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Asunto: Expoliaciones Arqueológicas
Fecha:Viernes, 22 de Noviembre, 2002  11:53:43 (+0100)
Autor:José Luis Santos - Coordinador general <joseluis @..............com>

 
 
 

  
    
Fuente: ABC Sevilla, Cultura, 22-11-02
 
La Guardia Civil cierra la mayor operación antiexpolio de Europa con más de 100.000 piezas recuperadas
 
  
Una de las piezas que fueron incautadas en la operación «Tambora». ARCHIVO
 
       
A.G.B.
 
En la operación «Tambora», que ha durado un año, se ha podido identificar a 142 expoliadores que habían extraído las piezas de 723 yacimientos de España.
 
SEVILLA. La Guardia Civil ha dado por finalizada la llamada operación «Tambora» con el traslado al Instituto de Andaluz de Patrimonio Histórico (Iaph) -dependiente de la Junta- de las 107.862 piezas arqueológicas incautadas durante un año, que serán puestas a disposición judicial. El objetivo de la Benemérita era desarticular una red nacional, con posibles ramificaciones internacionales, dedicada al expolio arqueológico.
 
En esta operación ha actuado el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de Sevilla que ha escoltado los vehículos en los que se han transportado las piezas incautadas en los cortijos de La Tambora y La Vieja, en Écija (Sevilla), y desde la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid.
 
Después de casi un año de investigación se ha podido identificar a 142 expoliadores, «que son los que realmente están detrás del saqueo de las mejores joyas del patrimonio cultural andaluz, extremeño y de la mitad sur peninsular», comenta en un comunicado la dirección general del instituto armado.
 
Piezas de 723 yacimientos
 
Las piezas intervenidas proceden, en su gran mayoría, de 723 puntos arqueológicos expoliados en todas las provincias de Andalucía, Extremadura, Castilla la Mancha y Aragón. En esta operación se han recuperado 106.816 piezas de variado valor crematístico en Sevilla, y 1.046 en Madrid. Todas ellas, clasificadas en 2.870 lotes y según su punto de procedencia. 22 son los lotes más significativos que provenían principalmente de Sevilla, Córdoba, Jaén y Cáceres.
 
El último traslado se realizó el pasado viernes, fecha en la que se desplazaron desde Madrid hasta Sevilla un total de 2.000 piezas custodiadas por técnicos de la Junta (arqueólogos y restauradores), escoltados por la Guardia Civil.
 
Sobre el traslado de estas piezas al Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, según indica el comunicado, «se han tenido que habilitar unas salas especiales para poder dar cobijo a tantas y tan variadas piezas arqueológicas. Con este traslado se garantiza la seguridad de todas ellas y su perfecto estado de conservación». Asimismo, las salas en donde están las piezas están completamente precintadas, por lo que nadie puede acceder a ellas, en espera de lo que dictamine el proceso judicial.
 
La posición de la Junta es «colaborar con la justicia para conservar estas piezas», comenta la delegada provincial de Cultura, María Isabel Montaño. Sin embargo, Cultura no se quiere pronunciar hasta que no finalicen las disposiciones judiciales.
 
Por su parte, fuentes de la Guardia Civil se felicitan por esta operación de incautación de piezas arqueológicas, «ya que es la operación más importante que se ha realizado de este nivel en toda Europa». Esas mismas fuentes comentan que esta colección incautada es muy superior a la de muchos museos andaluces: «Mientras que el Museo Arqueológico de Sevilla tan sólo tiene una colección de 2.000 piezas expuestas al público, nosotros estamos hablando de una colección de 107.862 piezas arqueológicas».
 
Entre las obras que se han rescatado destacan conjuntos funerarios romanos e ibéricos completos: urnas funerarias, vasos cerámicos, elementos decorativos de uso personal (amuletos, anillos, collares, etc.), ajuares personalizados de médicos incluso con su material... Respecto a esto último, fuentes de la Guardia Civil han denunciado un caso protagonizado por un médico de Lora del Río, que encontró una urna de un médico romano con su instrumental: «Es un delito apropiarse de estas piezas tan incalculables, además el yacimiento de este médico romano ha sido totalmente expoliado».
 
Por otro lado, se han hallado piezas escultóricas iberorromanas: toros, leones y caballos. Respecto a las colecciones numismáticas, hay que destacar que en ellas se recogen las distintas culturas del sur peninsular. Entre los yacimientos expoliados de Sevilla sobresalen los de Los Cosmes (Écija), Mesa de Lora, Mesa de Almendro (Lora del Río), El Gandul o Sanlúcar la Mayor.
 
Una urna ibérica pintada
 
Una de las piezas más interesantes que se ha incautado la Guardia Civil es una urna ibérica pintada sobre piedra y cuya procedencia está situada en Alonoz (Córdoba). La excepcionalidad de esta pieza radica en que sólo había un antecedente de un fragmento de pintura procedente de la tumba de Toya, en Jaén.
 
«Lo más lamentable que nos hemos encontrados -comentan fuentes de la Guardia Civil- son algunas piezas pegadas con pegamentos convencionales». Asimismo, en muchas de estas piezas se pegaron cintas adhesivas para indicar su procedencia, provocando «un daño irreparable» en la superficie de cada una de ellas. «Este uso, tanto en vidrios como en cerámicas, han podido dejar señales de difícil eliminación», indica el comunicado de la Guardia Civil.
 
Entre estas piezas hay vajillas y vidrios de valor incalculable, así como una colección de sellos de ánforas, dos esculturas de leones, una colección de exvotos, fíbulas, hachas de bronce y piezas, todas ellas, entre el calcolítico y la época del rey Alfonso XII, tal y como ocurre con una colección de monedas de esta última etapa. Asimismo se ha hallado una colección de cráteras y vasos griegos en Ategua. Además, se ha localizado en Alcolea del Río (Sevilla), piezas de la tumba de un joyero, con gemas y entalles para anillos, así como sellos personalizados de difícil localización hoy en día.
 
En el traslado de las piezas el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico ha empleado cinco camiones, cinco furgonetas y un camión grúa. Además se han hecho seis desplazamientos desde la finca Tambora hasta Sevilla.
 
Despiece: Un conflicto entre Gobierno y Junta impidió la donación de la colección Marsal
 
La operación «Tambora» se inició en febrero de este año con la incautación en una finca de la localidad sevillana de Écija de la llamada «colección Marsal», propiedad de Ricardo Marsal, al que la Guardia Civil considera el principal responsable de una red nacional, con posibles ramificaciones internacionales, dedicada al expolio arqueológico.Las pesquisas de la Benemérita se centraron en dos cortijos de Écija, donde la Guardia Civil practicó varios registros en colaboración con los arqueólogos de la Junta de Andalucía, algunos de los cuales admitieron ante el Juzgado de Écija haber visitado la finca de Marsal para valorar las piezas antes de su incautación.
 
Las piezas que se intervinieron pertenecientes a la colección de Ricardo Marsal eran joyas arqueológicas que iban desde el calcolítico hasta el período visigótico. Según publicó ABC, altos cargos del Ministerio de Cultura mantuvieron «conversaciones» con representantes de la Consejería de Cultura sobre el destino de la colección arqueológica de Ricardo Marsal, antes de que fuera incautada por la Guardia Civil. Su propietario quería donársela a la Junta, pero ante las trabas planteadas, se la ofreció al Museo Arqueológico Nacional para evitar un conflicto con el gobierno andaluz.
 

 
¡ RECOMENDADO !
 
ESPECIAL DE ABC SEVILLA: ARQUEOLOGÍA; ANDALUCÍA MILENARIA
 
- Viaje a los orígenes de Andalucía a través de sus principales yacimientos
 
 

 
 
Fuente: Estrella Digital, Cultura, 22-11-02
 
La Guardia Civil recupera 107.862 piezas arqueológicas en dos cortijos de Ecija (Sevilla) y en Madrid 
 
Entre los objetos robados en yacimientos de Andalucía, Extremadura, Castilla La Mancha y Aragón destaca una urna ibérica de piedra pintada
 
 
Estrella Digital/Ep
 
Sevilla        
 
 
La Guardia Civil finalizó ayer la operación 'Tambora' tras el traslado al Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico de 107.862 piezas arqueológicas procedentes de 723 puntos expoliados en todas las provincias de Andalucía, Extremadura, Castilla La Mancha y Aragón y halladas en dos cortijos de Ecija (Sevilla) y en Madrid.
 
Según informó en un comunicado el instituto armado, el traslado se produjo desde los cortijos de Ecija La Tambora y La Vieja, y desde la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid con la colaboración del Seprona, que se encargó de escoltar a los vehículos en los que se transportaron las piezas.
 
En total se han recuperado 106.816 piezas de variado valor en Sevilla y 1.046 en Madrid, clasificadas todas ellas en 2.870 lotes y según su procedencia. Así, la Guardia Civil destacó 22 lotes procedentes de Sevilla, Córdoba, Jaén y Cáceres.
 
Asimismo, destaca la incautación de elementos escultóricos y arquitectónicos de grandes tumbas romanas en la provincia de Jaén y Córdoba, aunque una de las piezas más importantes es una urna ibérica pintada sobre piedra procedente de Alonoz (Córdoba), cuya incautación es algo excepcional, ya que sólo había un antecedente de fragmento de pintura procedente de la tumba de Toya, en Jaén.
 
Además, con esta operación se han rescatado conjuntos funerarios romanos e ibéricos completos, ya que incluyen urnas funerarias, vasos cerámicos, elementos decorativos de uso personal, ajuares personalizados de médicos, que cuentan con "un alto valor histórico para las comarcas del Bajo Guadalquivir", destacó la Benemérita.
 
Por otro lado, se han hallado piezas escultóricas iberorromanas como toros, leones o caballos, mientras que sobre colecciones numismáticas se recogieron muestras de las distintas culturas del sur peninsular como ibéricas, cartaginesas, romanas, árabes, cristianas, entre otras.
 
También destacan por la excepcionalidad de incautaciones de este tipo vajillas y vidrios, así como una colección de sellos de ánforas, las esculturas de dos leones, una colección de exvotos, fíbulas, hachas de bronce y piezas, todas datadas entre el calcolítico y Alfonso XII, tal y como ocurre con una colección de monedas de esta última etapa y una colección de cráteres y vasos griegos en Ategua.
 
En la operación, cuyo número multiplica por nueve a las piezas que se pueden encontrar en el Museo Arqueológico de Sevilla, ya que, según informaron desde la Guardia Civil, allí se encuentran unas 12.000, también se han localizado piezas de la tumba de un joyero en Alcolea del Río con gemas y entalles para anillos, así como sellos personalizados de difícil localización en la actualidad.
 
Las piezas de esta colección, tanto las intervenidas en los cortijos de Sevilla, como en las incautadas en el domicilio y cajas fuertes del principal de los implicados en Madrid, han quedado en las instalaciones del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta, a disposición judicial.
 
Por este motivo, se han habilitado unas salas especiales para poder dar cobijo a todas las piezas, con cuyo traslado, aseguraron, "se garantiza la seguridad de todas ellas y su perfecto estado de conservación".
 
En cuanto al estado de la incautación, la Guardia Civil precisó que las halladas en Tambora se vieron dañadas por una inadecuada manipulación por parte de los autores del expolio y que fueron recosntruida con pegamentos convencionales, al tiempo que pegaron cintas adhesivas en las piezas para indicar su procedencia, "provocando un daño irreparable en la superficie de cada una de ellas", por lo que será difícil la eliminación de las señales que dejaron.
 
La investigación de la Guardia Civil, que comenzó hace casi un año, ha permitido identificar a 142 expoliadores, que son los que realmente "están detrás del saqueo de las mejores joyas del patrimonio cultural andaluz, extremeño y de la mitad sur peninsular".
 
Así, precisó que los yacimientos expolidados son, entre otros, los de Los Cosmes (Ecija), Mesa de Lora, Mesa del Almendro (Lora del Río), El Gandul, Sanlúcar la Mayor, todos en Sevilla; los de Mesa de Alcolea Montalbán, Santa Cruz de Ategua, El Castillejo, Los Castellares, todos ellos en Córdoba.
 
Además, destacaron los yacimientos de la provincia de Jaén como Cástulo, el Morrón, Vilches, Los Villares (Andújar), Menjíbar y la Carada, mientras que en Málaga se encuentran los de Acinipo (Ronda) y Cerro de Teba.
 
En Cádiz, fueron expoliados los de Asta Regia (Jerez de la Frontera), Bornos y Espera, entre otros, mientras que los de ARoche y Villalba del Alcor pertenecen a la provincia onubense.
 
Asimismo, en la zona oriental de la comunidad andaluza se encuentran los de Pinos Puente, Cerro de la Mora y Alcazaba de Guadix, todos en Granada, y los de Oria y Níjar, en la provincia de Almería.
 
Además, la Guardia Civil señaló yacimientos de fuera de Andalucía como los de Caparra (Plasencia) y Aliseda, en Cáceres, los de Hornachos y Villafranca de los Barros, en Badajoz, y los de Los Potros de Daimiel y Viso del Marqués, en Ciudad Real.
 

 
 
Fuente: Diario de Sevilla, Cultura, Actual, Patrimonio, 22-11-02
 
 
La red de la que se nutrió Marsal saqueó 723 puntos arqueológicos
La Guardia Civil ha desvelado una lista de 142 expoliadores que vendían piezas al coleccionista Ricardo Marsal, que amasó una colección de alto valor histórico-artístico
 
 
F. VILLEGAS. SEVILLA.       
 
142 imputados por el expolio de hasta 723 puntos arqueológicos de todas las provincias de Andalucía y de algunas de Extremadura, Castilla-La Mancha y Aragón. Éste es el balance final que ha arrojado la Guardia Civil como consecuencia de la denominada Operación Tambora, iniciada el 5 de febrero y concluida el pasado viernes con el último porte de las piezas arqueológicas requisadas en los domicilios de Écija y Madrid del ingeniero y coleccionista madrileño Ricardo Marsal, el principal encausado.
 
La colección amasada durante décadas por Marsal ha quedado cifrada en 107.862 piezas, que se han clasificado en 2.870 lotes según el origen de cada uno de los expolios. De ellos, 22 lotes son los más significativos, cuya procedencia está, principalmente, entre Sevilla, Córdoba, Jaén y Cáceres.
 
La monumentalidad de lo incautado, unido a su extremo valor histórico-artístico, hacen de la Operación Tambora la mayor con diferencia de las ejecutadas hasta la fecha en España.
 
La labor de la Benemérita, a través del Seprona, ha finalizado con la escolta de los cinco camiones y cinco furgonetas precisados para trasladar las piezas desde las fincas que el ingeniero posee entre Herrera y Écija y en su domicilio de Madrid -donde en cajas fuertes tenía atesoradas 1.046 piezas- hasta las dependencias, en la isla de la Cartuja de Sevilla, del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), organismo de la Consejería de Cultura designado por ésta como depósito de la colección con el visto bueno del juez que instruye el caso.
 
Con respecto a la investigación, la Guardia Civil destaca, tras casi un año de trabajo, que a partir del análisis documental se ha podido identificar a 142 expoliadores, “que son los que están detrás del saqueo de las mejores joyas del patrimonio cultural andaluz, extremeño y de la mitad sur peninsular”, se subraya. En esta última fase, además de los efectivos del Seprona han intervenido restauradores, arqueólogos y otros técnicos del IAPH.
 
De lo incautado, son numerosas las piezas que destacan, entre ellas elementos arquitectónicos y escultóricos como grandes tumbas romanas procedentes de las provincias de Jaén y Córdoba. Se han rescatado conjuntos funerarios romanos e ibéricos completos como urnas funerarias, vasos cerámicos, elementos decorativos de uso personal (amuletos, anillos, collares), ajuares de médicos con instrumental...
 
Asimismo, existen piezas iberorromanas como toros, leones, caballos... Con respecto a las colecciones numismáticas, las hay ibéricas, cartaginesas, romanas, árabes, cristianas, etcétera. También han aparecido abundantes piezas militares (espadas, lanzas, puntas de flecha, proyectiles...). Y algunas piezas exclusivas, como una urna ibérica pintada sobre piedra procedente de Alonoz (Córdoba), de la que sólo existía un antecedente de un fragmento de pintura de la tumba de Toya, en Jaén.
 
Igualmente singulares son las vajillas y vidrios, no fáciles de encontrar en semejante buen estado de conservación, como los cráteras y vasos griegos en Ategua; o la colección de sellos de ánforas, las esculturas de dos leones, así como el ramillete de exvotos, fíbulas, hachas de bronce y demás piezas datadas en un arco cronológico enorme que abarca desde el Calcolítico hasta Alfonso XII (de este último periodo data una colección de monedas).
 
En el apartado de joyas, destaca la recuperación de piezas de la tumba de un joyero en Alcolea del Río con gemas, entalles para anillos y sellos personalizados de difícil localización hoy en día.
 
Todas las piezas han quedado, previo embalado especial y traslado con escolta, depositadas en una sala aislada y segura del IAPH en la que, como ya apuntó Diario de Sevilla, ha habido que levantar una estructura metálica para evitar que las piezas toquen el suelo en previsión de una hipotética inundación.
 
Allí permanecerán, embaladas y sin posibilidad de visitas, hasta que la Justicia depure responsabilidades. Y conviene recordar que aún se está en las diligencias previas, por lo que el proceso se alargará bastante. Una vez se resuelva, será momento de decidir qué se hace con tan impresionante fondo arqueológico.
 
 
Ánforas y vasijas pegadas con pegamento
      
 
La ingente labor desplegada por expoliadores y piteros, quienes encontraban en el millonario Ricardo Marsal a un comprador empedernido, ha causado daños irreparables al patrimonio arqueológico. Primero, y en un sentido más científico, porque su acción supone borrar de un plumazo la ingente cantidad de información que comporta cada hallazgo, como la cronología y el contexto. Después, en otro más amplio, porque el expolio causa daños derivados de una manipulación inexperta. Esto ha sido especialmente sangrante en el caso que nos ocupa, en el que se han detectado piezas que fueron reconstruidas con pegamentos convencionales que nada tienen que ver con los usados por restauradores profesionales, o piezas en las que los expoliadores han utilizado cintas adhesivas para indicar su procedencia, provocando daños irreparables porque, al retirarlas, con las etiquetas se arrastra la película pictórica.
 
 

 
 
Fuente: El Periódico de Extremadura: Tema del Día, Reportaje, 22-11-02
 
Las joyas de Extremadura
 
 
 Las cinco piezas que componen el Tesoro de Valdeobispo se exponen desde ayer en el Museo de Cáceres tras una larga y rocambolesca historia de ´expolio´, simulaciones, juicios y expropiación
 
   L. BARRERA CACERES
    
E Tesoro de Valdeobispo ya se puede visitar. Las cuatro pulseras y el collar de oro de la Edad del Bronce que lo componen, uno de los conjuntos más relevantes de España, se exhiben desde ayer en el Museo de Cáceres, protegidas por una vitrina. Así culmina una larga historia, con aires rocambolescos, que comenzó en 1987 y se cerró este año con el pago de una indemnización a los dueños.
 
Al tener conocimiento de la existencia de estas piezas labradas en oro, la Junta de Extremadura comenzó hace 25 años el proceso para declarar bien de interés cultural estas joyas, únicas en la península ibérica, datadas en torno al siglo VIII antes de Cristo.
 
Sus propietarios intentaron vender públicamente las piezas en una subasta en Madrid, pero la Junta la bloqueó. En 1989 volvió a anunciarse una nueva subasta.  
 
DESAPARICION
 
A partir de ese momento las piezas desaparecieron y meses después, en aquel mismo año, sus propietarios manifestaron que habían sido robadas. Pero todo había fingido. Uno de ellos y su mujer fueron condenados en 1991 por un "delito de simulación de delito". En 1994, la policía rescató las piezas, que se encontraban escondidas cerca de Plasencia.
 
La Junta de Extremadura decidió finalmente recurrir a la expropiación de las joyas y pagó una indemnización de 48.000 euros (8,1 millones de pesetas) a los propietarios, reconocidos como tales tras un juicio civil.
 
El consejero de Cultura, Francisco Muñoz, destacó ayer en la presentación del Tesoro de Valdeobispo en el Museo de Cáceres, la labor conjunta de la policía y las instituciones públicas para evitar que el patrimonio pueda ser expoliado.
 
El Tesoro de Valdeobispo, que lleva el nombre de esta localidad cacereña, tiene un peso de 1,8 kilos de oro macizo, lo que indica el alto nivel social de sus poseedores, según explicó el arqueólogo de la Consejería de Cultura Juan Javier Jiménez. Las piezas son de uso femenino y formarían parte del ajuar de una novia para una boda entre grupos de élite de la zona extremeña.
 
Su fundición se realizó en los albores del mundo tartésico. Sus pobladores eran ganaderos y controlaban por las armas su entorno natural, como prueban las espadas de bronce encontradas en diversos yacimientos.
 
Unos cinco tesoros similares al de Valdeobispo han sido hallados en zona extremeña y portuguesa y pueden ser considerados como símbolos de los jefes indígenas de la periferia hispana, piezas simbólicas de la aristocracia, en un momento de cambio cultural de la historia, declaró Juan Javier Jiménez.
 
Las previsiones de visitas se esperan elevadas. Pero sobre todo serán piezas muy solicitadas para exposiciones temporales.
 
 
El Tesoro de Valdeobispo es exhibido desde ayer, después de 15 años de disputas por su propiedad
Data de finales de la Edad del Bronce y está compuesto por un collar y cuatro brazaletes de oro
PABLO CALVO/CÁCERES 
 
 
El Tesoro de Valdeobispo, como se conoce a cinco piezas de orfebrería de oro puro, data de finales de la Edad del Bronce, en torno al año 1000 antes de Cristo, y está considerado «uno de los tesoros más importantes de la arqueología extremeña y peninsular», en palabras el arqueólogo Juan Javier Enríquez Navascués.
 
Perteneció a la aristocracia de la periferia que entró en contacto con la cultura tartésica, y probablemente formaba parte del ajuar de una novia. El carácter femenino de las joyas no sólo se extrae de sus formas, sino también del tamaño de los cuatro brazaletes y el torque, de donde se deduce que debían ser símbolos de poder que lucían mujeres jóvenes. En aquel periodo, las espadas de bronce representaban el símbolo de poder de los hombres.
 
Veinte años antes
 
La Junta de Extremadura tuvo conocimiento de la existencia de este Tesoro en 1987. Sin embargo, estaba en poder de sus propietarios desde 20 años antes. El consejero de Cultura subrayó ayer esta circunstancia porque ha impedido tener un conocimiento más completo sobre el yacimiento donde fueron encontrados. Ahora, ni siquiera se está seguro de que el lugar del hallazgo fuera realmente Valdeobispo.
 
A partir de 1987, ante el desacuerdo entre la familia que tenía en su poder las cinco piezas de oro y la Junta en torno al precio que debía pagarse por ellas, se inició un periplo que incluye dos intentos de subasta en Madrid en 1989, sentencias en la vía civil (reconociendo la propiedad del tesoro a Lorenzo Domínguez), en la vía penal (condenándolo por simular el hurto de las piezas en el año 1989), la declaración de Bien de Interés Cultural y, finalmente, un proceso de tasación por el que los propietarios han recibido a modo de indemnización la cantidad de 48.800 euros, algo más de 8,1 millones de pesetas.
 
A finales de los años ochenta, la Junta tasó el valor de las piezas en 2,8 millones de pesetas, mientras que el precio inicial de la subasta que se intentó le adjudicaba un precio de salida de 11 millones. La sentencia de la Audiencia Provincial de Cáceres estimó que su valor real podía oscilar entre los 12 y los 15 millones de pesetas.
 
En cualquier caso, para los investigadores las cinco piezas, de 1,75 kilos de oro puro, tienen un valor incalculable por lo que pueden aportar al conocimiento del Bronce Final. De este periodo existen otros yacimientos en Extremadura (Alcazaba de Badajoz, Aliseda, Medellín), «siempre en cerros altos de gran control territorial», según Navascués.
 
Expolio
 
El consejero de Cultura calificó el día de ayer de «final feliz», y aprovechó el acto de entrega del Tesoro de Valdeobispo (localidad cercana a Plasencia) al Museo de Cáceres para anunciar que habrá modificaciones legislativas para cubrir las lagunas que existen relacionadas con la protección del patrimonio y la actuación contra los expoliadores. 
 
 

© 2001-02 José Luis Santos Fernández - joseluis@terraeantiqvae.com
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