas. No hablemos mal de alguna
parte del cuerpo de Cristo. Una de las reglas básicas de la entidad en la que
sirvo - RTM- dice que no debemos atacar a ningún grupo
religioso.
Yo aplaudo esta práctica y pido que sea tenida en cuenta por
quienes deciden qué decir en un programa de radio, que puede ser escuchado por
amigos y enemigos del cuerpo de Cristo.
Personalmente he visto castigar a algunas iglesias como frías
o faltas de visión y aconsejar que las personas salgan de esos
lugares.
3. Predique lo que dice la Biblia y no lo que dice su
criterio.
Esto se refiere a poner en práctica las reglas básicas para
la interpretación de las Escrituras, a lo que llamamos
hermenéutica.
4. Si tiene problemas de dicción será bueno esforzarse por
alcanzar lo mejor. Muchas veces ocurre que lo que decidimos está bien logrado
pero es desmerecido por la dicción o problemas
respiratorios.
5. Finalmente toco algunos aspectos que pueden herir la
sensibilidad de alguno si son mal interpretados. Llamo la atención a una de las
grandes crisis de cambio: la sociedad está girando hacia una espiritualización
de todas las cosas. Evitemos caer en la tentación de ser escuchados usando
elementos mágicos que deterioran la esencia del
Evangelio.
Como evangélicos hemos descuidado esto por muchos años y
estamos llegando atrasados a usar los medios sociales de comunicación. En el
dial tenemos en Montevideo más de 35 emisoras de AM y FM que continuamente
transmiten diferentes mensajes. De la mayoría estamos ausentes. Es posible que
lo estemos por no saber decir lo que tenemos como la verdad que cambia la vida.
Pregunto con San Pablo: ¿Cómo oirán si no hay quien les
predique?...