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Asunto: Prehistoria (2)
Fecha:Martes, 17 de Junio, 2003  18:57:33 (+0200)
Autor:José Luis Santos <joseluis @..............com>

 

 
 
Fuente: Diario de Cádiz, Cultura, Arqueología, 16-06-03
 
Formas propias de transitar hacia el Neolítico en Algeciras.
 
El asentamiento del río Palmones es "una nueva contribución al estudio de las últimas comunidades cazadoras y recolectoras"
 
AIDA R. AGRASO.      
 
CÁDIZ. Los arqueólogos comenzaron a trabajar en la excavación realizada en el asentamiento del río Palmones en abril de 2000. Una vez realizado el estudio de los materiales hallados y concluida la investigación, afirman que en este asentamiento se plantean "datos para cuestionar los modelos tradicionales de explicación del Neolítico en el sur de la Península Ibérica". Es decir, que lo hallado pone en cuestión la teoría tradicional respecto al proceso de neolitización en el sur peninsular y "nos habla de formas propias de desarrollar el tránsito hacia este proceso de neolitización".
 
Quien así lo afirma es José Ramos, arqueólogo y profesor titular de Prehistoria de la Universidad de Cádiz y editor, junto a Vicente Castañeda -también perteneciente al equipo de la Universidad- del libro realizado con las conclusiones de esta excavación. En el volumen participan 23 investigadores de las universidades de Cádiz, Jaén, Alcalá de Henares, Autónoma de Madrid, Córdoba y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
 
La labor conjunta ha permitido concluir que el yacimiento "refleja una comunidad igualitaria de cazadores-recolectores, que en un alto característico ha realizado tareas productivas, de caza y marisqueo, en un medio natural con gran potencial de recursos vegetales naturales", afirma Ramos, director de la excavación junto a Vicente Castañeda y María E. García, con la colaboración de Antonio Torremocha, del Museo de Algeciras.
 
El asentamiento del Embarcadero del río Palmones, en la Bahía de Algeciras, tiene una cronología del VI milenio a.C. e incluso ligeramente anterior a finales del VII. "Estamos convencidos -apunta José Ramos- de que la conformación del proceso de Neolitización tanto en el sur como en el suroeste peninsular es mucho más complejo e interesante que el modelo predominante que ve una colonización desde el Levante". Según indica, las explicaciones tradicionales contemplan la llegada de colonos orientales portadores de la cerámica cardial, de la agricultura cerealista y de la domesticación de animales. Pero "las investigaciones en Embarcadero del río Palmones prueban una diferencia notable a este respecto, y nos hablan de formas propias de desarrollar el tránsito hacia el proceso de neolitización".
 
En el yacimiento se hallaron productos asociados a estructuras de hogares desmantelados, "indicándonos procesos de elaboración de las herramientas". En sus proximidades se realizaron trabajos de manufactura y talla de sílex. También se han documentado objetos para el desarrollo de actividades domésticas -raspadores, láminas con borde abatido, hojas con indicios de uso- y se ha podido comprobar que las especies más usadas en los fuegos fueron la encina/coscoja, el pino y el acebuche. "Esta comunidad disponía de abundantes aceitunas, bellotas y piñones", añade el arqueólogo, con lo cual habla de un asentamiento "con economía diversificada", que incluye marisqueo y probablemente pesquerías, abundantes recursos vegetales y de caza. Por otra parte, las cerámicas halladas son locales, "no existiendo evidencias de objetos obtenidos por medio de redes de distribución o cambio".
 
En fin, embarcadero del río Palmones representa "un asentamiento puntual de cazadores-recolectores", e indica la presencia de comunidades que están ocupando el territorio en momentos previos a los inicios de la economía de producción. "Empiezan a haber bases en la Bahía de Algeciras para plantear un sustrato poblacional local con capacidad para llegar a desarrollos diferentes del cambio sustancial de modo de producción".
 
"La realidad es que comienza a atisbarse la presencia de unas comunidades cazadoras, recolectoras y pescadoras, con tecnología propia del Epipaleolítico, con significativa presencia de utillaje microlaminar y geométrico. La situación expuesta lleva a cuestionar abiertamente el modelo dual basado en la colonización y en diversas formas de aculturación de las comunidades cazadoras-recolectoras". "La nueva realidad de investigación -concluye- confirma una diversidad de modelos en las estrategias económicas de las últimas comunidades cazadoras-recolectoras".
 
 
 

 
 
Fuente: El Periódico de Extremadura, Reportaje, 11-06-03
 
 
El niño de Maltravieso
 
 
El nuevo laboratorio ya trabaja sobre los restos más antiguos encontrados recientemente en la región. Son cinco niños y jóvenes de hace 5.000 años
 
 
L. L. CACERES
 
 
 
Barca y Oscar Díaz, ante los restos del niño de 7 u 8 años. 
 
 
Hace cinco milenios, los humanos que habitaban los actuales territorios de Extremadura todavía vivían en cuevas, sin sentido social, aunque comenzaban a practicar la agricultura y la ganadería. Ya había muchas encinas (el afamado arqueólogo Eudald Carbonell ha conseguido pruebas de polen de las primeras que brotaron en estas tierras), también robles y humedales. Los humanos compartían los campos con hienas, rinocerontes, elefantes, osos, leones, panteras y otras especies. La temperatura, templada, no distaba mucho de los parámetros actuales.
 
Todos estos datos han sido descubiertos a raíz de recientes hallazgos en la cueva cacereña de Maltravieso, donde se han extraído fósiles de animales y vegetales, y, sorprendentemente, los restos de cinco niños y jóvenes de hace 5.000 años, que se han convertido en los más antiguos localizados en Extremadura. Es cierto que algunos utensilios revelan la existencia del hombre en la región hace 350.000 años, pero por ahora no hay restos humanos tan prehistóricos.
 
Los huesos se encontraron el pasado año en el marco del proyecto Primeros Pobladores de Extremadura , codirigido por Carbonell e integrado por los profesores extremeños que acaban de crear el primer laboratorio regional de antropología. De hecho, el laboratorio ha comenzado sus trabajos con el estudio de estos restos, la mayoría en buen estado y pertenecientes a un niño de 7-8 años al que han denominado el niño de Maltravieso (podrá verse desde hoy en el simposium de Cáceres). Su datación exacta está pendiente de la prueba de Carbono 14 en EEUU.
 
 
ESTRES Y MALA NUTRICION
 
El análisis de los huesos arroja resultados curiosos. Permite saber que los animales domésticos ya se criaban junto al hombre, puesto que evidencia problemas parasitarios. También denota que los humanos estaban mal nutridos por la escasa comida o por su mala calidad. El destete era prematuro y la mortalidad infantil elevada (47%). Además, el hombre sufría estrés ambiental debido a sus condiciones de vida.
 
 
 

 
 
Fuente: El Heraldo de Aragón, Huesca, 08-06-03
 
 
Abre el primer centro dedicado al arte funerario del Neolítico. 
 
El museo del megalitismo pirenaico convierte al valle de Hecho en un centro de referencia para comprender este fenómeno de la prehistoria.   
 
 
SOLEDAD CAMPO. Huesca | En el valle del Aragón Subordán se han llegado a documentar más de 80 estructuras megalíticas, localizadas en el término de Hecho y en el de la mancomunidad forestal Ansó-Fago. Se trata de una de las zonas más ricas en este tipo de enterramientos y en la que podemos encontrar todas las variedades: dólmenes, círculos de piedra, crómlechs y menhires.
 
El museo está ubicado en la antigua casa forestal, enclavada en un entorno paisajístico privilegiado, a la entrada de la Boca del Infierno y la Selva de Oza. Aunque las instalaciones se inauguraron oficialmente ayer con la presencia del consejero de Cultura del Gobierno aragonés, Javier Callizo, el Ayuntamiento, al que se ha cedido su uso, está pendiente de contratar a una empresa que las gestione y mantenga abiertas la mayor parte del año, por lo que no será hasta julio cuando se abra al público. El centro empezó a construirse en el año 2000 con el arreglo del edificio impulsado por el consistorio. La DGA ha invertido 360.607,26 euros y la Diputación Provincial de Huesca ha aportado otros 60.000 euros.
 
Javier Callizo destacó que se trata de un establecimiento "pionero en Aragón y de los primeros a nivel nacional sobre esta temática". Para abrir boca el visitante puede contemplar en el exterior sendas reproducciones de un dolmen y un crómlech. A modo de introducción, en la parte baja se ha instalado una exposición sobre la historia del valle de Hecho, con paneles sobre el medio natural y la historia desde el mundo romano a la época contemporánea.
 
La primera planta está dedicada íntegramente al megalitismo con dos bloques temáticos: la vida y sociedad en el Neolítico y su particular concepción de la muerte y el más allá. En una sala se proyecta un vídeo de diez minutos y medio. Quienes deseen contemplar "in situ" los monumentos funerarios pueden animarse a dar con ellos, pero aquí uno puede aprender bastante de ellos.
 
En este territorio se distinguen siete zonas megalíticas: Selva de Oza, valle de Guarrinza, Barranco de Acherito, Las Foyas, barrancos de Barcal, prado de Lizara y Aguas Tuertas. Las primeras investigaciones se remontan a 1940 y 1950. Hoy siguen las excavaciones en Guarrinza y la Corona de los Muertos. Este centro, como dijo el alcalde cheso Luis Gutiérrez, es un "recurso más para impulsar el desarrollo" de estos municipios, "poner en valor" este inigualable patrimonio y promover otras iniciativas como los campos de trabajo, la señalización y recorridos por las estructuras megalíticas, la consolidación de la calzada romana y la reivindicación del paso del Camino de Santiago por el puerto del Palo.
 
 
 

  
 
Fuente: Diario de Cádiz, Cultura, Arqueología, 15-06-03
 
Un patrimonio arqueológico olvidado.
 
En los abrigos rocosos de las sierras próximas a la laguna de la Janda existe un núcleo de manifestaciones rupestres único en la Península
 
 
 
ABRIGO DE LA LAJA ALTA. Detalle que representa a una embarcación
 
MARTÍ MAS CORNELLÁ.      
 
En las sierras que bordean la antigua laguna de la Janda, en los numerosos abrigos rocosos desarrollados en la arenisca silícea que las distingue, existe un importante núcleo de manifestaciones rupestres, que por sus características es único dentro de la Península Ibérica, estando representadas diferentes secuencias. Se inician en el Paleolítico Superior, en el Solutrense, hace más de 20.000 años, con los équidos grabados de las primeras fases de la Cueva del Moro (Tarifa), y finalizan a principios del I milenio antes de JC, a finales de la Edad del Bronce, con las embarcaciones pintadas en el Abrigo de la Laja Alta (Jimena de la Frontera).
 
Entre 1988 y 1993 se desarrolló el proyecto de investigación arqueológica Las manifestaciones rupestres prehistóricas de la zona gaditana, aprobado y financiado por la Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía, en el que participaron un equipo interdisciplinar de profesionales de la Universidad Nacional de Educación a Distancia y de las Universidades de Cádiz, Córdoba, Huelva y Barcelona, y también del Gibraltar Museum, a quienes debemos agradecer su colaboración. En el año 2000 se dieron a conocer los resultados a través de la memoria científica publicada en la serie Arqueología Monografías, editada por la Consejería de Cultura. Estos resultados no se habían divulgado hasta ahora a través de los medios de comunicación, por precaución. El conocimiento generalizado de los lugares con representaciones artísticas muchas veces ha llevado, aunque por parte de una minoría -lógicamente-, a su destrucción. Sin embargo, la difusión partidista que están llevando a cabo algunos colectivos de estas manifestaciones plásticas, que dicen perseguir su protección, pero actúan al margen de la legalidad, y no poseen los conocimientos exigibles, nos han motivado a divulgar nuestro trabajo, esperando contribuir a una mayor concienciación de la importancia de estos documentos por parte de la población, convencidos de que la mayoría de los ciudadanos disfrutarán y cuidarán este patrimonio arqueológico que podemos calificar de olvidado, teniendo en cuenta que fue dado a conocer a principios del siglo XX por investigadores tan ilustres como Willoughby Verner, Juan Cabré, Eduardo Hernández Pacheco, Henri Breuil y Miles C. Burkitt, y actualmente permanece en un estado de abandono incomprensible, y en parte, también, ignorado.
 
El Paleolítico Superior está representado -entre otras- por las Cuevas del Tajo de las Figuras, de Levante (Benalup-Casas Viejas), de Palomas, del Moro y de Atlanterra (Tarifa), que pueden fecharse en el Solutrense y el Magdaleniense. Équidos, cérvidos, cápridos, triángulos, cazoletas o puntuaciones rojas y trazos indeterminados, grabados o pintados, creando en algunas ocasiones complejas morfologías, constituyen el repertorio iconográfico de los abrigos decorados descubiertos durante los últimos años.
 
Ya en el Holoceno inicial (a partir de hace 10.000 años), grupos de cazadores recolectores acuden repetidamente, cada primavera, desde finales de la estación húmeda, a los alrededores del Tajo de las Figuras, en donde permanecerán durante el período de sequía estival, hasta principios de otoño, cuando se inician nuevamente las lluvias equinocciales, caracterizadas por su torrencialidad, pintando año tras año en estos paneles -un auténtico palimpsesto- y, menos frecuentemente, en las restantes estaciones rupestres de Sierra Momia. Las especies y escenas que han podido ser definidas con mayor precisión nos introducen en este período concreto del año: nacimiento y cría de los cervatos, grullas -aunque es una especie invernante en el Sur de la Península Ibérica, los individuos representados en esta cavidad corresponden a la época de reproducción (nidificaban en la Laguna de la Janda)-, colonia de flamencos, bandada de avutardas (pollos), ciervos en celo... No encontramos, por ejemplo, los grandes bandos de ánsares, que sólo podían ser vistos en otoño e invierno, entre octubre y marzo.
 
Los artistas pintan cérvidos, cápridos y carnívoros, con óxido de hierro, diluido en agua, añadiendo algún tipo de aglutinante todavía desconocido. En la Cueva del Tajo de las Figuras se han contabilizado más de novecientas figuras, que han llegado hasta nosotros reflejadas en una tonalidad roja, más o menos intensa. También se pintan ellos mismos en todo tipo de actitudes, cazando, danzando... Plasman las aves que veían en lo que entonces sería una zona húmeda de grandes dimensiones o una red hidrográfica con lagunas y humedales: acuáticas, zancudas palustres, flamencos, grullas, grandes limícolas y calamones o pollas de agua, y no olvidan reflejar, tampoco, la zona esteparia, caracterizada por las avutardas, intermedia entre las sierras colindantes, hábitat de los cápridos, y los humedales próximos.
 
La Cueva del Tajo de las Figuras es un auténtico mapa etológico, que demuestra un gran conocimiento del medio ambiente, incidiendo en temas tan importantes como la reproducción de la vida. Parece lógico suponer que este sitio representa un papel fundamental respecto a la transmisión de información, aunque se podría dotar o no a las imágenes de contenido simbólico.
 
En el Neolítico y Calcolítico se introducirían en esta zona temas extraños hasta entonces, probablemente al mismo tiempo que se adoptan nuevas tecnologías -e ideologías y simbologías (religión?)-. En este momento, cuando podemos hablar de economías productoras, todo el Campo de Gibraltar presenta una impresionante red de abrigos decorados. Los cuadrúpedos y antropomorfos de tendencia esquemática, algunos de tendencia naturalista, pectiniformes, figuras en pi griega, esteliformes, combinaciones de elementos y de trazos, conjuntos de puntos..., conviven ahora con bitriangulares, oculados, petroglifoides y cruciformes. Abundan los ramiformes, ancoriformes, figuras en phi griega... El repertorio iconográfico se manifiesta más acorde con lo que se ha venido a denominar fenómeno esquemático. También, con referencia a la Cueva del Tajo de las Figuras, disminuye drásticamente el número de motivos representados. Únicamente algunas cavidades, como la Cueva de Palomas 1, ocupada ya, como hemos visto, durante el Paleolítico Superior, o el Gran Abrigo de Bacinete (Los Barrios), destacan en este sentido, aunque sólo se aproximan a una décima parte de las representaciones cuantificadas en la Cueva del Tajo de las Figuras. En la mayoría de abrigos las figuras se enumeran por decenas, o sólo hay algunas, lo cual es también más propio del "arte esquemático".
 
Probablemente esta evolución suponga el paso del mitograma o pictograma (narrativo) al ideograma (simbólico).
 
Al final de este artículo probablemente el lector se preguntará por qué y a quien puede interesar que este importante patrimonio cultural continúe olvidado. En 1986 quedamos seducidos por las pinturas del Conjunto rupestre del Tajo de las Figuras. Entonces casi nadie se preocupaba por este tipo de manifestaciones plásticas. Entre 1988 y 1993 llevamos a cabo trabajos de documentación y estudios de conservación, especialmente en Sierra Momia, pero también en Sierra del Niño y otros lugares. La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, con las competencias en materia arqueológica recientemente traspasadas, autorizó y subvencionó los trabajos de reproducción y estudio directo.
 
El año 2000, cuando nuestras investigaciones comenzaban a ser conocidas, y se debatían en foros científicos nacionales e internacionales, la Dirección General de Bienes Culturales, denegó la solicitud de prorrogar el proyecto de investigación, alegando que la Comisión Andaluza de Arqueología consideraba que no era un proyecto de investigación histórico sino un catálogo de pinturas. Creemos que los diferentes planteamientos teóricos son lícitos y el debate enriquece la disciplina, y que posiblemente lo que más falta hace es precisamente un catálogo completo y exhaustivo, no sólo de estaciones rupestres sino de todos y cada uno de los motivos, no sería la primera vez que se cierra una abrigo rocoso poniendo una reja y destrozando los motivos que se querían proteger por desconocimiento de todos los existentes.
 
Este núcleo se ha revelado como uno de los más importantes de Andalucía y España, por lo que las Administraciones competentes deberían aunar esfuerzos, junto a los especialistas en diferentes materias, para investigar, proteger, conservar y difundir este patrimonio arqueológico, huyendo de diletantismos, ya que la documentación existente es impresionante y el trabajo tendrán que abordarlo varias generaciones de arqueólogos.
 
Nosotros sólo hemos pretendido poner nuestro pequeño grano de arena, la sociedad debe definir si ésta es una de sus prioridades y exigir, en este caso, a los representantes políticos que la desarrollen.
 
 
 

Coordinador General y Moderador de las Listas de Correo de:  TERRAE ANTIQVAE
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