| Asunto: | [transpersonal] Crítica y reto a Mario Bunge | | Fecha: | 12 de Agosto, 2002 23:32:57 (+0200) | | Autor: | Paulino <alfeon @.........net>
|
Réplica y reto a Mario Bunge
Saludos Cordiales Sr. Bunge.
Le estoy criticando a usted y a Sokal en distintos foros de epistemología y
filosofía de la ciencia y últimamente en Alcida (Asociación Andaluza de
Filosofía); y ahora aquí, lo cual facilitará también su posible respuesta si es
tan amable y le parece oportuno darla.
Lo cuestiono porque se da el lujo impertinente de atacar lo que usted discrimina
globalmente como pseudociencias; actitud que no me parece admisible cuando usted
al hacerlo no esgrime criterio científico suficiente. A pesar de su curriculum
demuestra en este aspecto ser sólo un tecnico-científico y tener mal gusto
perceptivo-reflexivo.
Hoy, tener criterio científico o filosófico supone el mantener una aptitud
objetivamente abierta conforme a las posibilidades e indicios razonables y
experimentables que ofrece la vida en la actualidad. Pero usted desprecia
aberradamente la metáfora, la paradoja y la hermenéutica cuántica tachándolas
tendenciosamente cuando le conviene de impostura intelectual, porque al parecer
no sabe servirse de estas para trascender hasta cierto punto admisible la
evidencia de las apariencias dualistas newtoniano-darvinistas.
Con el subterfugio del rigor científico, critica el empleo de la física moderna
que respalda las tesis de ciertas filosofías orientales o posmodernas, que por
lo visto no entiende suficientemente. A Nietzsche ya le ocurrio algo parecido.
Quizá no comprenda bien la dialectica hegelina y el valor de las síntesis como
medio de superar a Kant y su crítica de la razón pura. Física y metafísica no son
excluyente sino complementarias por ser de la misma naturaleza y distinto grado
como muestran los tres niveles fundamentales del átomo para la observación
inquisitiva inteligente, ¡por cierto muchas veces, más aguda que la
técnica-científica...!
Creo que desconoce el significado de Sabiduría, inteligencia espiritual u
objetiva y el buen gusto consiguiente. Si tiene interés en debatir la razón de su
actitud o cualquier otra cosa que venga al caso le emplazo en los foros de esta
Web o como mejor le parezca.
Convendrá conmigo que la objetividad inteligente depende de la percepción del
individuo y luego de su capacidad psicofisiológica reflexiva. Esa es la clave
para hablar con fundamento sobre qué es ciencia, pseudociencias o lo que sea.
Hace falta rigor, pragmatismo epistemológico y menos palabrería o adornados
discursos perfectos de forma pero aberrados de contenido esencial.
Pregúntense si le paree bien, de qué depende su percepción de la vida para saber
si puede o no ser objetivo o más que otros...y no hará entonces generalizadas y
equivocadas acusaciones de mal gusto.
Estudie cómo es el cerebro para comprender su modo y capacidad de
percepción-reflexión y luego analice si usted, Sokal y otros lo están empleando
convenientemente o con un marcado sesgo hemisferico cerebral.
¿ De qué sierven mil teorías científicas formuladas sobre una base y comprensión
sesgada por muy científico que sea el método empleado en las mismas?.
Qué es Ciencia Sr. Bunge.
La ciencia y el carácter científico no son tal si no reunen el mayor grado de
relativa objetividad posible "en cada momento y época".
No confundir ciencia con o técnica.
La principal condición de la ciencia es la objetividad posible, y la del
científico la inteligencia objetiva posible. Así muchos de los que se creen
científicos sólo son técnicos y por eso no comprenden el sentido de la
epistemología y filosofía de la ciencia confundiéndolo con el de la técnica.
Yo denuncio a la epistemología y filososfía de la ciencia y a sus ministros que
obvian la mayor y primera función de la ciencia que es el criterio de verdad
posible en cada tiempo...
La ciencia como errónamente se entide hoy día, es un sofisma parcial, un engaño
convenido, pactado por consenso. "Un timo que rinde como 3 cuando podía hacerlo
como 10", producto de un fortísimo desequilibrio psicobiológico sostenido por la
decadente cultura positivista que retroalimenta su propio decadencia y la acentúa
tautológicamente, un interesado círculo vicioso...
Sr. Bunge, lo que dice a continuación no se sostiene, pero no me voy a molestar
en rebatirle si usted no acepta el reto. Claro que tiene parte de razón , pero es
que con ella quiere justificar su ataque a la otra parte que no comprende...
¿QUÉ SON LAS SEUDOCIENCIAS?
Por: Mario Bunge - Montreal
Una seudociencia es un montón de macanas que se vende como ciencia.
Ejemplos: alquimia, astrología, caracterología, comunismo científico,
creacionismo científico, grafología, ovnilogía, parapsicología y psicoanálisis.
Una seudociencia se reconoce por poseer al menos un par de las
características siguientes:
- Invoca entes inmateriales o sobrenaturales inaccesibles al examen empírico,
tales como fuerza vital, alma, superego, creación divina, destino, memoria
colectiva y necesidad histórica.
- Es crédula: no somete sus especulaciones a prueba alguna. Por ejemplo, no hay
laboratorios homeopáticos ni psicoanalíticos. Corrección: en la Universidad Duke
existió en un tiempo el laboratorio parapsicológico de J. B. Rhine; y en la de
París existió el
laboratorio homeopático del doctor Benveniste. Pero ambos fueron
clausurados cuando se descubrió que habían cometido fraudes.
- Es dogmática: no cambia sus principios cuando fallan ni como
resultado de nuevos hallazgos. No busca novedades, sino que queda atada
a un cuerpo de creencias. Cuando cambia lo hace solo en
detalles y como resultado de disensiones dentro de la grey.
- Rechaza la crítica, matayuyos normal en la actividad científica,
alegando que es ella motivada por dogmatismo o por resistencia
psicológica. Recurre pues al argumento ad hominem en lugar del
argumento honesto.
- No encuentra ni utiliza leyes generales. Los científicos, en cambio, buscan o
usan leyes generales.
- Sus principios son incompatibles con algunos de los principios más seguros de
la ciencia. Por ejemplo, la telequinesis contradice el principio de conservación
de la energía. Y el concepto de memoria colectiva contradice la perogrullada de
que solo un cerebro individual pueden recordar.
- No interactúa con ninguna ciencia propiamente dicha. En particular, ni
psicoanalistas ni parapsicólogos tienen tratos con la psicología experimental o
con la neurociencia. A primera vista, la astrología es la excepción, ya que
emplea datos astronómicos para confeccionar horóscopos. Pero toma sin dar nada a
cambio. Las ciencias propiamente dichas forman un sistema de componentes
interdependientes.
- Es fácil: no requiere un largo aprendizaje. El motivo es que no se funda sobre
un cuerpo de conocimientos auténticos. Por ejemplo, quien pretenda investigar los
mecanismos neurales del olvido o del placer tendrá que empezar por estudiar
neurobiología y psicología, dedicando varios años a trabajos de laboratorio. En
cambio, cualquiera puede recitar el dogma de que el olvido es efecto de la
represión, o de que la búsqueda del placer obedece al "principio del placer".
Buscar conocimiento nuevo no es lo mismo que repetir o siquiera inventar fórmulas
huecas.
- Sólo le interesa lo que pueda tener uso práctico: no busca la verdad
desinteresada. Ni admite ignorar algo: tiene explicaciones para todo. Pero sus
procedimientos y recetas son ineficaces por no fundarse sobre conocimientos
auténticos. Al igual que la magia, tiene aspiraciones técnicas infundadas.
- Se mantiene al margen de la comunidad científica. Es decir, sus cultores no
publican en revistas científicas ni participan de seminarios ni de congresos
abiertos a la comunidad científica. Los
científicos, en cambio, someten sus ideas a la crítica de sus pares:
someten sus artículos a publicaciones científicas y presentan sus
resultados en seminarios, conferencias y congresos.
Aprendizaje emocional
Veamos en un ejemplo cómo obran los científicos cuando abordan problemas que
también interesan a los seudocientíficos. En 1998 los psicobiólogos J. S. Morris,
A. Ohman y R. J. Dolan publicaron en la célebre revista Nature un trabajo sobre
aprendizaje emocional consciente e inconsciente en la amígdala humana. Ya que
este artículo trata de emociones conscientes e inconscientes, parecería que
debiera interesar a los psicoanalistas. Pero no les interesa porque los autores
estudiaron el cerebro, mientras que los analistas se ocupan del alma: no sabrían
qué hacer con cerebros, ajenos o propios, en un laboratorio de psicobiología.
Pues bien, la amígdala cerebral es un órgano diminuto pero
evolutivamente muy antiguo, que siente emociones básicas tales como el miedo y
la furia. Dada la importancia de estas emociones en la vida social, es fácil
imaginar los trastornos de conducta que sufre una persona con una amígdala
anormal, ya sea atrofiada o hipertrófica. Si lo primero, no reconocerá signos
peligrosos. Si lo
segundo, será propensa a la violencia.
La actividad de la amígdala cerebral puede registrarse mediante un escáner PET.
Este aparato permite detectar objetivamente las emociones de un sujeto en cada
lado de su amígdala. Sin embargo, tal actividad emocional puede no aflorar a la
conciencia. O sea, una persona puede estar asustada o enojada sin advertirlo.
¿Cómo se sabe? Agregando un test psicológico a la observación neurobiológica. Por
ejemplo, si a un sujeto normal se le muestra brevemente una cara enojada y
enseguida después una cara sin expresión, informará que vio la segunda pero no la
primera. ¿Represión? Los científicos citados no se contentaron con
bautizar el fenómeno. Repitieron el experimento, pero ahora asociaron la cara
enojada con un estímulo negativo: un intenso y molesto ruido "blanco", es decir,
no significativo. En este caso, la amígdala fue activada por la imagen visual,
aun cuando el sujeto no recordara haberla visto. O sea que la amígdala cerebral
"sabe" algo que ignora el órgano de la conciencia (cualquiera que este sea).
En principio, con el método que acabo de describir escuetamente se podría medir
la intensidad de una emoción. Por ejemplo, se podría medir la intensidad del odio
que, según Freud, un varón siente por su padre. Sin embargo, antes de proceder a
tal medición habría que establecer la existencia del complejo de Edipo. Pero este
no existe, como lo mostraron las extensas investigaciones de campo del profesor
Arthur P. Wolf condensadas en su grueso tomo Sexual Attraction and Childhood
Association (Stanford University Press, 1995).
Las seudociencias son como las pesadillas: se desvanecen cuando se las examina a
la luz de la ciencia. Pero mientras tanto infectan la cultura y algunas de ellas
son de gran provecho pecuniario para sus cultores. Por ejemplo, un psicoanalista
latinoamericano puede ganar en un día lo que su compatriota científico gana en un
mes. Lo que refuta el refrán "no es oro todo lo que reluce".
Artículo publicado en el periódico argentino La Razón. Ha sido recogido recogido
en El Escéptico Digital (boletín electrónico de Ciencia y pseudociencia). Boletín
de acceso gratuito a través de: http://www.elistas.net/foro/el_esceptico/alta
[Nota] * Mario Bunge, pensador argentino radicado en Canadá, es Doctor en
Ciencias Fisicomatemáticas y uno de los principales filósofos contemporáneos.
Posee diez doctorados honoris causa y tres profesorados honorarios, siendo
miembro del Institut International de Philosophie, de la Académie Internationale
de Philosophie des Sciences y de la Academy of Humanism. Su último libro es “Las
ciencias sociales en discusión” (Ed. Sudamericana).
Mario Bunge es así mismo miembro de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento
Crítico.
------------------------
Atentamente y a su disposición
Paulino María Iñigo
paulinoalfeon@euskalnet.net
_______________________________________________________________________
Visita nuestro patrocinador:
~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~
Marta, gracias a Amigos Reunidos pudo reencontrarse con su mejor amiga
despues de 15 años... ¡!Encuentra a tus viejos amigos!!
Haz clic aquí -> http://elistas.net/ml/79/
~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~
|