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Asunto: La Prehistoria en Cangas de Onís
Fecha:Martes, 6 de Mayo, 2003  18:36:44 (+0200)
Autor:José Luis Santos <joseluis @..............com>

 

 
 
Fuente: La Nueva España, La nueva quintana, 06-05-03 
 
 
El pasado remoto: la Prehistoria en Cangas de Onís
 
Mario Menéndez es director de la UNED en Asturias.
 
 
 
 
El pájaro del Buxu, decano de la escultura ibérica.   
 
 
Todos los pueblos tienen referentes históricos o naturales que les sirven de emblema y que, en estos tiempos de imágenes y logotipos, utilizan para darse a conocer y definirse a sí mismos. Supongo que muchas zonas buscarán con ahínco algo que realmente merezca la pena y cumpla esa función emblemática. Otros sitios, por el contrario, fueron tan bien tratados por el destino que no aciertan a mostrar su riqueza, tapando unos acontecimientos a otros y quedando eclipsado un rico patrimonio por otro más espectacular. Este último caso es el de Cangas de Onís, cuyo patrimonio natural de bosques, ríos, lagos y Picos de Europa rivaliza con el patrimonio histórico altomedieval de una España refundada en Covadonga, origen y primera sede de la Monarquía asturiana.
 
En la disyuntiva entre el patrimonio natural y el histórico, con frecuencia se ha olvidado que Cangas de Onís, su concejo, atesora un conjunto de yacimientos prehistóricos de extraordinaria importancia. Ése es el patrimonio al que yo quiero referirme, aunque reconozco, disfruto y valoro debidamente los anteriores. En estos tiempos en que cada municipio reclama para sí, legítimamente, sin duda, la atención -y las inversiones- para sus yacimientos prehistóricos como fuente de identidad y de progreso económico, el patrimonio arqueológico del Sella medio se mantiene, admirablemente en mi opinión, en parámetros de normalidad en cuanto a su explotación, lo que revierte en una mejor conservación del mismo.
 
Desde hace treinta años vienen desarrollándose, discretamente, trabajos arqueológicos en el entorno de Cangas de Onís. Son continuadores de los realizados a principios del siglo XX por los pioneros de la arqueología científica asturiana. Las cuevas del Buxu, Los Azules, La Güelga, el dolmen de Santa Cruz... han aportado extraordinarias colecciones de piezas excepcionales y obras de arte que han enriquecido de forma importante nuestro patrimonio. Pero más allá de la importancia de tales objetos, estos sitios han proporcionado valiosas informaciones para conocer mejor las sociedades de cazadores paleolíticos que poblaron Asturias desde hace más de treinta mil años y plasmaron sus inquietudes espirituales en forma de arte. Todo ello se ha pretendido reunir en una exposición que, con el apoyo económico de Cajastur, fue inaugurada a mediados del pasado mes y que permaneció en la Casa de la Cultura de Cangas de Onís hasta el pasado día 4, ampliado el plazo por su éxito de visitantes. Esta exposición, a mi juicio, puede ser contemplada desde diferentes y complementarios puntos de vista. Sin duda, desde la explicación de los trabajos realizados por equipos de la UNED y la Universidad de Oviedo. También como la muestra pública de los objetos más singulares explicados en su contexto, que por primera vez retornan y se exponen en su lugar de origen. Pero también como reconocimiento a una buena inversión de las entidades que financiaron los trabajos y ahora muestran a los ciudadanos a donde va a parar una parte -aunque sea muy pequeña- de sus impuestos.
 
Desde el punto de vista de la colección expuesta, merecen destacarse tres piezas excepcionales. De más antiguo a más moderno, comenzamos por el colmillo de oso de las cavernas, tallado con la figura de un ave. Fue realizado para ser utilizado como colgante hace 18.000 años, durante el período solutrense. Hasta la fecha resulta ser la escultura más antigua de la península Ibérica, entendiendo por tal una obra realizada con sentido del volumen, concebida y elaborada en tres dimensiones. La proporcionalidad de la figura, el exquisito gusto por los detalles esenciales y el buen oficio de la difícil talla del marfil, muestran esta pieza como el indudable resultado de una tradición más antigua. Es verdad que en Centroeuropa existen obras comparables desde casi 20.000 años antes. Pero en la península Ibérica aún no se han descubierto. El Auriñaciense, período al que pertenecen estas esculturas más antiguas que marcan la difusión de nuestra especie de humanos anatómicamente modernos por Europa, no ha proporcionado en el Cantábrico sitios comparables a los solutrenses o magdalenienses. Esto está cambiando en los últimos años; pero aún no ha aparecido otra pieza escultórica que arrebate al pájaro del Buxu su título de decana de la escultura ibérica.
 
Procedente de la cueva de La Güelga se muestra un fragmento de tibia de ciervo con tres ciervas grabadas. Están realizadas en dos estilos diferentes, tradicionalmente asignadas a dos períodos igualmente diferentes y, sin embargo, sabemos que se realizaron a la vez, o a lo sumo, en un corto espacio de tiempo. Tan corto que el hueso aún permanecía fresco. Por esta razón es difícil explicar los dos mil años de diferencia que las cronologías tradicionales asignan a uno y otro estilo, sin embargo, contemporáneos en la pieza.
 
Finalmente, en la cueva de Los Azules se halló un arpón decorado cuya utilidad quizá fue más de tipo ritual que estrictamente práctica, que constituye una de las piezas de mayor calidad estética del mundo aziliense. Esta cultura, conocida en Francia y en el norte de la península Ibérica, marca el final de las grandes glaciaciones cuaternarias, con su paisaje, y recursos característicos, y la crisis social que desembocará en un modelo nuevo de sociedad, más ágil y complejo.
 
Estos grupos paleolíticos, cuyas herramientas y obras de arte se muestran en la citada exposición, ocuparon el territorio de la cuenca del Sella durante generaciones. De forma parecida a los mal llamados pueblos primitivos actuales, aquellos grupos se desplazaban por una red anual de asentamientos a la búsqueda de los recursos de temporada. A veces en la costa, otras al interior, o bien en la montaña. Así, fueron los mismos grupos humanos los que dejaron los diferentes yacimientos sobre cuya mayor o menor importancia hoy rivalizan los grupos municipales. Razón por la que es difícilmente comprensible un yacimiento sin la información de los otros. En este caso, los grandes yacimientos de la desembocadura del Sella, como Tito Bustillo, sin tener en cuenta los de la cuenca media del río. Tal vez esta consideración pueda aportar alguna sensatez a la actual polémica sobre la puesta en valor de estos activos patrimoniales como valores turísticos.
 
Para terminar, creo que la pequeña inversión realizada -en términos estrictamente económicos- ha rendido unos frutos extraordinarios. Los dineros aportados a la investigación en la zona por la Consejería de Cultura, y ahora por la FICYT, así como las universidades citadas y el Ayuntamiento de Cangas de Onís, no sólo han enriquecido el patrimonio con piezas extraordinarias y un mejor conocimiento de nuestros orígenes. También ha resultado rentable en cuanto a los dividendos para la zona en cuestión y para Asturias. Me atrevería a decir que hay pocas inversiones que con tan escaso capital logren, a la larga, beneficios comparables a éstos. Sin embargo, por alguna razón que desconozco, existe una desconexión radical entre investigación científica en arqueología y rentabilidad económica. Sólo la última fase de esta cadena de operaciones muestra sus beneficios económicos, avisados como estamos por experiencias ajenas. Esperemos que iniciativas como la que comentamos en Cangas de Onís sirvan para valorar debidamente estos y otros trabajos en curso. No sólo como explicación de nuestros orígenes y una vía de conocer mejor nuestro patrimonio y a nosotros mismos, en forma de divulgación cultural que llegue a todos; sino también como la prueba de un dinero bien gastado que revierte en beneficios para la comunidad que alberga ese patrimonio. Y naturalmente, la mejor defensa del patrimonio en su valoración, no su ocultamiento. Cuando algo se conoce y se aprecia, se cuida y se defiende; mientras la ignorancia ha sido el caldo de cultivo de la incuria y el abandono. Esperemos que esta experiencia rinda tales frutos y no se quede en la excepcionalidad de la ocasión.  
 
 
La exposición canguesa sobre la Prehistoria recibió 569 visitas
 
La Casa de Cultura acogió, durante 15 días, hallazgos de las cuevas de El Buxu, La Güelga y los Azules 
 
 
Cangas de Onís, M. V.
 
La exposición «El pasado remoto: la Prehistoria en Cangas de Onís» cerró sus puertas el pasado domingo con un total de 569 visitas. La muestra sobre los hallazgos prehistóricos de las tres principales cuevas canguesas se abrió el pasado día 15 de abril en la Casa de Cultura local.
 
Durante este tiempo se expusieron piezas «clave» de los yacimientos del concejo que, por primera vez, se veían en Cangas. Algunas, como un colmillo de rinoceronte cavernario tallado, la primera escultura que se conoce en la Península, hallada en El Buxu y con una antigüedad de 18.000 años, permanecía expuesta en el Museo Arqueológico de Oviedo.
 
Otra pieza que llamó la atención fue la tibia decorada con tres cabezas de ciervo grabadas, que se encontró en La Güelga. La muestra también contó con una serie de paneles explicativos y seis vitrinas, tres de ellas con hallazgos de las tres cuevas canguesas que nunca antes se habían expuesto en la localidad.
 
La exposición estuvo abierta al público incluso en Semana Santa y en el puente del Primero de Mayo, alargándose cuatro días más de lo previsto inicialmente. La muestra formó parte de un proyecto entre el Ayuntamiento, la Consejería de Cultura y la Fundación para el Fomento de la Investigación Científica Aplicada y la Tecnología (Ficyt). Estuvo dirigida por el profesor Mario Menéndez, actual director de la Universidad Nacional a Distancia (UNED). No se descarta que la exposición pueda llevarse a otros puntos de Asturias antes de que las piezas más destacadas vuelvan al Museo Arqueológico.
 
La valoración municipal sobre la acogida de la muestra ha sido buena. Durante el período expositivo se celebraron charlas complementarias a las que acudió numeroso público. Corrieron a cargo del catedrático Rodrigo de Balbín y del profesor Miguel Ángel de Blas. 
 
 
 

Coordinador General y Moderador de las Listas de Correo de:  TERRAE ANTIQVAE
* Portal de Arqueología, historia y patrimonio de los pueblos del Mediterráneo.
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