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Asunto: La ciencia echa una mano a la Biblia
Fecha:Jueves, 11 de Septiembre, 2003  12:54:09 (+0200)
Autor:José Luis Santos <joseluis @..............com>

 

 
 
La ciencia echa una mano a la Biblia
 
La prueba del carbono 14 demuestra que un acueducto subterráneo de Jerusalén fue construido en tiempos del rey Ezequías 
 
 
La polémica ha quedado zanjada. El viejo acueducto subterráneo que recorre la ciudad de Jerusalén a 52 metros de profundidad es en efecto el túnel de Siloé al que alude la Biblia y que mandó construir Ezequías, rey de Judá durante su reinado, entre los años 727-698 antes de Cristo.
 
Frente a las últimas teorías que afirmaban que esta obra de perfeccionada ingeniería es posterior a aquella época, un equipo de investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén y de la universidad británica de Reading ha demostrado que las excavaciones y trabajos fueron realizados alrededor de 700 años antes de nuestra era. 
 
La prueba de datación por carbono 14 aplicada a muestras de escayolas y maderas de un fragmento del túnel, así como la de datación por uranio-torio de estalactitas que crecieron una vez perforado el canal, confirman el resultado de la investigación, publicado hoy en la revista científica Nature. 
 
Es la primera vez que una estructura mencionada en el Antiguo Testamento (en este caso, en el II Libro de los Reyes y en el II Libro de las Crónicas) ha sido datada por métodos radioquímicos, basados en la desintegración de elementos radioactivos. El túnel, de 533 metros de largo, entre 0,58 y 0,65 metros de ancho y una altura que oscila entre 1,1 y 3,4 metros, fue construido sin utilizar soportes intermedios de hierro, lo que realza el valor de su ingeniería, que presenta un curso tortuoso que los expertos atribuyen a una adaptación a las formaciones rocosas perforadas. 
 
Ante el asedio en 701 AC de los asirios, capitaneados por Senaquerib, y el peligro de que la ciudad santa se quedara desabastecida de agua, Ezequías, que llegó al trono con 25 años a la muerte de su padre, Ajaz, pensó en cómo dar de beber a la ciudad, al tiempo que impedir que los asaltantes tuvieran acceso al agua. Para ello, el Rey Virtuoso consultó a sus sabios y mandó perforar un canal en la roca del valle de Cedrón para conducir el agua desde el Manantial de la Doncella, a las afueras de Jerusalén, hasta el otro extremo de la ciudad, en cuya desembocadura fue construida la alberca de Siloé. En estas aguas, según el Evangelio de San Juan, Jesús curó a un ciego de nacimiento. 
 
En 1880, un niño que se estaba bañando a la salida del túnel descubrió en un fragmento de la roca una inscripción de seis líneas en hebreo, que más tarde interpretó Conrad Schick, uno de los primeros exploradores de Jerusalén. Pero el libelo, hoy en el Museo del Antiguo Oriente de Estambul, no hace referencia a la fecha de las obras, sino a algunas de las etapas por las que fueron avanzando. Con frases entrecortadas, describe el momento del encuentro de los dos grupos de trabajadores que perforaron la roca desde cada extremo del túnel y cómo las aguas iniciaron su recorrido.
 

 
La piscina de Siloé:
 
 
   
 
 
Inscripción de Siloé
  1. ...h-nqbh w-zh hjh dbr h-nqbh b-' wd... 

  2. h-grzn 'š 'l r'w w-b-'wd šlš 'mt l-hk(t nšm)' ql š q-

  3. r' 'l r'w kj hjt zdh b-sr m-jmn (...) w-b-jm h-

  4. nqbh hkw h-hsbm 'š l-qrt r'w grzn 'al (glrzn w-jlkw 

  5. h-mjm mn h-mws' 'l h-brkh b-m 'tjm w-'lp 'mh w-m'- 

  6. t'mh hjh gbh h-sr 'l r'š h-hsbm...

  1. ...cuando se excavó el túnel. Y este fue el modo con que se perforó: Mientras... había todavía... los picos, 

  2. cada hombre hacia su compañero, y mientras todavía quedaban tres codos por horadar, se oyó la voz de un hombre que llamaba a 

  3. su compañero, pues había resonancia en la roca proveniente del norte y del sur. Cuando 

  4. se excavó el túnel, los picapedreros excavaron la roca, cada uno en dirección a su compañero, pico contra pico; 

  5. y las aguas fluyeron desde la fuente hasta el estanque a lo largo de 1.200 codos; 

  6. y la altura de la roca, por encima de las cabezas de los picapedreros, era de 100 codos.

 
 

 
 
 
La piscina de Siloé
 
Por Albert Storme
 
 
Los evangelios mencionan una sola vez la piscina de Siloé: en el episodio de la curación del ciego de nacimiento (Jn 9,7.11). San Lucas habla de la "torre de Siloé" que mató a 18 personas en su caída (Lc 13,4). El Antiguo Testamento, en cambio, alude varias veces a las aguas de Siloé (Is 8,6; Ne 3,15) y otras veces presenta elementos topográficos tan precisos que parecen apropiados a localizar exacta--mente el lugar (Is 7,3; 22,9-11; 2 Re 20,20; 2 Cr 32,30; Eclo 48,17). Sin embargo, es necesario anticipar que desde el punto de vista arqueológico no estamos del todo seguros en la localización exacta de la piscina de Siloé. Los versículos bíblicos no son lo suficientemente claros para nosotros y las excavaciones arqueológicas han dado resultados insuficientes. Comencemos por el origen de la piscina de Siloé, es decir, la fuente de Gihón.
 
¿Cómo proteger la fuente de Gihón?
 
La colina Ofel de Jerusalén, al sur de la explanada del Templo, constituye el sitio ideal para un núcleo de población. No sólamente este cerro rocoso estaba protegido, en sus tres lados, por profundos valles: el Cedrón al este, el Tyropeon al oeste - hoy relleno de escombros - y el Hinnom o Gehenna al sur, sino que gozaba también de una gran ventaja: en sus inmediaciones manaba una fuente abundante, aunque a chorro intermitente: el Gihón, adonde los habitantes de Jerusalén bajaban a sacar agua para sus necesidades domésticas. La fuente se encontraba fuera de las murallas, en la vertiente oriental del Ofel. Era, por tanto, un punto muy vulnerable ante un ataque militar. Los primeros habitantes ya se habían dado cuenta del peligro y procedieron a ocultar el manantial a los ojos enemigos e impedir que éstos se sirvieran de él. Este trabajo se hizo en tres etapas:
 
1 - Primeramente se enlazó la fuente directamente con la ciudad por medio de un pozo vertical excavado en el interior del cerro Ofel para alcanzar el nivel de la fuente y de allí se prosiguió horizontal-mente hasta la misma fuente. Se recogía el agua con cuerdas y cubos.
 
Este túnel, descubierto en 1867 y llamado "pozo de Warren" - del nombre del arqueólogo inglés - se creyó que fue perforado en época cananea, cuando los jebuseos eran los amos de la ciudad. Hoy se lo considera de los siglos X-IX, es decir, del tiempo de Salomón o de uno de sus sucesores inmediatos.
 
2 - En esta misma época, o acaso un poco posterior a ella, se enlazó la fuente Gihón, por medio de un canal, a un depósito situado en el lugar de intersección de los valles Cedrón y Tyropeon. Este canal, llamado de Siloé, tiene 400 metros de longitud y está formado por un tramo excavado en la roca y por un tramo exterior cubierto y horadado de aberturas en su parte superior. Estas recogían el agua de los arroyuelos y lo enviaban hacia el este. El canal no entraba en la ciudad amurallada, costeaba el pie del cerro, careciendo, por tanto, de utilidad militar. Servía a canalizar las aguas de Gihón al depósito, con el fin de permitir la irrigación de los huertos adyacentes. De ahí, el nombre de "Jardín del Rey" del que habla la Biblia (2 Re 25,4; Ne 3,5; Jr 52,7).
 
3 - Para proteger la fuente de un ataque militar se procedió, finalmente, a horadar un túnel excavado en la base del "pozo de Warren", que llegaba hasta una piscina situada al norte del precedente depósito. La piscina tenía la ventaja de estar ubicada dentro de los muros de la ciudad. Este túnel mide alrededor de 530 metros de longitud y su excavación está descrita en una inscripción hebrea, grabada en la pared rocosa del túnel La inscripción se conserva hoy en el Museo Arqueológico de Estambul. Comúnmente se cree que este túnel fue construido bajo el rey Ezequías a finales del siglo VIII, ante la amenaza que pesaba sobre el reino de Judá. De hecho los asirios estaban preparándose a invadir el país. Este túnel es conocido con el nombre de "Túnel de Ezequías".
 
El agua santa de la piscina de Siloé
 
La fuente de GIHON ha sido considerada en la historia de Jerusalén como un don de Dios. Fue aquí donde Salomón, conducido por orden de David, fue ungido rey de Israel en el curso de una colorida ceremonia: "Bajaron, pues,el sacerdote Sadoq, el profeta Natán, Benayá, el hijo de Yoyada, los kereteos y los peleteos, y montaron a Salomón en la mula del rey David y lo llevaron a Gihón. El sacerdote Sadoq había tomado del tabernáculo el cuerno de aceite y ungió a Salomón. Sonaron las trompetas y todo el pueblo gritó: ¡Viva el rey Salomón!" (Re 1,38-39).
 
Actualmente la fuente es llamada por la tradición cristiana 'Ain Sitti Mariam (Fuente de la Señora María, en honor de la Virgen), mientras que los musulmanes la dan el nombre de 'Ain Umm ed-Daraj (Fuente a escalones).
 
La palabra SILOE deriva de una raíz hebrea vinculada al verbo enviar (las aguas). Su origen está relacionado con el primitivo canal. Después la palabra se aplicó al depósito llamado Birket el-Hamrá (Estanque Rojo). Una vez excavado el "túnel de Ezequías" el término Siloé se aplicó a la piscina situada a unos 1000 metros del precedente depósito de aguas. La piscina de Siloé tuvo una gran importancia en la vida religiosa judía, ya que su agua era utilizada para las libaciones y purificaciones, especialmente en la fiesta de los Tabernáculos.
 
Hablan los textos bíblicos
 
Recordemos algunos textos bíblicos relacionados con la piscina de Siloé:
 
* "Pero David se apoderó de la fortaleza de Sión, es decir, de la ciudad de David. David había declarado aquel día: Todo el que quiera batir a los jebuseos que llegue por el canal..." (2 Sam, 5,7-8a).
 
El texto trata de la conquista de Jerusalén por David. Algunos exegetas y arqueólogos han creído que David había aprovechado el "pozo de Warren" para introducirse en la ciudad jebusea. Ahora se sabe que este pozo es posterior a David. Esta teoría ha sido, por tanto, descartada.
 
* "Por que ha rechazado este pueblo las aguas de Siloé que corren mansamente, ante el estruendo de Resín y el hijo de Remalyá, por eso ved que el Señor hace subir contra ellos las aguas del Río, poderosas y caudalosas, - al rey de Asiria y toda su gloria - que subirán sobre sus cauces, desbordarán todas sus riberas" (Is 8,5-8).
 
El profeta Isaías contrapone las aguas mansas del "canal de Siloé", símbolo de la protección divina, a las aguas del río Eufrates,el río por excelencia de Asiria. El rey Ajaz de Judá ha preferido la ayuda del potente rey asirio para defenderse de los reyes de Damasco (Resín) y de Israel (Remalyá) (Cf. 2 Re 16,7-8).
 
 
 
* "Se reunió mucha gente y cegaron todas sus fuentes y el torrente que corría por medio de la región, pues decían: ¿Por qué cuando lleguen los reyes de Asiria han de hallar aguas tan abundantes?" (2 Cr 32,4).
 
* "Los restantes hechos de Ezequías, todas sus hazañas, cómo construyó el estanque y el acueducto para conducir las aguas a la ciudad, ¿no están consignados en el libro de los Anales de los Reyes de Judá?" (2 Re 20,20).
 
* "Fue Ezequías quien cegó la salida superior de las aguas de Gihón y las dirigió por un conducto subterráneo hacia el lado occidental de la ciudad de David" (2 Cr 32,30).
 
* "Ezequías fortificó su ciudad e introdujo el agua en su interior. Excavó con el hierro la roca y construyó depósitos para las aguas" (Eclo 48,17).
 
Estos cuatro textos últimos se refieren al reinado de Ezequías, hijo de Ajaz. Como previsión de un ataque del rey de Asiria, el rey de Judá cegó la fuente de Gihón y todas las "ventanas" del "canal de Siloé" cuyas aguas corrían fuera de las murallas y seguidamente ordenó la construcción de un túnel que llevara las aguas de Gihón al interior de la ciudad.
 
Otros versículos bíblicos se refieren al sistema hidráulico de Siloé. En ellos se habla de la "piscina superior", de la "piscina inferior", de la "piscina antigua", próximas al "camino del batanero" que conducía en dirección sur, al 'Ain Rogel o Fuente de Rogel, hoy llamada Bir Ayub, el Pozo de Job. La localización exacta de estos lugares ha dado lugar a debates que no trataremos en nuestro estudio.
 
A la vuelta del exilio de Babilonia la población de Jerusalén se acrecentó y la ciudad tuvo necesidad de más agua. Se excavaron acueductos para traerla de otros puntos de Judea. Aunque Gihón ya no era la sola fuente para Jerusalén, continuó funcionando, sin embargo, Gihón así como el túnel de Ezequías y la piscina de Siloé. Y estamos ya en época evangélica.
 
La curación del ciego de nacimiento
 
"Al pasar (Jesús) vio un ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: Rabbí, ¿quién pecó para que éste naciera ciego: él o sus padres? Contestó Jesús: Ni él pecó ni sus padres, sino que esto es para que se manifiesten las obras de Dios en él... Dicho esto escupió en tierra, hizo barro con la saliva, aplicó el barro a los ojos del ciego y le dijo: Ve a lavarte a la piscina de Siloé, que significa "enviado". Fue, pues, y se lavó y volvió obtenida ya la vista" (Jn 9,1-410.
 
Visitar hoy la piscina de Siloé es decepcionante. Es un pequeño estanque de aguas sucias, de 16 m de largo por 5 de ancho. No da una buena idea del lugar a donde Jesús envió el ciego de nacimiento. De aquí que algunos opinen que Jesús le invió al gran depósito de agua situado a unos 100 metros más al sur, al actual Birket el-Hamrá, alimentado por el agua del "canal de Siloé". De todos modos las trasformaciones que ha conocido el lugar desde la época evangélica hasta hoy y los resultados parciales de las excavaciones arqueológicas hacen difícil la localización exacta de la piscina de Siloé evangélica.
 
¿Qué dicen los peregrinos?
 
En el año 333 el peregrino Anónimo de Burdeos visita, probablemente guiado por un judío, la piscina de Siloé y escribe que este "manantial fluye durante seis días y seis noches, pero el séptimo día que es sábado, no fluye ni de noche ni de día". Es curioso señalar que el peregrino anota la tradición de la intermitencia del manantial pero nada dice de la curación del ciego de nacimiento en esta piscina. Hay que notar que habla de "manantial"; puede ser que ya en esta época, y acaso antes, los habitantes de Jerusalén habían perdido el recuerdo del manantial de Gihón y del túnel de Ezequías y creían, por tanto, que el agua manaba junto a la piscina de Siloé.
 
Casi dos siglos después,hacia el año 500, Pedro el Ibero habla ya de una solemne sinaxis tenida hacia el año 452 en "la iglesia llamada de Siloé".
 
Por su parte, el peregrino Anónimo de Piacenza, señala hacia el año 570 "una be-lla basílica, bajo la cual mana Siloé. Siloé tiene dos estanques construidos de mármol, separados uno del otro por una cancela. En un estanque se lavan por devoción los hombres, en el otro las mujeres. Sus aguas tienen numerosas virtudes, incluso curan a los leprosos".
 
Es la misma iglesia señalada por Pedro el Ibero, construida por la emperatriz Eudosia y descubierta en 1896 por Blisa y Dikie.Como el terreno está en declive, los arquitectos se vieron en la obligación de adoptar un plan especial en la construcción de la iglesia. Ésta tenía la entrada, precedida de un pórtico y de una ancha escalinata, en el lado norte. La nave central terminaban en ábside semicircular saliente, coronada por cúpula. El edificio medía 32 metros de largo por 18 de ancho y contaba con siete pilastras para sostén de la cúpula. La mezquita que se ve hoy en el lugar ocupa el sitió de la iglesia bizantina erigida en memoria de la curación del ciego de nacimiento.
 
La última noticia que tenemos de la existencia de la iglesia de Siloé proviene del Gran Leccionario de la Iglesia de Jerusalén, redactado entre los siglos V-VIII, en donde se recuerda la dedicación del altar de Siloé el 6 de septiembre. Probablemente se trata de la restauración de la iglesia a raíz de su profanación por los persas en el año 614.
 
Los cronistas cruzados hablan del agua salada de Siloé, pues en sus aguas los jerosolimitanos procedían a la colada de la ropa y al curtimiento del cuero.
 
 
 

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