SUGERENCIAS PRACTICAS
Dado que el evangelismo en los hospitales es de tal
importancia y sensibilidad que puede producir una cosecha tan abundante,
resulta de primordial importancia que sea llevado a cabo de una manera eficaz.
Las siguientes son algunas recomendaciones prácticas.
Vaya en oración y con cautela. Las personas que va a
visitar han sido debilitadas por la enfermedad y el dolor. En un mayor o menor
grado se encuentran temerosas y ansiosas. Se requiere que sea, a la vez, un
serio y alegre mensajero de esperanza. La suavidad de espíritu es lo que debe
caracterizarlo. No vaya hasta que no haya orado con intensidad, sensibilidad y
compasión. La predicación enérgica y convincente está fuera de lugar para esta
ocasión. Todas las instituciones de salud, grandes o pequeñas, poseen ciertas
reglas que las gobiernan. Póngase al tanto de las mismas y cúmplalas. No está en
una iglesia o en un salón evangelístico, sino en un sitio muy diferente, cuya
función apunta a proporcionar la sanidad física o mental de los pacientes.
Las personas a cargo de los hospitales a veces se oponen
con fuerza al evangelismo en sus instituciones. Tal vez en el pasado hayan
tenido experiencias desafortunadas y desagradables con evangelistas poco sabios
o demasiado vehementes; o pueden considerar su visita como una intrusión en las
vidas y el tratamiento de aquellos bajo su cuidado. No obstante, como visita
sabia, usted puede convertirse en un miembro valioso del equipo de salud que
rodea al paciente.
Siempre pida permiso para ver al paciente. Si su visita
está fuera de horario, no interrumpa la rutina de las salas. Los pacientes no
deben recibir visitas inmediatamente después de una operación o durante las
visitas del médico. Preséntese a la persona a cargo de la sala (estación) y diga
que tiene permiso del director (jefe, supervisor). Pregúntele si sabe de
pacientes que no tengan visitas y dígale a quién piensa visitar.
INDICACIONES IMPORTANTES
-A menos que ya el paciente lo conozca, preséntese y
explíquele que pertenece a cierta iglesia u organización, para que la persona se
sienta cómoda.
- Pregúntele el nombre al paciente y utilícelo.
- Comience
formulando preguntas corrientes: "¿Cómo se siente?",
"¿Cuánto tiempo ha
estado en el hospital?"
- Siéntese para hablar: a los pacientes les resulta
más fácil verlo a su mismo nivel e indica que no está apurado.
- Nunca se
siente en la cama; en especial si el paciente tiene dolores.
- No se quede
mucho tiempo; evite mirar a su alrededor a otros pacientes o mirar revistas.
Preste toda su atención a la persona que está visitando.
- Lleve la
conversación al tema espiritual lo antes posible. Confíe en que el Señor lo
guíe.
- Hable sobre el temor, la depresión, la ansiedad, y la respuesta que
la Biblia da.
- Observe si hay una Biblia o libro cristiano, cenicero,
cigarrillos o rosario sobre la mesa de luz.
- Siempre hable con suavidad:
nunca en voz muy alta.
- Nunca discuta para probar su punto de vista: los
pacientes no necesitan sermones sino hechos simples.
- Siempre hable acerca
de la persona de Jesucristo.
- Manténgase en las verdades fundamentales de la
salvación.
- Sea paciente si no lo entienden.
- Recuerde que la persona
que visita probablemente tenga algo más que una simple enfermedad física.
-
Esté dispuesto a ser un oyente atento. Comparta su propia experiencia y dele al
paciente la oportunidad de compartir la de él. Ayúdelo a entender cómo Dios a
menudo permite una enfermedad física para traer bendición espiritual.
- Trate
de hablarle sólo al paciente y tenga cuidado de no avergonzarlo si alguien más
se encuentra presente.
- Evite ser demasiado personal o hablar sobre la
muerte: hable más bien de la vida eterna.
- Sea respetuoso.
- Los
pacientes muy enfermos necesitan visitas frecuentes pero cortas.
- Ore de
manera sensible. Cuando ore por la sanidad física y por el alma del paciente,
incluya un pedido de bendición divina sobre todo el tratamiento
administrado.
- No hable con otros acerca de lo que el paciente ha compartido
con usted de manera confidencial.
- Ofrezca una ayuda práctica, por ejemplo
entregar un mensaje, hacer un llamado. Sea en extremo sensible a las necesidades
del paciente.
- Muéstrese disponible. Deje un número de teléfono o
dirección.
- Sea fiel como visita. El paciente eventualmente esperará con
agrado su llegada.
- Esté preparado, después de que haya llevado a los
pacientes a Cristo, a edificarlos mediante el aliento y La enseñanza.
- Anime
a los pacientes cristianos a seguir confiando en el Señor y a buscar una
relación más profunda con Él.
- Pase mucho tiempo en oración personal por
ellos y pídale al Señor que le dé las palabras apropiadas, a tiempo, para cada
paciente en particular.
- Incluya a los miembros del personal en su
ministerio. Recuerde que ellos pasan la mayor parte de su tiempo con los
pacientes. Algunos pueden ser cristianos; propóngase conocerlos. Ellos también
pueden ayudar al paciente espiritualmente. Trate de convertirlos en sus
colaboradores y en una extensión de su evangelismo. En países donde el
evangelismo en los hospitales no está permitido, trate de entrenar al personal
del hospital en evangelismo, oración y discipulado.
Grupos de canto
El evangelismo en los hospitales puede ser llevado a cabo
por grupos de canto (reduzca el número a siete personas) de las iglesias. Cuando
esté permitido, podrían incluir un breve mensaje, conversaciones personales con
los pacientes y la distribución de folletos adecuados. Los grupos de canto son
especialmente bienvenidos en la época de Navidad y Pascua.
Su mensaje
Simplemente enunciado, el mensaje del Evangelio es que
todos somos pecadores y merecemos eterno castigo; pero Dios nos amó de tal
manera que envió a su único Hijo para que cargara con nuestra culpa en la cruz
del calvario.
Aliente al paciente a pedir perdón por sus pecados y a
creer que Dios lo otorga por medio de Cristo. Mantenga el mensaje simple y
claro. Dé testimonio de lo que Dios ha hecho por usted personalmente; muestre
que usted no es simplemente un cristiano profesional sino que ha experimentado
aquello de lo que habla. Aprenda cuándo y cómo formular la pregunta más
importante: "¿Le gustaría recibir a Jesús como su Salvador?"
Ofrézcase a orar con ellos, en especial con los pacientes
muy graves, para ayudarles a verbalizar una oración con usted. "Hasta los
enfermos en estado inconsciente (comatosos) pueden ser llevados a Cristo
mediante la oración con ellos, aún cuando ellos mismos no puedan responder de
manera verbal", dice el Profesor Gerry Landry, ex-profesor adjunto de Medicina
Interna. Busque cualquier respuesta que puedan darle: un movimiento de
mano, de ojo, de cabeza. Utilice las Escrituras tanto corno sea posible,
ya que si bien la mente puede estar en inactividad, el espíritu puede responder
a la Palabra (He.4.12).
Argumentos en contra del evangelismo en los hospitales
Los argumentos en contra del evangelismo en los
hospitales son muchos y variados. Busque aliento, sin embargo; en el hecho de
que el Señor mismo dispensaba libremente el mensaje del Evangelio mientras
curaba las enfermedades físicas de hombres y mujeres. El caso del hombre
paralítico que fue descendido a través de una abertura en el techo, en
Capernaum, es un buen ejemplo. El Señor Jesús primero perdonó sus pecados y
luego sanó su cuerpo.
La oposición al evangelismo en los hospitales a menudo se
basa en lo siguiente:
1. Que estamos aprovechándonos de la debilidad de
una persona para obligarla a creer lo que no aceptaría completamente, si
estuviera sana de mente y cuerpo. La respuesta a esto es que, en realidad,
llevamos consuelo y un mensaje de esperanza, paz y amor que sólo puede tener un
efecto positivo y sanador. La salvación otorga calma y gozo inmenso. Además
hemos recibido la comisión de predicar el Evangelio a todas las criaturas. Dios
a menudo usa una cama de enfermo para llamar la atención de una persona que se
encamina, sin remedio, hacia una eternidad sin Cristo. Muchos se encuentran en
el hospital por causa de una vida de pecado. Mire a cada paciente como alguien
en quien el Señor está expresando un interés particular. Cuando llega una
enfermedad, los que se encuentran apartados con frecuencia también se dan cuenta
de que se han alejado del Señor.
2. Que ponemos nerviosos a los pacientes cuando les
hablamos sobre religión, ya que les da la impresión de que se van a morir. En
realidad mucha gente que sufre una enfermedad tiene un grave sentimiento de
culpa y se siente aliviada de poder hablar con alguien que la puede ayudar.
"Estaba yo postrado y me salvó" escribió el salmista (Sal. 116.6). En realidad,
no estamos llevando "religión" a los pacientes, sino que les estamos hablando de
Jesucristo, cuya bondad y ayuda hacia los enfermos son reconocidas por
cristianos y no cristianos.
Empleo de material impreso
Normalmente los pacientes tienen tiempo para leer, y un
libro o folleto bien elegido, podría ser de gran valor para ellos. Recuerde que
están en el hospital porque no están bien y en consecuencia no son capaces de
poner toda su concentración en lo que están leyendo.
Un libro "pesado", físicamente o en su contenido, no es
la mejor elección. Un libro en rústica o un tratado con letra grande y que
contenga un mensaje que dé alegría y luz al paciente seria lo más aceptable.
Algunos tratados y libros hechos para llamar la atención, despertar y bendecir a
un no cristiano cuando está bien, podrían resultar perjudiciales cuando esté
enfermo. Folletos impresos en colores con porciones de las Escrituras, tales
como los publicados por las Sociedades Bíblicas, son adecuados para los
pacientes. Estos se pueden obtener en muchos idiomas.
Conclusión y resumen
No mire el evangelismo en los hospitales como de valor
secundario en su ministerio. El Nuevo Testamento registra varias entrevistas
privadas, personales que el Señor Jesús y sus apóstoles mantuvieron con algunos
individuos. Estos encuentros tuvieron resultados importantes y de largo alcance
y han sido relatados para que recibamos aliento y luz. El amor de Dios por los
enfermos es su garantía de que Él lo capacitará para alcanzarlos. ¡Que el Señor
lo unja y lo use en este vital servicio!
Tomado de "The calling of an Evangelist" 1987.
Segundo
Congreso Internacional para Evangelistas Itinerantes.