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Asunto: + sacramentum
Fecha:Jueves, 3 de Enero, 1980  19:53:26 (+0100)
Autor:Carlos Sánchez-Montaña <csmarq @......com>

Apreciados:
Quiero ordenar un poco la información sobre la hipótesis sacramentum. Lejos de perder las formas que el asunto requiere y con el máximo respeto a las creencias de cada uno.
 
Imágenes:
1ª-Reverso de las monedas de Lugdunum. El Altar en honor de Augusto y Roma.
2ª-Recreación del altar de Lugdunum en una lámina del siglo XIX. En círculo dos objetos principales en la escenografía de Augusto
http://www.simulacraromae.org/lyon/visita/visita7.htm
3ª-Exposición del Augusto Sacramento del Altar en Ars, en la actualidad a las afueras de Lugdunum. Escenografía similar a la romana, las dos columnas, el altar y la sagrada forma.
4ª-Sagrada Forma del Augusto Sacramento del Altar.

Paúl Zanker describe el reverso de las monedas.
"Altar provincial de Roma-Augusto. En el altar, una corona cívica y pequeños laureles, a los lados, victorias sobre altas columnas. Sobre el altar, monumentos de culto de Roma y Augusto"
 
¿Podría ser que lo que las monedas representan en su reverso sea el sacramentum de Augusto con los pueblos vencidos del limes?
Creo personalmente que sí. La representación formal y el nombre que recibe hoy en día la sagrada exposición coincide con la representación antigua al cien por cien.
 
Hoy en día en las basílicas de las cuatro ciudades (Ars-Lyón, Lugo, Viena y Colonia) se mantiene la excepcional exposición de la Sagrada Forma de manera similar a la representada en las monedas acuñadas en Lugdunum por Augusto. La escenografía en las basílicas presenta las dos columnas a ambos lados del altar y sobre éste la Sagrada Forma. Esta representación recibe el nombre en la actualidad del Augusto Sacramento del Altar. Quizás en recuerdo de los altares a Augusto en las monedas acuñadas en Lugdunum.

Existen escritos, entre otros Suetonio y Lucio Anneo Floro, que relacionan los lugares del Ara Augusti (Lyón) Ara Augustae (Astúrica), Vindobona (Viena) y Ara Ubiorum (Germania) con pactos entre Augusto y los pueblos vencidos, pactos con rehenes y compromisos en ciudades con el Pontifex Máximo del momento (sacramentum con Augusto).
 
En Viena al igual que en Colonia el interpuesto vencedor fue Tiberio, (ver Suetonio) de ahí figurar éste en las dos últimas acuñaciones.
"TI.CAESAR.AVGVSTI.F.IMPERAT.V."  año 10 d.C. victoria en Retia y Vindelicia
"TI.CAESAR.AVGVSTI.F.IMPERAT.VII" año 14 d.C. victoria en Germania 
 
Se identifica la escenografía romana que podemos observar en las monedas acuñadas Lugdunum con la posterior paleocristiana del Sacramento del Altar, a la vez que se le puede asignar un sentido más amplio a la intención de Augusto con dicha representación ante los pueblos vencidos del limes y las cuatro acuñaciones de diferentes según la conmemoración. No existe gran diferencia formal entre lo representado en la moneda del siglo I a.C. y la exposición del Altar en las basílicas de Ars o Lugo. Los elementos principales permanecen, y la intención es similar: La unión íntima de los hombres con Dios según la Iglesia Católica, de los vencidos con Augusto y Roma según Octavio.
Augusto a través de un sacramentum colectivo busca fidelidad hacía su persona y Roma de manera similar al momento del sacramentum individual al alistarse en la milicia. "Establecer una unión duradera entre las principales personalidades de aquellos pueblos sometidos hacía poco tiempo" P. Zanker
Estos sacramentos colectivos incluyen rehenes, fianzas y compromisos que son características del acto sacramental romano en todas sus modalidades

Exposición permanente del Sacramento en Lugo.
Lugo mi ciudad, (desconocida ciudad) es llamada desde la edad media como la Ciudad del Santísimo Sacramento. Tiene en exposición en su catedral, con escenografía igual que en el altar de Lugdunum romano, el sacramento del altar, y según la historia asumida por todos los habitantes de Galicia es la única ciudad de la cristiandad que por privilegio del Pontifex Máximo de Roma lo puede hacer 24 horas al día por 365 días del año.(no es la única).
http://www.arqweb.com/lucusaugusti/sacram1.asp

Mi hipótesis señala que la moneda de oro (posiblemente extraído en Astúrica) acuñada en la ceca de Lugdunum, con el reverso de Augusto Pontifex Máximo podría ser conmemorativa del sacramentum de los pueblos vencidos del N.O. de Hispania con Augusto. El pacto que describe Floro entre Augusto y los habitantes de Astúrica se materializa en la ciudad que recibe el nombre de Bosque Sagrado de Augusto, (Lucus Augusti). ( de otra manera: La ciudad sagrada del Pontifex Máximo). Cabe recordar que la Astúrica del oro perteneció a la Gallaecia romana.
 
Las cuatro monedas vistas en su conjunto parecen indicar la existencia de un estrategia común de pactos en las fronteras de Europa. Suetonio confirma esta intención por parte de Augusto.
Gallaecia, Astúrica y Cantabria fueron territorios en los que Augusto se comporto de manera similar a los territorios del resto del limes, el norte de Hispania era territorio del limes y si existieron altares a Augusto y Roma en alguna ciudad de la Galia, Vindelica y Germania, puede ser que Hispania tuviese una candidata.
 
Con lo que conocemos hoy en día esa candidata tiene que ser Lucus Augusti. La actual "Ciudad de Augusto Sacramento", capital que fue de la Gallaecia Romana y del Reino de Galicia. y que aun hoy en día, en el centro de su casco urbano, entre sus murallas bajo imperiales, en el altar mayor de su basílica catedral expone de manera permanente el Augusto Sacramento del Altar de manera similar a la representación romana.
 
Invito a conocer de primera mano lo que la olvidada Lugo ofrece.
Carlos Sánchez-Montaña
www.lucusaugusti.info

Fuentes utilizadas en la hipótesis de los cuatro sacramentos de Augusto en el limes.

JURAMENTOS DE LOS PUEBLOS DEL LIMES A AUGUSTO
"Sea bajo su mandato o sea bajo sus auspicios (Augusto) sometió Cantabria, Aquitania, Panonia, Dalmacia con toda Iliria, así como Recia y a los vindélicos y salasos, pueblos de los Alpes. Contuvo también las incursiones de los dacios, matando a tres de sus caudillos junto con un gran número de soldados, y rechazo a los germanos más allá del río Elba, exceptuando a los que traslado a la Galia para establecerlos en unos campos cercanos al Rin. Asimismo redujo a la obediencia a otros pueblos poco sumisos. Pero no llevo a la guerra a ninguna nación sin causas justas y necesarias, y estuvo tan lejos de la pasión por agrandar de cualquier modo el imperio o su gloria militar, que obligo a los jefes de algunos pueblos bárbaros a jurar en el templo de Marte Vengador que se mantendrían firmes en la palabra dada y en la paz que solicitaban, y a la vez probó a exigir a algunos de ellos un nuevo tipo de rehenes, a saber, mujeres, porque veía que les eran indiferentes las prendas consistentes en varones; no obstante, concedió siempre a todos la potestad de recuperar sus rehenes cuantas veces quisieran...."
Suetonio . Vida de Augusto 21.1

"Así concluyó Augusto sus empresas bélicas, así también las rebeliones de Hispania. En adelante se mantendrían leales y en paz constante, ya fuese por su propio talante, más dispuesto para las artes de la paz, ya por el plan de Augusto, que, recelando del abrigo de los montes en que se refugiaban, les ordenó que habitasen establemente los campamentos romanos, que se hallaban en la llanura y que allí residiese el consejo del pueblo y se guardase por capital.
Favorecía este designio la naturaleza del país pues toda la región en torno contenía en abundancia oro, bórax, minie y otras materias colorantes. Por ello Augusto mandó explotar el suelo. Así, trabajando penosamente bajo tierra, los astures comenzaron a conocer sus propios recursos y riquezas al buscarlas para otros."
Lucio Anneo Floro 11, 33, 46-60

La rivalidad de las ciudades en el culto al emperador
La adoración y el culto al emperador tuvieron una difusión rápida pero absolutamente autónoma. Augusto y sus más inmediatos colaboradores tomaron la iniciativa en muy pocas ocasiones. Una excepción de este tipo fue la erección de los altares de Roma-Augusto para los "consilia provinciae" de las nuevas provincias de Galia y Germania en Lyón y Colonia; en ambos casos se trataba, sobre todo, de establecer una unión duradera entre las principales personalidades de aquellos pueblos sometidos hacía poco tiempo y la casa imperial.....
Paul Zanker. Alianza Forma

TIBERIO GENERAL IMPERATOR
Acto seguido (Tiberio) emprendió las guerras de Recia y Vindelicia, luego la de Panonia, y por último la de Germania. En las dos primeras sometió a los pueblos alpinos, en la tercera a los breucos y dalmatas, y en la última traslado a Galia a cuarenta mil germanos que habían sometido y los asentó a la orilla del Rin, asignándoles residencia, En recompensa por todo esto, entro en Roma con los honores de la ovación y en un carro, tras haber sido honrado, según la opinión de algunos, con los ornamentos triunfales, un nuevo tipo de distinción no otorgado a nadie hasta el momento......"
Suetonio . Vida de Tiberio 9.1
Ti. Claudius Nero
Imperator II, 6 a.C.; III, 6 d.C.; IV, 9; V, 10?; VI, 11; VII, 14; VIII, 21.
http://www.unav.es/hAntigua/textos/docencia/roma/practicas/didrom17.html
Universidad de Navarra. Departamento de historia antigua.

SACRAMENTUM
Todos los sacerdocios se inventaron para administrar, ya desde sus inicios, no sólo los sacrificios, sino también los sacramentos: la sacralización de lo que la vida tiene de sagrado. Y para no perdernos, hemos de volver nuevamente la mirada al dios Sancus, del que procede léxicamente toda santidad y quizá toda sacralidad. Éste era el dios de la fiabilidad (Dius Fidius), aquel ante quien tanto la res pública como la res privata tenían que responder de la palabra dada, de los compromisos, y sobre todo de que las diferencias entre conciudadanos o aliados no se dirimirían mediante la violencia, sino civilizadamente. Una de las funciones de este dios fue ser depositario no sólo de los documentos con que se cerraban los pactos, sino también de las fianzas que era preciso depositar para pleitear. Parece que fueron esos depósitos que confiaban los litigantes al templo para ser allí custodiados, lo que primero recibió en Roma el nombre de sacramentum. Es que para un pueblo cuyo modus vivendi eran la rapiña y la extorsión, conseguir que esas prácticas no se extendiesen a los conciudadanos era algo realmente difícil. Tener por tanto un dios de la fiabilidad, que hiciese funcionar la vida por pactos y por arbitrajes, con total renuncia a la violencia y a la rapiña, era absolutamente vital. Y tal como el comportarse de acuerdo con los instintos guerreros lo llamaban virtus, al comportarse como ciudadanos normales lo llamaban sanctitas (santidad); y lo que confiaban al templo para que quedase custodiado mientras se dirimía el juicio, lo llamaron sacramentum. Ese fue el primer significado; todos los demás, hasta llegar al que tiene en su actual contexto religioso, son aspectos evolucionados del mismo.

Qui judicio vicerat, suum sacramentum e sacro auferebat; victi, ad aerarium redibat = El que vencía en un juicio, se llevaba el depósito del templo; el del vencido, revertía en el erario; sacramentum iustum iudicare = juzgar justa una reclamación; justo sacramento contendere = contender por una reclamación justa. He ahí en qué contextos se usaba la palabra sacramentum. Y tal como ocurre con los depósitos, que se convierten en fianzas, es decir en promesas de pago, el sacramentum derivó en promesa, juramento, compromiso. Así llamaron sacramentum al juramento militar o al compromiso que se adquiría al ser alistado: Milites domitianos sacramento apud se dicere iubet = manda que los soldados de Domiciano pronuncien ante él el juramento de fidelidad; y del acto del reclutamiento decían sacramento adigere = ligar mediante juramento. Y se llamó también sacramentum a cualquier género de pacto, compromiso o juramento: non ego perfidum dixi sacramentum = no juré en falso (sinónimo de juramento); dictata iurant sacramenta diis = pronuncian la fórmula de juramento ante los dioses. Es evidente que a lo largo de toda la época clásica no se alejó el sacramentum de estos significados. Siempre subyace en él el compromiso solemne de cumplir los pactos más sagrados. Cuando el cristianismo adopta este término para los sacramentos, profundiza aún más en su significado, y el compromiso liga tanto a Dios con el hombre como al hombre con Dios (y con el prójimo cuando además es un sacramento de relación). Y son los compromisos más importantes de la vida (admisión a la igualdad de todos ante Dios; fidelidad entre los esposos, perdón, comunión...), los que se la Iglesia convierten en sacramentos, porque son el ámbito más sagrado, en el que no debemos fallar.

La verdad es que el sacramentum romano, origen léxico de todo sacramento, y quizá también de todo sacramental, fue una venerable institución jurídica que duró cerca de medio milenio. Uno de los aspectos llamativos del sacramentum es su singular ritualización. Es sin duda la primera fórmula jurídica del que sería el ingente corpus iuris que hemos heredado de los romanos. Su singularidad estriba en que está a medio camino entre la acción física y la jurídica. No niega el derecho al empleo de la violencia para recuperar lo que ha sido sustraído, sino que le va dando a ésta un carácter cada vez más simbólico, hasta que por fin se extingue totalmente el sacramentum, y con él el derecho al recurso de la violencia en el ámbito civil. Nos importa averiguar por qué fue esta institución la que cedió el nombre a nuestros sacramentos. Como dice el Catecismo en el epígrafe 774 bajo el título "La Iglesia, sacramento universal de la salvación", La palabra griega "mysterion" ha sido traducida en latín por dos términos: "mysterium" y "sacramentum". En la interpretación posterior, el término "sacramentum" expresa mejor el signo visible de la realidad oculta de la salvación, indicada por el término "mysterium"... ¿Y qué era el "mysterion" para los griegos? Era un rito religioso secreto, reservado a iniciados, porque en él se representaban acciones que si no eran entendidas en su valor simbólico eran mal interpretadas y por consiguiente sometidas a la profanación. En todo rito hay una representación sacra. A la hora de traducir esta palabra, los primeros cristianos bifurcan por una parte el aspecto de secreto, arcano, inaccesible al entendimiento, que colocan bajo la palabra mysterium; y por otra el aspecto ceremonial de los misterios, que ponen bajo la palabra sacramentum, que es entre los romanos el nombre de una ceremonia judicial en que se representan acciones que obedecen a una filosofía anterior a la institución del derecho, pero que tienen carácter sacramental, es decir que sin ellas no es posible acceder a lo que se reivindica. El sacramentum era el único mysterion laico, que no era secreto por tanto (aunque sí que tenía su misterio, es decir que necesitaba claves de interpretación), y que actuaba, como actúan todos los sacramentos, ex opere operato (por la acción realizada), imprescindible por tanto para alcanzar el fin al que estaba ordenado. Esa podría ser la razón por la que el cristianismo adoptó este nombre para sus sacramentos; y el hecho, claro está, de que caiga la palabra en el campo léxico de lo sagrado. Cicerón, que había perdido ya la fe en los ritos jurídicos (con lo bien que le va a la justicia ser ritualista), ironizaba sobre el sacramentum. El Catecismo en el parágrafo 875 vuelve a explicar ... Este ministerio, en el cual los enviados de Cristo hacen y dan, por don de Dios, lo que ellos, por sí mismos, no pueden hacer ni dar, la tradición de la Iglesia lo llama "sacramento"... Ahí está la sustancia del sacramento, en la virtud propia del rito. Los sacramentos, dice el párrafo 1116 del Catecismo, ...son "las obras maestras de Dios" en la nueva y eterna Alianza. Y por lo que a nuestra lengua respecta, queda abierto el interrogante de cómo tanto el misterio como el sacramento (por la vía sacramental) son nombres de representaciones sacras.

Mariano Arnal

Copyrigth EL ALMANAQUE  todos los derechos reservados.
http://www.elalmanaque.com/religion/lex-relig/sacramento.htm

http://www.elalmanaque.com/religion/SACRAMENTUM.htm

TABERNACULO
En la Edad Media, tabernáculo significaba, en ocasiones, el altar del copón, una estructura apoyada sobre pilares y cubierta con un baldaquín, puesta sobre un altar, a veces un ostensorio o una custodia, un receptáculo, en forma de torre, para preservar y exponer reliquias y el Santísimo Sacramento, a veces, por último, como se utiliza hoy, el nombre dado a un receptáculo que contiene el viril.  Es decir que, en la actualidad, en el uso eclesiástico, es únicamente el nombre del receptáculo o cofre colocado sobre la mesa del altar mayor o de otro altar, en donde se guardan los vasos que contienen el Santísimo Sacramento, como el copón y la custodia.  Como regla general, en las catedrales y en las iglesias monásticas,  no se coloca en el altar mayor sino en un altar lateral, o en el altar de la capilla dedicada especialmente a los sacramentos; esto se hace tanto a título de la reverencia que se le debe al Santísimo Sacramento como para evitar interferir con el desarrollo de las ceremonias de las celebraciones solemnes que se llevan a cabo en el altar mayor.  Por otra parte, normalmente se pone sobre el altar mayor en iglesias parroquiales, por ser la ubicación más apropiada ("Cærem. ep.", I, xii, No. 8; "Rit. rom.", tit. IV, i, no. 6; S.C. Episc., 10 febrero, 1579).  La Sagrada Congregación de Ritos ha tomado varias determinaciones en relación con el tabernáculo.  Según éstas, para mencionar sólo las decisiones más importantes, no se exponen reliquias ni imágenes para ser veneradas sobre o delante del tabernáculo ("Decreta auth.", nos. 2613, 2906).  Tampoco se permite colocar floreros ante la puerta del tabernáculo de modo que lo oculten (no. 2067). El interior del tabernáculo debe ser dorado o tapizado en seda blanca (no. 4035, ad 4); sin embargo, el exterior deberá estar cubierto por un paño que debe ser blanco o que debe cambiarse según el color de los ornamentos del día; este manto se conoce con el nombre de conopeo (no. 3520; cf. "Rit. rom., loc. cit.). La bendición del tabernáculo es habitual pero no obligatoria.

Historia
En la Edad Media no había una costumbre uniforme en cuanto al lugar donde se guardaba el Santísimo Sacramento.  El Cuarto Concilio de Letrán, y muchos sínodos provinciales y diocesanos celebrados en la Edad Media, sólo exigían que la Hostia se mantuviera en un recipiente seguro, bien cerrado.  A lo sumo, exigían era que se colocara en un lugar limpio y visible.  Sólo unos pocos sínodos designan el lugar con más detalle, como los Sínodos de Colonia (1281) y de Münster (1279) que ordenaron que se mantuviera en un lugar elevado sobre el altar y protegido por una cerradura con llave.  En términos generales, se pueden distinguir cuatro métodos principales de preservar el Santísimo Sacramento en la época medieval:

·        En un gabinete en la sacristía, una costumbre relacionada con la usanza cristiana primitiva;

·        En un gabinete empotrado en la pared del coro o en una proyección de una de las paredes, construida en forma de torre, conocida como la Casa del Sacramento, que a veces llegaba hasta la bóveda;

·        En un viril, rodeado de una cubierta o receptáculo y generalmente cubierto por un pequeño baldaquín, suspendido sobre el altar por una cadena o cordón;

·        Por último, sobre la mesa del altar, ya sea únicamente en el viril o en un receptáculo similar a un tabernáculo o a un pequeño cofre incrustado en el retablo o sobre la predela del altar.

Este último método se menciona en la "Admonitio synodalis" del siglo IX por Regino de Prüm (d. 915), más tarde por Durandus, y en las reglamentaciones emitidas por los Sínodos de Trier y de Münster, ya mencionado.  Hay evidencia de trípticos que contiene cofres para guardar el Santísimo Sacramento que se remontan al siglo XIV, como, por ejemplo, el del altar de Santa Clara en la Catedral de Colonia, aunque no fueron muy numerosos hasta fines del período medieval.  El altar mayor  que data de 1424 en la Iglesia de San Martín en Landshut, Bavaria, es un ejemplo de una combinación de retablo y Casa del Sacramento.  Para el siglo XVI ya se había convertido en costumbre, gradual y lentamente más generalizada, guardar el Santísimo Sacramento en un receptáculo colocado en un punto elevado sobre el altar.  Este era el caso especialmente en Roma, en donde se inició esta costumbre, y en Italia en general, principalmente por el buen ejemplo de San Carlos Borromeo. El cambio se fue dando muy lentamente en Francia, en donde aún en el siglo XVIII seguía siendo habitual en muchas catedrales suspender el Santísimo Sacramento sobre el altar, al igual que en Bélgica y Alemania, donde la costumbre de utilizar la Casa del Sacramento se mantuvo en muchos lugares hasta después de mediados del siglo XIX cuando la decisión de la Sagrada Congregación de Ritos del 21 de agosto de 1863, puso fin al uso de dichos receptáculos.

JOSEPH BRAUN
Transcrito por Wm Stuart French, Jr.
Dedicado al Reverendo Robert E. O'Kane
Traducido por Rosario Camacho-Koppel
www.catholicmedia.net


LA EXPOSICION DEL SANTISIMO
La reserva del Santísimo Sacramento, práctica antiquísima atestiguada por el arte paleocristiano (la columba eucarística colgada sobre el altar y los primitivos tabernáculos), se hacía pensando en los enfermos, y sobre todo en los moribundos. En los siglos IX-XI, con las primeras controversias teológicas acerca de la Eucaristía, empezó a cobrar auge el culto al Santísimo, como reacción a las tesis que reducían la Eucaristía a un mero simbolismo. En los monasterios benedictinos unidos a Cluny se comenzó entonces a tomar en las manos la Sagrada Forma y a mostrársela a los fieles. El gesto tuvo una gran aceptación; un siglo más tarde se había extendido a todas partes. En una época en que la comunión sacramental era poco frecuente, la contemplación de la Sagrada Forma se consideraba un modo de comunión espiritual y de unión mística con el Señor.
Esta devoción fue en aumento, hasta el punto de que los fieles iban de iglesia en iglesia para contemplar el Sacramento y alimentar su fe y su devoción. El momento de la elevación era anunciado con un toque especial de la campana, costumbre que en algunos pueblos se observa todavía. De la ostensión de la Sagrada Forma en la Misa se pasó fácilmente a la exposición prolongada del Sacramento, a las procesiones eucarísticas y a la gran fiesta del Corpus.

Julián López Martín
Obispo de Ciudad Rodrigo
http://www.archimadrid.es/alfayome/menu/pasados/revistas/98/dic98/num144/desdlafe/deslafe6.htm