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Responder a este mensaje
Asunto:[Sermones] Lleva el mensaje
Fecha:Domingo, 9 de Julio, 2006  22:49:19 (-0400)
Autor:Webmaster Iglesia Triunfante <webmaster @.................com>

Nota para los lectores de El Sermón Dominical: no tenemos ningún 
control sobre el contenido de los mensajes de publicidad que 
aparecen en estos envíos. Los productos anunciados al pie de 
cada email, de ninguna forma indican una recomendación nuestra. 
---------------------------------------------------------------- 
 
El Sermón Dominical 
Domingo 9 de Julio del 2006 
 
Lleva el mensaje 
Pastor Tony Hancock 
 
Introducción 
 
Las palabras - son fuente de inspiración, de dolor, de 
transformación. Son el medio principal que usamos para comunicar 
ideas a otras personas. Reflejan nuestros pensamientos más 
profundos. Cada día, usamos miles de palabras. 
 
Recientemente hallé un reportaje acerca de la palabra más usada, 
según el Observador Mundial del Idioma (OMI), en el año 2005. De 
acuerdo a esta organización, alrededor del mundo, una palabra 
fue más usada que cualquier otra palabra. ¿Se podrán imaginar 
cuál es? 
 
La palabra más usada, según sus estudios, es la palabra okay. 
Este anglicismo significa está bien, de acuerdo o - como dicen 
los mexicanos - órale. Es una forma de expresar, sin desbordante 
entusiasmo, un cierto nivel de acuerdo y de complacencia. 
 
Me parece sumamente interesante que ésta sea la palabra más 
usada en el mundo cuando, en realidad, las cosas no están okay. 
Al contrario; los problemas de este mundo cada día son mayores. 
El crimen, la violencia, la corrupción, la destrucción del medio 
ambiente - todas estas cosas van de mal en peor. Y sin embargo, 
¡la gente insiste en que está okay! 
 
¿Qué podemos decir frente a esto? ¡No nos podemos quedar 
callados! La verdad es que tenemos algo para proclamar - y no se 
trata de una simple trivialidad, de decir que las cosas están 
okay. Es un mensaje mucho más poderoso, un mensaje 
transformador. Es un mensaje que tiene la capacidad de hacer que 
las cosas sean mucho más que okay. 
 
Encontramos palabras acerca de este mensaje en el último 
encuentro de Jesús con sus discípulos. Leamos. 
 
Lectura: Marcos 16:15-18 
 
16:15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a 
      toda criatura. 
16:16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que 
      no creyere, será condenado. 
16:17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre 
      echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 
16:18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa 
      mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán 
      sus manos, y sanarán. 
 
Justo antes de regresar al cielo, como encargo final, Jesús da 
estas instrucciones a sus discípulos. Este encargo no es 
solamente para ellos, pues no la pudieron terminar en su 
generación; es un encargo para toda la Iglesia, hasta que Cristo 
regrese. 
 
Los tres evangelios sinópticos - Mateo, Marcos y Lucas - 
terminan con esta comisión de Jesús, aunque la expresan en 
diferentes palabras. Seguramente Jesús dijo algo un poco más 
extendido de lo que registra cualquiera de ellos, y cada uno 
registra lo que concuerda con su propósito en escribir. 
 
Juan no incluye precisamente estas palabras del Señor; pero 
notamos algo interesante, si prestamos atención al propósito de 
Juan en escribir su evangelio. Según lo que dice Juan 20:30-31, 
Juan escribió para que sus lectores pudieran llegar a creer en 
Cristo, y recibir la vida en su nombre: "Hizo además Jesús 
muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales 
no están escritas en este libro.  Pero éstas se han escrito para 
que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que 
creyendo, tengáis vida en su nombre." En otras palabras, el 
evangelio de Juan es una de las formas en que esta comisión de 
Jesús se cumple. Es un tratado evangelístico. 
 
Lo que veremos en esta mañana, entonces, no es una idiosincrasia 
de alguno de los evangelistas; es algo tan importante que todos 
lo reflejan. Es la misión que Jesús nos ha dado mientras 
esperamos su pronto regreso. Es el trabajo que debe de ocupar la 
atención de la Iglesia. 
 
Muy sencillamente, Dios nos llama a anunciar el mensaje de 
salvación en Cristo a toda persona. Consideremos los elementos 
de esta declaración. 
 
I. Hemos recibido un llamado de Dios 
 
Una de las cosas que sorprendía a las personas cuando oían 
enseñar a Jesús era la autoridad con la que enseñaba. Los 
maestros de su día citaban a otros para basar sus enseñanzas en 
la tradición. Aún el predicador de hoy tiene que basarse en la 
Palabra de Dios; sólo así tienen poder y autoridad sus palabras. 
 
Jesús, en cambio, por su propia cuenta corregía las ideas 
erróneas y las interpretaciones equivocadas de su día. En el 
sermón del monte, por ejemplo, El solía decir: Ustedes han oído 
que se dijo... pero yo les digo... Su palabra tenía autoridad 
divina, autoridad igual a la de la Escritura. 
 
Esta palabra de Jesús, entonces, esta misión y esta encomienda, 
nos vienen con la autoridad que, como Dios, El tiene. Si un niño 
viene a otro niño y le dice, Haz esto, la respuesta será: ¿y 
quién lo dice? Si las instrucciones vienen de su padre, o de su 
maestro, la reacción será una; si resulta que simplemente 
reflejan la voluntad del primer niño, la respuesta será otra. 
 
El hecho de que hemos recibido un llamado de Dios significa que 
es un llamado importante. Es un llamado que no podemos ignorar. 
Pero no es un llamado al que tenemos que responder en nuestras 
propias fuerzas. Jesús nos dice que con el llamado viene el 
poder. 
 
Cuando menciona las señales que acompañarían a los creyentes - 
la expulsión de demonios, el hablar en lenguas y otras cosas - 
está hablando del poder que recibimos para llevar el mensaje. 
Todas estas señales, con la posible excepción de beber veneno, 
se mencionan en el libro de Hechos. 
 
Es importante notar que, en ninguno de los casos bíblicos, se 
pone la persona a sí misma en peligro a propósito para obligar a 
Dios a responder. Esto sería poner a Dios a prueba. Un ejemplo 
sería la situación de Pablo en la isla de Malta, cuando fue 
picado por una víbora venenosa. 
 
¿Agarró Pablo la víbora a propósito para que le picara, como 
hacen algunas sectas no tan lejos de aquí? No, al contrario; él 
estaba recogiendo leña cuando la víbora, sin que él se diera 
cuenta, lo picó. Los pobladores de la isla esperaban que él 
muriera; cuando nada le sucedió, se prestaron a escuchar el 
mensaje de salvación que él les llevaba. 
 
Cuando respondes al llamado de Jesús, puedes estar seguro que el 
poder sobrenatural del Espíritu Santo estará contigo. El obrará 
para darte las palabras, obrará para preparar el corazón de la 
persona con quien hablas, e incluso podrá obrar de formas 
milagrosas - pero lo hará cuando El quiere, no cuando lo quieras 
tú. 
 
Hemos recibido un llamado de Dios. ¿En qué consiste, 
exactamente, este llamado? 
 
II. Hemos sido llamados a proclamar el mensaje de salvación 
 
Esta es la tarea primordial de la Iglesia en su relación con el 
mundo. Hay muchas otras cosas buenas que la Iglesia debe de 
hacer: ayudar a los pobres, socorrer a los marginados, clamar 
por justicia y mucho más. Hablo de la Iglesia frente al mundo; 
en sus relaciones internas, como también en su relación con 
Dios, hay otras cosas que hace. 
 
Pero la Iglesia tiene un propósito único frente al mundo que 
nadie más puede hacer. Por esto es tan triste cuando la Iglesia 
pierde de vista su responsabilidad primordial. Cuando la Iglesia 
da pan al hambriento, pero no le habla del Pan de Vida, ha 
olvidado lo más importante. Cuando la Iglesia da un vaso de agua 
fría, pero no habla del Agua de Vida, se ha extraviado de su 
propósito principal. 
 
En todo lo que hacemos como Iglesia, las buenas nuevas de la 
salvación tienen que estar al centro. Cada evento, cada 
convivencia, cada acto de servicio es una oportunidad para 
mostrar y compartir que en Jesús hay salvación. 
 
¿Cuáles son esas buenas nuevas? Consisten en la noticia de que 
el Dios justo es también un Dios de amor; en su amor, El ha 
hecho satisfacción para su propia justicia en la muerte de 
Cristo. Ahora, cada uno de nosotros puede ser perdonado, llegar 
a ser hijo de Dios y tener el cielo como futuro si nos 
arrepentimos del pecado y ponemos nuestra confianza en Cristo. 
 
Hoy en día, muchas personas buscan cualquier cosa que les pueda 
hacer bien. Buscan su propia verdad. Existe el peligro de llegar 
a pensar que el evangelio es así. Podemos pensar que el 
evangelio sólo es algo que puede ayudarnos, que puede hacer que 
la vida sea más llevadera, que nos sostiene. Pero el evangelio 
es mucho más que esto. De hecho, 
 
III. Hemos recibido un mensaje esencial para toda persona 
 
Jesús dice muy claramente: El que crea y sea bautizado será 
salvo, pero el que no cree será condenado. Ahora bien, tenemos 
que aclarar que Jesús no nos está diciendo que el bautismo es 
esencial para la salvación. Jesús no dice que es la falta de 
bautismo que condena a la persona, sino la falta de fe. El 
pecador crucificado con El no fue bautizado, pero fue salvo. 
 
Sin embargo, en el Nuevo Testamento, la fe y el bautismo siempre 
se unen. En otras palabras, el paso de obediencia que es el 
bautismo siempre tiene lugar poco después del paso de fe. No 
encontramos en la Iglesia primitiva a grandes números de 
personas que ya han creído en Jesús, pero no se han bautizado 
todavía. Si tú eres creyente, pero todavía no te bautizas, 
considera esto con cuidado. 
 
Jesús nos dice que las consecuencias de creer o no creer este 
mensaje son, literalmente, de vida o muerte. 
 
Me duele tener que decirlo. Ninguno de nosotros quisiera que las 
personas sufrieran el castigo eterno. Pero no podemos hacer 
desaparecer la realidad con simplemente desear que fuera 
diferente. No podemos tapar el sol con un dedo. Cuando Dios creó 
al hombre con libre albedrío, automáticamente entró la 
posibilidad de escoger la separación de El - y la separación 
eterna de Dios se llama, sencillamente, infierno. 
 
Las personas que tú ves a diario - tus familiares, tus 
compañeros de trabajo, tus amigos - pasarán la eternidad en uno 
de dos lugares. Nadie tiene que ir al infierno. Todos tenemos la 
maravillosa oportunidad de aceptar a Cristo como Señor y 
Salvador y tener el cielo seguro. 
 
¿Estás compartiendo ese mensaje? ¿Estás orando para la salvación 
de quienes te rodean? Esta semana tenemos una gran oportunidad 
en nuestra Escuela Bíblica Vacacional para compartir con muchas 
familias este gran mensaje. Aprovechemos esta oportunidad. 
 
Conclusión 
 
El llamado de Cristo no ha cambiado para nosotros. ¿Cómo podría 
cambiar? Existe la misma necesidad que existía en su día - la 
necesidad de millones de personas alrededor del mundo que aún no 
han recibido el regalo de salvación que Dios nos ofrece por fe 
en Jesús. 
 
Las buenas nuevas que hemos sido llamados a compartir son las 
mismas - las buenas noticias de que Cristo ofreció su vida y 
derramó su sangre en la cruz para pagar por nuestros pecados. En 
amor, El sufrió lo que nosotros merecíamos para que, por fe, 
pudiéramos ser perdonados y entrar en una relación con Dios. 
Ahora, lleva el mensaje. 
 
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- ¡Visita la página web del Pastor Tony Hancock y la Iglesia 
  Iglesia Bautista Nueva Esperanza! La web se actualiza más 
  de una vez por semana, por lo cual invitamos a todos a 
  visitarla con frecuencia: 
  http://www.pastortony.net 
 
- Puedes enviar al Pastor tus preguntas acerca de la Biblia, la 
  Iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema, por email a 
  pastortony@..., o por medio de la nueva 
  sección Preguntas al Pastor: 
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  Envía tus preguntas incluyendo tus iniciales y tu país de 
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