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Asunto: SIYÂSA, UNA MADÎNA ANDALUSÍ EXCEPCIONAL Joaquín Salmerón Juan (V)
Fecha:Jueves, 27 de Noviembre, 2003  12:56:39 (+0100)
Autor:José Luis Santos <joseluis @..............com>


SIYÂSA, UNA MADÎNA ANDALUSÍ EXCEPCIONAL Joaquín Salmerón Juan (V)

SIYÂSA,

UNA MADÎNA ANDALUSÍ EXCEPCIONAL

 

Joaquín Salmerón Juan. Arqueólogo. Director de Museos

Excmo. Ayuntamiento de Cieza
    

     

La madîna o caserío. Tipología de las casas:

 

         El caserío queda claramente dividido en dos núcleos que ocupan, respectivamente la solana y la umbría del cerro. El segundo núcleo es de dimensiones bastante más reducidas que el primero. Según nos parece hoy estos dos barrios debieron estar comunicados exclusivamente por una calle, la localizada con dirección N.-S. en la zona septentrional del caserío excavado. Esta calle, según nos indican diversos datos descubiertos durante las excavaciones, se hallaba cubierta y parece segura la localización de un sistema de cerramiento en la misma. Ello permitiría el aislamiento temporal de estos barrios cuando se considerara oportuno. La disposición de las casas está fuertemente condicionada por la topografía del lugar. Es evidente que la pronunciada pendiente de algunas de las laderas obligó a disponer el poblado de forma escalonada, separando cada plataforma de casas por una calle. Debido a esta disposición las testeras de una manzana daban a la misma calle donde se abrían las puertas de las casas de la manzana superior. Los materiales utilizados para la construcción son principalmente: yeso, cal, piedra, tierra, adobe, ladrillo, caña, madera, teja y alcadafes. Los muros suelen tener su zócalo (más o menos alto) construido de mampostería de yeso y piedra, siendo el alzado de los mismos de tapial o encofrado de tierra. La mampostería citada se utiliza también para abrevaderos, pilares de pórticos y escaleras. Los muros que constituyen los diques de aterrazamiento suelen estar construidos de encofrado de cal y graba. El adobe se utiliza para tabiques y alacenas de cocina, al igual que el ladrillo  que también se usa para pavimentos, hogares de cocina, jambas y pilares de arcos y pórticos. Losas de calcarenita y arenisca se utilizan para poyos, tapas de pozos ciegos, pasillos enlosados de paso a establos, bases de goznes de puertas y hogares de cocina. Para este último uso también se emplean fragmentos de ruedas de molino. El yeso fino se utiliza para los rebocos de las paredes, tabiques, alacenas y pavimentos, además de para la construcción de los bellísimos arcos y pórticos que decoran los vanos y ventanas del interior de las viviendas. La extracción y "cocido" del yeso en las inmediaciones cercanas de la ciudad están documentadas por la existencia de canteras y de hornos cuya utilización se ha prolongado hasta el presente siglo. Las cañas son utilizadas, según demuestran sus improntas, para la construcción de los cielos rasos y la base de los tejados. Los maderos como rollizos para techumbres, vigas - canecillos, tapas de los pozos ciegos y refuerzos de los arcos. Estos arcos también se reforzaban interiormente mediante la introducción en su factura de pernos de hierro. Las tejas para las techumbres y para la construcción de canalillos de desagüe al igual que los tubos cerámicos. Los alcadafes se usaron excepcionalmente como abrevaderos en los establos.

 

 

Casa 10       

 

        En la zona inferior del caserío hasta ahora excavado se detecta un incremento importante de la utilización de muros de mampostería, especialmente en la construcción de azucaques que destruyeron la estructura original de varias viviendas inutilizándolas como tales. Esto junto a otras reformas de imperfecto acabado, efectuadas en casi la totalidad de las casas, parece poder atribuirse a un momento de ocupación cristiana que debió ser poco prolongado al no haberse documentado, en el interior de las viviendas, materiales fechables más tardíos que de finales del s. XIII. El tapiado tosco de los accesos exteriores e interiores de algunas viviendas implica su deliberada inutilización, que tal vez fueran parcialmente reutilizadas como establos.  

          Las cuatro calles documentadas (de 1.50 a 2 m de anchura) tienen pavimento de tierra y, cuando los desniveles a salvar son importantes, escaleras de mampostería de yeso y piedra. Dos de estas calles tienen poyos enlucidos de yeso con una desigual altura que debieron servir para el descanso de los transeúntes. Los 4 azucaques hasta ahora descubiertos (de 1 a 1.50 m de anchura) tienen alternativamente pavimentos de tierra y yeso, a veces con tramos de escalera. Cuando los azucaques son recorridos por canalillos de desagüe, se instalan sobre los mismos losas de piedra. Tanto las calles como los azucaques tienen formas rectas o poco curvas, cruzándose entre sí en ángulos prácticamente rectos. 

         La estructura de la vivienda común andalusí era, hasta hace muy poco, deficientemente conocida debido a la fragmentación que los restos de las mismas presentaban en casi todos los lugares donde se estaban excavando, casi siempre semidestruidas por las reocupaciones posteriores.

         El gran interés que tiene el barrio de 18 casas exhumado en Siyâsa radica en su idoneidad como muestra de lo que fueron los diferentes tipos de viviendas en un medio urbano, excluyendo la variante más desarrollada con rasgos palaciales. Es sorprendente comprobar que en esta ciudad y en una misma manzana encontramos casas con 234 y 29 m.2 construidos. entre estos ejemplos extremos, hay todo un abanico de casos, fiel reflejo de la variada situación socioeconómica de las 18 familias que allí vivían.

        Los condicionamientos que impone el medio urbano en la configuración de las casas son de gran importancia. El primero consiste en la presencia del patio como núcleo articulador, ya que la existencia de un vecindario, obligaba a conformar la casa como un ente replegado sobre sí y abierto al interior. el segundo se refiere al desarrollo de un servicio sanitario constituido por letrinas con pozos negros. Por último, debe señalarse la existencia de establos incomunicados con el patio. a partir de estos tres elementos, la vivienda sufre todo un proceso de crecimiento que se plasma en formas mucho más complejas, cuyos exponentes máximos son los palacios. El análisis pormenorizado de las 18 casas de Siyâsa nos ha permitido distinguir dos tipos claramente diferenciados que Julio Navarro (1990) da en llamar "elemental" (E) y "complejo" (C):

 

Tipo "complejo" (C):

 

         Se caracteriza, aparte de por sus relativamente grandes dimensiones, por la existencia generalmente de cuatro crujías y por la jerarquización de sus espacios. En este tipo C, la superficie construida es mucho mayor que en el E. De las nueve viviendas pertenecientes a este tipo, la menor cuenta con algo más de 68 m.2 construidos (n.3), mientras que la mayoría oscilan entre 117 y 159 m.2 (n.1, 2, 6, 8 y 9). Excepciones a esta mayoría son las casas n.7 (74 m.2), 10 (89 m.2) y 5 (234 m.2). La superficie que ha conservado la n.7 no corresponde a la totalidad de la planta baja, pues las crujías que le faltan debieron quedar voladas sobre las dos calles que la circundan. Con la incorporación de estas dos nuevas crujías la planta baja debió sobrepasar los 125 m.2. La casa n.10 presenta una problemática diferente dado que su actual perímetro corresponde al primitivo núcleo de una importante vivienda almohade que fue subdividida en tres: 10, 12 y 14. Esta fragmentación llevó consigo el desgaje de algunas habitaciones que estructuralmente pertenecen al patio de la casa n.10; así sucedió con la crujía Este, que tras la reforma se convirtió en el zaguán y en el establo de la casa 12. Este ejemplo es suficiente para demostrar que la antigua vivienda almohade, a la que pertenecen la mayoría de estructuras y dependencias de la casa 10, contó con una superficie muy por encima de los 100 m.2 en planta baja. En la casa 5 se da el efecto contrario. Sus excepcionales dimensiones (234 m.2) son el resultado de la anexión de una vivienda vecina al conjunto original. Prueba de ello es la existencia de dos núcleos diferenciados en torno a sus respectivos patios. En este caso, lo más correcto sería considerar la casa número 5 como dos viviendas que en un momento dado, constituyeron una sola propiedad. Como conclusión de este apartado, podemos afirmar que la superficie construida en el tipo C solía oscilar entre los 100 y los 150 m.2.

           Las piezas con las que suele contar la vivienda de tipo complejo son las siguientes:

·         Zaguán, generalmente de planta rectangular y situado tras la puerta de entrada.

·         Patio central, articulador de la estructura de toda vivienda. Con él se comunican la totalidad de las salas de la planta baja y la casi totalidad de las de la planta superior a través de puertas, ventanas y balcones. En ocasiones cuenta con un jardincillo central (casas 6 y 9) y siempre con un agujero y canal de desagüe hacia el exterior. Las salas de su entorno se encuentran siempre sobreelevadas para evitar una hipotética inundación en caso de importantes precipitaciones.

Salón principal, de desiguales tamaños según la importancia de la vivienda. Se encuentra flanqueado, a uno o ambos lados, por alcobas. En el caso de las viviendas 1, 4, 5, 6 y 8, que tenían sus salones principales junto a un precipicio inaccesible, éstos debieron tener amplios balcones sobre la vega del Segura. En el caso de la vivienda 6, que es la mejor estudiada hasta el momento, su salón principal contaba con dos grandes arcos gemelos (2.50 m x 3.70 m cada uno) como balconada. Estos fueron realizados en el s. XII en estilo almohade y parcialmente reformados en la época posterior protonazarí (principios s. XIII). Sólo la imposibilidad de miradas indiscretas justifica la existencia de estos balcones hacia el exterior, no existiendo documentación arqueológica de ninguna otra ventana hacia las calles desde ninguna de las viviendas. Si llegaron a existir en algún caso, debieron ser de escaso tamaño y cubiertas con celosías de madera. 

·      Salón secundario, no siempre existente. Suele desaparecer en las reformas (¿cristianas?) efectuadas en muchas viviendas. Cuando se conserva suele tener también una alcoba. En ocasiones debió situarse en la planta superior del edificio 

·         a juzgar por las arquerías pertenecientes a los vanos de la segunda planta (pórtico de la casa 10).

·         La cocina, situada junto al patio, tiene en ocasiones una pequeña ventana ojival que la comunica con el mismo, sirviendo ésta para la extracción de los humos que se generaran en el correspondiente hogar. Suele tener una alacena tras el hogar y, junto al mismo, una zona algo sobreelevada del suelo para evitar la contaminación de los alimentos o útiles de cocina que allí se colocaran. El gran tamaño que suele tener el espacio dedicado a la cocina sugiere también su uso como despensa. En la casa 8 existe, bajo el pavimento, un espacio excavado en la tierra de boca circular que debemos interpretar como silo.

·         El tinajero. Así denomina Navarro algunas pequeñas salas que comunican directamente con el patio, cuyo uso parece destinado a almacenar el agua y otros líquidos contenidos en las tinajas.

·         Los aljibes para recoger agua de lluvia, solamente documentados en 2 de las 18 viviendas: las números 2 y 5. El problema de abastecimiento de agua a estas viviendas debió solucionarse escasamente con estas pequeñas cisternas. En las citadas casas y en las demás se debió acudir frecuentemente a las fuentes cercanas al poblado ("casón del Tío Perico" y "El Paraíso") que estuvieron manando agua hasta el vertiginoso descenso de los niveles freáticos a partir de mediados de nuestro siglo. La colocación de las tinajas en los sitios estratégicos de los patios (confluencia de los tejados), donde precipitaban las aguas de lluvia, debió subsanar, no obstante, parte de estas necesidades.  

·         Las letrinas se situaban en las casas cercanas al precipicio junto a él para evacuar directamente fuera del poblado excrementos y basuras. Las situadas en las viviendas del interior se colocan junto a calles o azucaques para evacuar a los pozos ciegos, que a su vez se sitúan en estos lugares de tránsito o junto a ellos. el acceso a las letrinas está siempre acodado.  

·         Las escaleras comunicaban, casi siempre, con el piso superior de la vivienda donde se debían colocar los secaderos y otras salas cuya distribución desconocemos al haberse producido su total demolición. La existencia de yeserías de calidad procedentes de esta segunda planta dejan clara la existencia en ella de zonas nobles de la vivienda: alcobas y, más raramente, salones secundarios (casa nº 10). Parece poco probable la existencia de terrazas descubiertas.

·         El establo, de dimensiones muy diversas, se sitúa en lugar anterior o distinto al de la propia vivienda para evitar la contaminación de ésta. Los análisis osteológicos de fauna doméstica descubren que en el último momento de ocupación de la ciudad, la dieta proteínica estaba principalmente compuesta por carnes de oveja, cabra, vaca, équidos, gallina, perdiz, cerdo y gato. Estas dos últimas especies parecen poder atribuirse con seguridad a la presencia cristiana.

 

SIYÂSA, UNA MADÎNA ANDALUSÍ EXCEPCIONAL Joaquín Salmerón Juan (V)


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