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Asunto: La ubicación de la Bílbilis celtíbera enfrenta a los expertos
Fecha:Lunes, 8 de Septiembre, 2003  17:43:45 (+0200)
Autor:José Luis Santos <joseluis @..............com>

 

 
 
La ubicación de la Bílbilis celtíbera enfrenta a los expertos 
 
Martín Bueno sostiene que está bajo la ciudad romana y Francisco Burillo asegura que está en Valdeherrera 
 
 
Dos arqueólogos del mismo departamento de la Universidad de Zaragoza, el catedrático Manuel Martín Bueno y Francisco Burillo, profesor en el campus de Teruel, mantienen una controversia sobre la ubicación de la ciudad celtibérica de Bílbilis, que dura ya 20 años sin que en este tiempo hayan variado las posiciones.
 
Martín Bueno sostiene que la urbe celtíbera se encuentra debajo de la Bílbilis romana, en el cerro de Bámbola, cerca de Huérmeda, (lo que sostenía en su tesis doctoral). Pero Burillo se reafirma en su hipótesis, publicada en 1983 en la revista Kalatos de la Universidad de Zaragoza de que la Bílbilis celtíbera se asentó en Valdeherrera, a tres kilómetros de Calatayud en la salida hacia el Monasterio de Piedra, cerca de la desembocadura del Jiloca en el Jalón, y a unos 8 kilómetros de la Bílbilis romana.
 
El hallazgo de los primeros vestigios celtíberos en Valdeherrera, a comienzos de los años 80 del pasado siglo, fue determinante para desviar fuera de aquella zona el previsto trazado de la autovía Zaragoza Madrid. Martín Bueno sostiene que en Valdeherrera estuvo asentada una población celtíbera en la Epoca Republicana (siglo I antes de Cristo) que desapareció muy tempranamente y que podría ser Platea, ciudad cantada por Marcial, en la que "resonaba el ruido de las forjas".
 
Para Martín Bueno, Valdeherrera sería uno más de los asentamientos celtíberos que se encuentran diseminados por toda la zona y de los que se hayan vestigios incluso en la actual ciudad de Calatayud. "Lo que sabemos por las fuentes escritas, aquí estaban los los lusones, los titos y los belos, todos ellos, celtíberos. Y Bílbilis era la capital de los Lusones", señala el catedrático.
 
La gran baza de Martín Bueno, que excava desde 1971 la Bílbilis romana cerca de Huérmeda, es que "desde hace seis años vamos encontrando sistemáticamente restos del urbanismo celtibérico en el sustrato de todas las zonas excavadas de la ciudad romana", lo que corrobora, según él, la tesis de que "los romanos, cuando transforman una ciudad, se asientan sobre ella, y de ello hay pruebas en Mérida o en Cesaraugusta, que se superpone a Salduie".
 
Francisco Burillo, que ubica a la Bílbilis celtíbera en Valdeherrera, declara que el yacimiento de este paraje "es extensísimo, como para tener categoría de ciudad y acuñar moneda", y aclara que es mayor que la Ségeda 2 romanizada de Belmonte, con más de 20 hectáreas, por lo que "tiene que tener un nombre".
 
Francisco Burillo explica que cuando Almudena Domínguez y Pilar Galindo estudiaron las monedas celtibéricas de Bílbilis y de Ségeda, se llegó a plantear que Valdeherrera era Ségeda. Pero al ser hallada esta ciudad en el cerro de Mara, creció la tesis de que Valdeherrera sería la Bílbilis celtíbérica. Esta ciudad tendría su apogeo después del año 153 a. C. en que Ségeda es abandonada por sus habitantes, ante el ataque romano.
 
Burillo afirma que se dan muchos casos de ciudades celtíberas que cuando desaparecen por la llegada de los romanos, (sobre todo tras las guerras de Sertorio contra Pompeyo en el primer tercio del siglo I a. de C.) se refundan romanizadas sobre la montaña.
 
Muchos historiadores apuntan que la mayoría de las ciudades celtibéricas de la cuenca del Jalón apoyaron la causa de Sertorio y, al ser éste derrotado, los romanos vencedores arrasaron las ciudades enemigas, prohibieron reasentarse sobre ellas y salaron sus tierras.
 
Burillo pone como ejemplo la ciudad indígena que se excava en Caminreal, que tras desaparecer, resurge en altura en el Pueyo del Cid. "Es lo mismo que ocurre en la Bílbilis celtibérica, que se traslada en esa época al cerro". Y asegura que "si Valdeherrera no es Bílbilis, hay que buscarle otro nombre".
 
EN VALDEHERRERA HAY RESTOS DE LA EPOCA 
 
Martín Bueno ha reconocido el asentamiento de los iberos sobre el cerro de Bámbola, que tuvo lugar hacia el año 300 a. de C. Según la guía monumental de Calatayud escrita por Gonzalo Borrás y Germán López Sampedro, Bílbilis habría sido una supervivencia de las culturas del bronce, sojuzgada por los pueblos conocedores del hierro. Esto explicaría los enterramientos célticos localizados y la no intervención de los bilbilitanos en las guerras celtibéricas, salvo, acaso, en sus comienzos, ya que la conquista romana sólo significó el cambio de un gobierno céltico, tiránico y autoritario por otro más humano y democrático, al menos en sus principios.
 
Ya en 1988 Francisco Burillo planteó que el enclave celtíbero de Bílbilis hubiera estado en Valdeherrera, correspondiendo la ciudad que se asentaba sobre el cerro de Bámbola a una fundación romana del siglo I, que siguió manteniendo el nombre anterior. Actualmente, Valdeherrera es un terreno cultivado de propiedad particular, en el que sólo algunos declives pequeños, linderos y márgenes de acequias están incultos. Se han encontrado restos de cerámica, algunas vasijas y ánforas casi enteras, monedas, molinos de mano, escorias de hornos de fundición, etcétera.
 
Sobre el terreno afloran muros de procedencia dudosa, piedras de yeso de las murallasy una cavidad subterránea cubierta por dos losas calizas con un pequeño orificio circular en el centro, cubierto con una esfera de piedra caliza. Cuando apareció, en los años 70, se notificó a la Comisaría de Excavaciones Arqueológicas, que ordenó cerrarla hasta que pudiera ser examinada adecuadamente.
 
 

 
 

 
Reconstrucción ideal de Bílbilis
 
Oídme, compatriotas de Bílbilis Augusta.
cuya áspera colina con rápida corriente
el Jalón ciñe: ¿No llena vuestro orgullo
la fama alegre de este paisano que es poeta?
¡Yo soy para vosotros honor, prestigio y gloria!
No debe más Verona, su patria al gran Catulo,
ni menos a ella misma le hubiere apetecido
que yo nativo fuera de allí, para ser suyo

 
(Marcial, Epigramas, X, 103)

 
 Valgan estos epigramas del poeta bilbilitano Marcial así como otras referencias suya a Bílbilis (altam Bilbilim, pendula quod patriae visere tecta libetÖ, entre otras menciones a la fama de sus armas y caballos, sus ferrerías, así como a su riqueza en oro y hierro) para imaginar como pudo ser el urbanismo de la ciudad. Viviendas trepando escalonadamente por las laderas de los tres cerros por los que se extendía (Santa Bárbara, San Peterno y Bámbola) unidas mediante empinadas calle, rampas y escaleras. En época de Augusto, mediante unas costosas y complejas obras de adaptación al terreno, la ciudad se estructuró al modo romano, convirtiéndose en el centro político, administrativo, económico y social de la región lo que le permitió ostentar el título de Municipium Romano.
 
Para desarrollar estas funciones la ciudad se dotó de un complejo foral formado por plaza porticada, templo, basílica y curia, constituyendo junto al teatro un mismo conjunto al que se accedía mediante una serie de pasillos, escaleras y estancias de paso o descanso. También se construyeron varias termas, una excavada en su totalidad, ninfeos y una compleja red hidráulica a base de cisternas adaptadas a las curvas de nivel del terreno que le aseguraban un permanente abastecimiento de agua, apreciándose un urbanismo privado de nueva planta, como en el caso de la casa de la Fortuna, o en la casa de los signina.
 
Las excavaciones iniciadas en 1971 han ido desenterrando estos edificios lentamente, sin pausa, con el rigor que exige la Arqueología, consolidándose alguno de ellos, como el caso del foro y las termas, mientras otros, como sucede con el teatro y varias viviendas, están en proceso.
 
Desde antiguo las ruinas de la ciudad atrajeron la atención de viajeros y eruditos tanto por la mención que de ella hicieron autores clásicos (Estrabón, Plinio, Tolomeo, Ausonio, Justino o San Isidoro), como por los edificios que todavía se mantenían en pie, lo que llevó a que Bílbilis se convirtiese durante la Edad Media y Moderna en una cantera inagotable de materiales de construcción.
 
La ubicación exacta de la ciudad, nunca se perdió del todo, de ahí que ya en el siglo XVIII se conozca la existencia de una colección arqueológica formada por los jesuitas desaparecida en 1767 tras la disolución y expulsión de la Orden. Más tarde, a inicios del siglo XX, Carlos Ram de Viu, Conde de Samitier, crea una nueva colección, desmembrada tras su muerte, encontrándose una parte de ella entre los fondos del Museo de Calatayud. En 1917 Narciso Sentenach y entre 1933 y 1934 Adolfo Schulten realizan excavaciones y exploraciones que afectaron principalmente al foro, para de ellas nos son desconocidas.
 
Finalmente, los trabajos desarrollados de forma prácticamente ininterrumpida desde 1971 han ido devolviéndonos día a día sus edificios, mosaicos y pintura murales, cerámicas, vidrios, monedas y un largo conjunto de materiales de los que una parte se exhiben en el Museo, lo que nos permite aproximarnos un poco más al esplendor de lo que fue el Municipium Augusta Bílbilis (Manuel Martín-Bueno / J. Carlos Sáenz-Preciado)
 

AE - AS
BILBILIS (Valdeherrera - Valle del Jalón) (Celtíberos)
Siglo II - I a.c.

Anverso: Cabeza varonil imberbe derecha. Delante delfín / BI
Reverso: Jinete lancero a derecha, leyenda sobre línea de exergo / BiLBiLIS

 

http://www.monumentalia.net/portal/pagina.asp?monumento=2304

http://ret0057t.eresmas.net/Iberos/paginas/belos.htm

 

 

Coordinador General y Moderador de las Listas de Correo de:  TERRAE ANTIQVAE
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