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Asunto: La escritura en las culturas Mesoamericanas
Fecha:Lunes, 7 de Abril, 2003  19:21:24 (+0200)
Autor:José Luis Santos <joseluis @..............com>

 

La primera escritura del Nuevo Mundo 

Los olmecas, forjadores de una cultura precolombina asentada en México entre el año 1500 y el 800 antes de Cristo, habrían empezado a utilizar una primitiva forma de escritura hace 2.640 años, con tres siglos de antelación de lo aceptado hasta ahora para el uso de palabras escritas en las culturas mesoamericanas. 

Los olmecas -la cultura que sirvió como cimiento e inspiración para las grandes civilizaciones precolombinas de México y América Central- continúa rompiendo moldes pioneros cientos de años después de haber desaparecido. Nuevas evidencias publicadas en el último número de la revista «Science» demuestran que este influyente pueblo habría empezado a utilizar una primitiva forma de escritura hace 2.640 años, con tres siglos de antelación de lo aceptado hasta ahora para el uso de palabras escritas en el Nuevo Mundo. 

Las sorprendentes trazas de comunicación escrita han sido encontradas por un equipo de investigadores norteamericanos en la zona mexicana de Tabasco, base de la cultura Olmeca, desarrollada entre los años 1500 y 100 antes de Cristo. El descubrimiento confirma que estos nativos habrían sido los primeros de la región en formalizar un sistema de escritura y su propio calendario. Lo que desbanca a la cultura Zapoteca como los precursores de esta forma de comunicación en toda la América precolombina. 

Estas conclusiones se basan en un cilindro de cerámica con relieves para imprimir y fragmentos de una placa de piedra, piezas encontradas en excavaciones en la rica zona arqueológica conocida como La Venta. Según el equipo dirigido por la profesora Mary Pohl, de la Universidad Estatal de Florida, resultaba bastante extraño que una cultura como la olmeca que tanto se adelantó tanto en cuestiones de vida urbana, organización política y arquitectura monumental no hubiera avanzado también en el terreno de la comunicación escrita. 

Los investigadores norteamericanos han fechado la antigüedad de estas piezas en torno al 650 antes de Cristo. A su juicio, los signos identificados representan la lengua hablada por los olmecas. Aunque todavía no han desarrollado una clave para traducir estos jeroglíficos, los primeros indicios apuntan a que esta primitiva escritura habría inspirado el sistema utilizado posteriormente por la civilización maya. En su apreciable nivel de desarrollo, los olmecas también habrían sido capaces de establecer un calendario con ciclos de 260 días. 

A escala mundial, el desarrollo de la escritura por parte de la humanidad habría tenido lugar de manera independiente en territorios de la antigüedad que ahora forman parte de Irak, Egipto, China, Pakistán y América Central. De todos estos esfuerzos separados, los realizados en Oriente con tabletas de arcilla serían los más antiguos, remontándose a tres milenios antes de Cristo, con un interés centrado en torno a materias contables. 

En el caso de los restos atribuidos a los olmecas, el cilindro de cerámica de ocho centímetros de altura habría sido utilizado para imprimir con algún tipo de pigmento sobre la piel o ropajes. Según los investigadores norteamericanos, la placa de piedra verde grabada también con signos seguramente habría sido concebida como una especie de alhaja para lucir en público. Pero su mal estado de conservación no permite identificar su mensaje. 

La estampa del llamativo cilindro sí que ha sido identificada claramente como un pájaro con una serie de signos que emanan de su pico. Entre los signos más llamativos destaca uno en forma de «U», que en periodos posteriores ha sido utilizado por algunas culturas precolombinas para representar el concepto de autoridad. Otro signo («3 Ajau») recuerda una fecha especifica utilizada dentro del calendario utilizado por los Mayas. 

Estos indicios han dado pie a la hipótesis de que el mensaje que emana de este misterioso pájaro es el nombre de un rey, dada la costumbre de estas culturas de utilizar la fecha de nacimiento como nombre personal. Porque estos signos emanan claramente del pico de un ave como el texto de una viñeta actual, los especialistas dirigidos por la doctora Pohl insisten en que no se trata de una simple iconografía sino de la representación escrita de palabras habladas.


 

Fuente: La Jornada - México D.F., 2/3/2003

La epigrafía maya, entre las más complejas    

María de Lourdes Herrasti  

En 1566, Diego de Landa, obispo franciscano que fue un terrible destructor de la cultura maya, escribió: ''Encontramos un gran número de libros llenos de escritos que contenían sólo supersticiones y mentiras del diablo. Los hemos quemado y esto les causa dolor y tormento". Ahora, los expertos comparan el vandalismo cultural que hubo en la zona maya con la destrucción de la biblioteca de Alejandría.  

Podemos considerar una tragedia que en este lugar, donde hubo investigación, arte, y ciencia, exista hoy un lamentable vacío. Sin embargo, de toda esta destrucción quedaron templos con inscripciones, estelas, tumbas y objetos que hablan de este mundo apasionante que todos deseamos conocer y cuyos enigmas se van resolviendo de manera paulatina.  

Simon Martin y Nicolás Grube son los autores del libro Crónica de los reyes y reinas mayas. Martin es un epigrafista inglés que estudió diseño y desde muy joven se dedicó a leer cuanto documento y libro hablara sobre el tema. Es fácil, decía Simon, encontrar publicaciones sobre la historia de China, Siria o Egipto, pero hay poco que hable, para los legos, de la antigua historia de América. Este libro intenta, en parte, llenar ese vacío.  

Martin piensa que la epigrafía maya no es la única, pero sí posiblemente la más compleja y difícil de comprender. Ella, dice, nos ofrece algo único: la posibilidad de abrir una ventana al pasado y conocer los nombres de los reyes, de sus padres y ancestros; las fechas de su nacimiento y su muerte, o el lugar en el que fueron enterrados, sus peleas y batallas. Son historias que están ahí y el verdadero reto es poder leerlas.  

-¿Había diferencias, aunque sean pequeñas, entre la escritura de lugares tan distantes como Copán y Bonampak?

 -No, y esto es uno de los puntos más interesantes: que el sistema de escritura estuviera unificado a pesar de haber tantos reinos con severas pugnas políticas y en una extensión geográfica tan grande. También el lenguaje estaba unificado, aunque era una lengua especial, de prestigio, usada por la elite como se usó el francés en las cortes rusa o alemana, o como durante un tiempo se utilizó el latín. Es posible que más bien haya habido algunos cambios con el paso del tiempo, pero sabemos poco al respecto, pues el sistema viene de una tradición de pintura en materiales no duraderos. Durante más de un siglo se ha trabajado en el desciframiento. Un primer gran avance ocurrió en 1950, cuando se descubrieron las bases fonéticas del sistema, y 30 años más tarde se vio que en el sistema maya hay símbolos para palabras y otros que tienen valor fonético. No es tan diferente al sistema japonés, en el que también encontramos palabras que se complementan y se clarifican por símbolos fonéticos. Son pequeñas claves que es necesario descubrir muy despacio. Hoy sabemos que hay casi 500 símbolos en la escritura maya, conocemos el significado de casi 300. Los otros son raros o especialmente difíciles.  

-¿Podemos pensar que la escritura era una forma de contar la historia, una historia que iba constantemente de lo general a lo particular, que vinculaba el cosmos y los sucesos de la vida del rey?  

-Para poder ver el sentido de la Historia debemos remitirnos a la motivación para escribirla. En el caso de los mayas se olvida fácilmente que los monumentos eran levantados para recordar periodos de tiempo, no para clarificar eventos. Ellos los construían en ciertos aniversarios o periodos políticos y ahí inscribían una sinopsis de lo que había pasado. Los monumentos registraban una narrativa del tiempo y la historia se insertaba en ella. Aunque gran parte de la escritura estaba especialmente orientada a hablar de los individuos y sus historias, estas inscripciones eran un producto secundario. Esto no es tan peculiar: en la Edad Media se hacían crónicas año tras año, en cambio hoy escribimos la historia de los sucesos y esta es la manera moderna como concebimos la Historia.  

-Respecto de la veracidad de la historia inscrita en los monumentos, me pregunto si igual que sucede ahora, igual que ha sucedido siempre, ¿son textos alterados desde el poder para dejar una buena imagen? ¿Entre los mayas había necesidad de ser más veraces, ya que en esta concepción de la historia como ciclos que se repiten cada 52 años, escribirla podría ser útil para pronosticar el futuro?  

-La escritura maya refleja una forma particular de cultura, es especialmente útil para comprender la cultura de elite y un sistema político que requería legitimar sus dinastías y seguramente sí había modificaciones. Es importante entender el contexto de la narración, se hablaba por ejemplo de asuntos como la subordinación siempre en retrospectiva, de lo que pasó por alguna razón a los ancestros y de la forma en cómo se resolvió. Pero por otro lado, aunque estoy de acuerdo en que escribir la historia tenía un sentido para las predicciones en el futuro, no creo que pensaran simplemente en que cada 52 años se repetían los sucesos. Los mayas estaban interesados en muy diversos tipos de ciclos, por ejemplo, la información lunar resultaba muy importante, y había una comprensión muy intrincada sobre ellos. Todo esto sugiere que la cuantificación exacta del tiempo tenía un propósito concreto mucho más complejo.  

-Hay mucha libertad en el uso de los símbolos. ¿Cómo es posible que no hayan tenido esa misma libertad en el uso de la lengua o de las inscripciones?  

-Posiblemente esto tiene que ver con un concepto de etnicidad que siempre interactúa con la geografía. Hay amplias razones para pensar en un lazo cultural y también en algunas diferencias. Tenemos por ejemplo que en la Grecia clásica los bárbaros, las personas de Sicilia o Italia no hablaban griego, pero se consideraban griegos, pues eran parte cultural de esta civilización. Creo que en el caso de los mayas hay un deseo profundo de compartir, y eso es lo que hace que sea tan similar el uso de conceptos y la descripción de las cosas en una región tan amplia.  

-Dentro de las influencias y herencias que tuvieron los mayas, ¿qué heredaron de los olmecas?  

-Por supuesto está la imagen del jaguar y también una especie de joya que todos los reyes usaban en la frente. Asimismo, encontramos un tipo de dios que tiene una especie de tres ramas u hojas que salen de su cabeza, por lo que le hemos dado el nombre de ''dios bufón". Era una deidad muy misteriosa, vinculada a lo vegetal, a la fecundidad, pero es difícil su identidad. En el mundo maya hasta los dioses tienen pistas o claves que tienen que ser descubiertas. Esta imagen la encontramos en tiempos muy tempranos (1000 aC) hasta el final del Clásico (900 d.C).  

-¿Tienen los epigrafistas manera de saber si además de imágenes se heredaron conceptos?  

-Los nuevos desciframientos van a ayudar en este sentido. Es difícil aislar palabras particulares pero, por ejemplo, la palabra para niño o bebé entre los mayas es una palabra de origen olmeca, ellos estuvieron dominados por la imagen del niño y esto fue heredado por los mayas, donde aparece la imagen de un bebé luchando por liberarse. Si heredas una palabra, heredas un concepto.  

-En lo concerniente a su organización política, da la impresión de que la forma de entender la paz era totalmente distinta a la que tenemos hoy día. No era un bien común y no era un suceso tan estrepitoso o tan terrible como lo es ahora.  

-Nosotros estamos acostumbrados a una sociedad de ''guerra total" y en muchas sociedades antiguas no había esta idea. Era posible, en tiempos de guerra, que permanecieran muchos vínculos, personas que viajaban, un intercambio libre de ideas y cultura. No quiere decir que algunos sucesos no fueran devastadores, pero no como lo que sucede en una guerra total. Esta legítima y auténtica visión de una guerra ''por arriba", sin permear la vida cotidiana, sería en cierta forma más apropiada. Hay quienes quieren encontrar entre los mayas un modelo, y creo que es una mala idea buscar un modelo único y no cambiante. Todas las sociedades evolucionan y reaccionan según causas, efectos o circunstancias. No podemos ver las cosas como si fueran reglas rígidas, pero sí con patrones que se repiten. [...]  


 

MESOAMÉRICA, EL ÚNICO LUGAR DEL MUNDO, FUERA DE EUROPA, DONDE SE DESARROLLÓ AUTÓNOMAMENTE UNA ESCRITURA. 

Lourdes Barrera 

La palabra mesomericana no ha muerto, tiene una presencia universal, sólo falta darle su importancia y leerla, dijo el filólogo y hombre de letras Miguel León-Portilla, quien sustentó la conferencia magistral La palabra de Mesoámerica y su resonancia universal, ayer al mediodía en el Colegio Nacional, con lo cual se inauguró el ciclo Al Filo de la Literatura en su apartado Epoca prehispánica: Al filo de la flor y el canto, organizado por el Centro Nacional de Información y Promoción de la Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes. 

Con la proyección de más de 20 transparencias, el maestro León-Portilla fundamentó la trascendencia e importancia que tienen códices, estelas e inscripciones en pirámides para ofrecernos una oralidad mesoamericana que, paradójicamente, se estudia y se investiga más en el extranjero y muy poco en nuestro país. Entre otras cosas, sostuvo que Mesoamérica es la otra única área, fuera del Viejo Mundo, donde se desarrolló autónomamente una escritura que ahora se describe como logosilábica. 

Dijo que la escritura maya es más desarrollada que la del altiplano y la de los mixtecos, y tiene también elementos morfémicos. Consideró que han habido grandes avances en el desciframiento de esta escritura, pero reconoció que hay todavía muchos signos que no se han entendido cabalmente, porque no se sabe exactamente a qué lengua se refieren (hay 30 lenguas mayenses). 

El estudioso, autor en 1967 del libro 13 poetas aztecas, La filosofía náhuatl y merecedor de la Medalla Belisario Domínguez, analizó signos y glifos de la cultura olmeca que datan, algunos de ellos, de dos milenios antes de Cristo, época en que ya había una escritura en México y un sistema de cómputo calendárico. "En Monte Albán ya se configuraba una escritura mucho más organizada". 

Explicó que la palabra mesoamericana no ha muerto, tiene presencia universal. Se estudia náhuatl en Israel, Japón, Rusia, Francia, Alemania, Italia, Bélgica y Holanda. En Estados Unidos, a nivel universidad, se ofrece como lectura en las áreas de humanidades; en Francia hay ediciones de poesía y de códices. Tiene una resonancia universal en libros, estudios, antologías e investigaciones que cada vez se difunden más. 

En México se da dentro de ciertos límites, por ejemplo en la UNAM se están haciendo tirajes de cien mil ejemplares en cuanto a investigaciones; algo ha entrado en las escuelas oficiales a través de los libros gratuitos, pero "hay poco y debería haber más". Sostuvo que para revalorar más la palabra mesoamericana, "los mexicanos deberíamos apreciar más a los indígenas, reconocer en ellos una raíz profunda porque nosotros, en cierto sentido, somos indígenas". 

Resaltó los avances en este sentido, ya que actualmente se cuenta con la Casa de los Escritores en Lenguas Indígenas, con apoyo de la UNESCO, las cuales deben multiplicarse toda vez que tan sólo en la ciudad de México existen dos millones de indígenas. 

Dijo que sería importante un monumento a Fray Bernardino de Sahagún (eclesiástico español de la orden franciscana e historiador de la cultura azteca, quien recopiló la Historia general de las cosas de la Nueva España mediante extensos relatos en lengua náhuatl de nobles aztecas, transcritos en escritura jeroglífica). El próximo año se cumple el quinto centenario del nacimiento del que es considerado "el padre de la antropología del Nuevo Mundo". Dijo que ciertos cómputos calendáricos permiten decir que fue el dos de febrero de 1499 cuando nació. Respecto a esto, el maestro León-Portilla prepara una biografía que será publicada por la UNAM y el Colegio Nacional, además de que se proyecta organizar una serie de conferencias.


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