El primer
requisito para una vida espiritual es aceptar el desorden, aceptar que
las cosas cambien, aceptar que ya no pueden ser iguales, aceptar la
crisis. Aceptándolo entramos en el sendero de los puntos cruciales.
Vamos a ver que tenemos tres crisis, tres puntos cruciales. Pero esos
puntos cruciales no son eventos fuera del cuerpo, están involucrados,
inscritos, en él, porque tenemos tres cuerpos, es decir tres niveles.
Así como tenemos el espíritu, el alma y el cuerpo, esos tres niveles
están inscritos en el seno de nuestro cuerpo como los pilares del
carácter, ellos son: el CONTROL, el COMPROMISO y el
DESAFÍO.
Cuando uno
estudia la gente de buen carácter se encuentra cosas muy milagrosas,
vamos a tratar de ver ahora qué es un buen carácter y cómo podemos
entrar a través de esos vórtices cruciales que no sólo son trascendentes
sino que inmanentes también, simplemente haciendo una descripción de lo
que es un buen carácter. Para ello hay que estudiar la gente de más
carácter en nuestra cultura que son los ejecutivos. Yo no digo buen
carácter o mal carácter, digo más carácter. Los ejecutivos son el
símbolo de nuestra cultura, representan él éxito y en su hacer están las
formas de ejercer el liderazgo. Todo el mundo los envidia menos
ellos.
Si analizamos a
los ejecutivos, nos encontramos dos grupos de personajes bien
especiales. Uno compuesto por el 99,99 % de ellos: los infelices, y un
0,01 % que son bichos raros porque son felices. Y un personaje feliz es
un bicho raro. Cuando los analizamos, encontramos que normalmente los
felices son los ejecutivos de más alto rendimiento, los que se ocupan de
transnacionales, de grandes empresas, los que han transformado imperios
económicos, son gente muy especial y lo son por ser muy simples, muy
sencillos. El secreto de los grandes ejecutivos es que ahí no hay
secreto. El secreto es que no tienen ningún
misterio.
I –
CONTROL
Humildad
La primera clave
de su carácter es el control. El control en ellos es sensible,
retroalimentado y tolerante. Si pudiéramos definirlo de otra forma
diríamos que es adaptativo y elástico. Y definido en términos más claros
podemos decir que es reversible. Un buen ejecutivo es aquel que sabe que
tiene reversa y saber que uno tiene reversa es un
milagro.
Una vez hubo un
monasterio que estuvo cerrado durante tres siglos. Todo el mundo decía
que allí hacían milagros, alquimia y cosas misteriosas, había muchos
cuentos tejidos en torno a este monasterio; pero un día decidieron su
apertura al público. Entonces vino la BBC de Londres, todos los
periodistas del mundo iban a filmar a los monjes voladores y salió un
viejecito común y corriente, con su vestido raído, y ellos creyeron que
era el cocinero y no lo filmaron. Resultó que era el abad, y cuando
descubrieron muy tarde quien era, se acordó una entrevista. Estaban
todos los psicólogos transpersonales allí, pensando cómo era la cuestión
de contacto con el inconsciente colectivo; y le
preguntaron:
- “Ustedes qué
han hecho allí durante tres siglos”. Y él
dijo:
- “Nosotros, muy
simple, caernos y volvernos a levantar. Volvernos a caer y levantarnos
nuevamente”.
Ese es un
ejecutivo en el plano espiritual. Un ejecutivo en dicho plano lejos de
ser el que se siente perfecto, el que se cree perfecto, es el que
siempre se sabe un aprendiz. Así que uno de estos ejecutivos felices
tiene control porque es aprendiz. Uno pierde el control cuando se cree
maestro, porque en la escuela de la espiritualidad todos son aprendices;
desde la entidad más ínfima hasta la entidad más avanzada. Y se reconoce
al maestro por su sencillez, no por su capacidad de comunicarse, sino
por su capacidad de aceptar, por su capacidad de tolerar y por su
capacidad de equivocarse.
Yo les digo a
mis pacientes permanentemente “tenemos un derecho sagrado y es el
derecho de equivocarnos”. Ese es el primero de los derechos humanos. El
error es el maestro más importante, es el más evolucionado de los
maestros, porque nos enseñan la lección de la humildad, y si un maestro
te enseña la lección de la humildad, ya estás en el sendero de la
iniciación. Ese es el sendero espiritual. Ese es por esta razón un
elemento clave en el perfil psicológico de esos ejecutivos: ellos asumen
el riesgo de equivocarse y ese riesgo forma parte de la aventura de
vivir.
En las
relaciones humanas el temor de equivocarse es uno de los principales
campos interferentes. Si yo asumo el riesgo de equivocarme contigo te
puedo amar, pero si no asumo ese riesgo nunca podré hacerlo porque voy a
estar en reacción de fuga, rígido. Si estoy rígido no puedo vibrar,
tengo que ser blando y serlo es aceptar la vulnerabilidad, que es a su
vez aceptar el riesgo a equivocarse. Yo me equivoco todos los días,
todos lo hacemos. No estamos aquí para ser perfectos, estamos aquí para
ser hombres y mujeres comunes y corrientes. Lo más bello que nos puede
pasar es que seamos comunes y corrientes. Porque cuando lo somos, somos
como el alma y somos corrientes; es decir fluidos, evolucionados. Cuando
dejamos de ser corrientes, nos salimos de la
corriente.
Apertura
Amorosa
Así que vamos a
ser como nosotros ya que cuando somos como nosotros, podemos ser con
nosotros. Cuando alguien va a tu consulta y siente que tú aceptas que te
puedes equivocar, abre su corazón. Aceptar el error es la llave secreta
para abrir el corazón. Si tú no aceptas la posibilidad del error, si tú
pretendes ser perfecto, estás cerrando tu corazón. Pero si tú no
pretendes nada, estás creando un movimiento fantástico que te lleva a la
apertura amorosa. La apertura amorosa es el mínimo común denominador de
toda relación humana. No estamos en el sendero de la espiritualidad
cuando tenemos orgullo. Cuando lo tenemos pretendemos ser lo que no
somos. Y pretender ser lo que no somos nos desintegra, nos diluye de
nosotros mismos.
¿Cuándo has
perdido la apertura amorosa? Cuando te has puesto una careta y pretendes
ser más o menos de lo que realmente eres. Tú eres el que eres. Por eso
hay una afirmación de la espiritualidad de todas las culturas, de muy
distintas modas, con muy distintos mantrams que dice “Yo soy el que
Soy”. Cuando yo digo “Yo soy el que Soy” el yo se mira en un espejo, se
reconoce y afirma su conciencia; pero ese “Yo soy el que Soy” se puede
afirmar diciendo “Yo soy el Alma”, yo me identifico con la cualidad de
la vida. Aunque no te sientas el alma, tú eres el alma. Pero luego
regresas y dices “el alma soy Yo” y desciendes. Cuando asciendes al alma
y desciendes desde el alma sigues el sendero de la reversibilidad que es
el sendero del control. Tu personalidad se eleva al alma y el alma
desciende a tu personalidad y así tu persona se
integra.
Actitud de
Aprendiz
Entonces estos ejecutivos
felices trabajan desde el alma simplemente porque tienen reversa; lo que
tiene reversa es lo que entra en el sendero de la causalidad circular,
aquel sendero que incluye el sendero de ida y el sendero de retorno.
Estás en el sendero de retorno, en el sendero del discipulado, cuando
eres humilde, cuando aceptas que te puedes equivocar. Y estás ingresando
en el sendero del discipulado porque eres un aprendiz; y solamente
puedes serlo cuando eres humilde; porque para aprender hay que recibir;
y para recibir hay que abrir el corazón. Si tú abres tu corazón estás
aprendiendo. Vivir es aprender. Toda la biología moderna define la vida
en términos de aprendizaje, morimos cuando dejamos de aprender. En
conclusión: si no abrimos el corazón, no podemos vivir porque no podemos
aprender.
Inclusividad
Otra característica de esos
ejecutivos es que como tienen control son incluyentes, no temen nada. La
mayoría de los ejecutivos son de personalidad A; es decir, son
competitivos, tienen mucha prisa, tienen un sentido del tiempo interior
muy acelerado, tienen una elevadísima hostilidad, sienten que cada
persona puede ser su enemigo o su competidor, entonces siempre están en
actitud de fuga o ataque. Generalmente en ataque, ya que atacan antes de
ser atacados. Podemos definir la característica esencial de estos
ejecutivos como “al ataque”, y por eso son excluyentes y no
incluyentes.
Cuando Billy Gates fundó su
imperio, él estaba trabajando con la Apple y la compañía le proponía que
hicieran un software exclusivo para los usuarios, pero en ese momento
crítico él dijo “no, yo voy a hacer un software que sirva para todo el
mundo; no para competir sino para compartir”. Eso es una idea; pero esa
idea es una actitud hacia la vida, una actitud de inclusividad, de
tolerancia. “Yo no produzco para competir sino para compartir”. De tal
manera que inició un movimiento que trasciende la competitividad y va al
mundo de la compatibilidad. Esa es toda una transmutación, esa
diferencia marca la diferencia. Y a pesar de que hay fortunas en el
mundo que se han construido a lo largo de siglos, la suya es la más
grande y ha sido construida en un tiempo récord; pero esa fortuna no se
construye por venta de computadores, se construye por una idea, por una
corriente, que se llama la corriente de la
compatibilidad.
Cuando tú eres competitivo,
no eres compatible y cuando no eres compatible con tu humanidad, puede
que seas un robot para producir dinero, pero no eres un ser humano. El
ser humano es aquel personaje que puede compartir; pero compartir es
posible si nos introducimos en el territorio de la compatibilidad.
Compartibilidad es hija de compatibilidad y la compatibilidad de nuevo
es resonancia armónica. Tú y yo somos compatibles cuando nos
encontramos, cuando nos comunicamos. Y hay resonancia armónica si hay
apertura y en términos humanos esa apertura es apertura del corazón. A
la apertura del corazón la llamamos
cordialidad.
Cordialidad
Hay otro mínimo común
denominador en los ejecutivos felices, en los iniciados, en los que han
expandido su conciencia: son cordiales. Pero son cordiales con todo el
mundo, no son exclusivistas; y son admirados por la barrendera, por la
secretaria, por su esposa, por el de más allá, por el presidente, porque
tienen una amplia banda pasante. La banda pasante es el número de
frecuencias con que pueden relacionarse, es la materia prima para
relacionarse, cuando es amplia es porque está hecha de tolerancia, y la
tolerancia activa es
cordialidad.
La cordialidad es el
territorio de donde nace la amistad. Y la amistad es el mínimo común
denominador de todas las relaciones humanas. En términos humanos no hay
relación sino hay amistad, en otros términos sí, pero en términos
humanos, hablando de nuestra humanidad tenemos que hablar de la amistad.
Un amigo es el que acepta incondicionalmente y el amor incondicional no
nace entre los amantes, ni siquiera entre el hombre y Dios, el amor
incondicional tiene su punto de nacimiento en la amistad. Sólo en la
amistad el amor es incondicional.
Tenemos entonces en un extremo
la competitividad y en el otro extremo la compatibilidad que genera
compartibilidad. La compartibilidad genera empatía, la empatía genera
cordialidad. La cordialidad viene de “cordis”, de corazón, cordial es lo
que nace del corazón. La cordialidad es la apertura amorosa y la
apertura amorosa genera amistad. La amistad es la expresión primaria del
amor incondicional y es la manera en como nosotros construimos nuestra
red. La red de soporte es la red hecha de relaciones amistosas. A veces
un amigo es más importante para ti en la vida que tu padre; ya que con
un amigo te puedes comunicar en un código que es bilateral, es un código
de reciprocidad.
Tolerancia
Hemos visto que somos
constructores de una red, una red de relaciones, esa red se puede
romper, pero la podemos remendar; eso es lo que saben hacer estos
ejecutivos felices. Ellos aprenden a “desanudar”, las relaciones
humanas, las relaciones realmente no se pueden romper pero sí se pueden
desanudar. Estos ejecutivos felices construyen una red de soporte basada
en el control. El control es tolerancia y la tolerancia lleva al amor
incondicional, que es amistad. Ellos son amistosos, cordiales con todo
el mundo. Esto quiere decir que aunque son responsables no son serios.
Nosotros hemos confundido la seriedad con el Ser. Pero la seriedad
frecuentemente niega la elasticidad, la adaptabilidad, niega la
tolerancia del Ser. La seriedad generalmente es una máscara de rigidez.
Así que esta gente no es tan seria como nosotros creíamos que eran, son
supremamente cordiales y sumamente
tolerantes.
Sentido de la
vida
Pero ¿de qué depende el
control? Depende de la visión del mundo. Y vemos que la visión que nos
permite crecer es una visión que se acomoda, que se adapta, que fluye
entre la visión distante y la visión cercana, es decir, que no es ni
hipermétrope ni miope. Es una visión que se adapta entre lo global y lo
local. Esa gente tiene control porque tiene visión. Tienen visión en el
sentido de que tienen un horizonte, o sea, que tienen un sentido de la
vida. Eso quiere decir que saben hacia donde se dirigen y tienen un
propósito. Pero la vida es una empresa y estamos hablando de
empresarios. Y en la empresa de la vida ¿cómo es nuestra visión?,
¿tenemos un sueño, una perspectiva, un horizonte? ¿tenemos un propósito,
una dirección?, y si la tenemos, ¿reconocemos nuestra
dirección?
Es muy importante
preguntarnos por nuestra visión, hacernos conscientes, porque
normalmente nuestra visión nos está conduciendo en dirección de los
acantilados y a menos que cambiemos de rumbo nos vamos a estrellar. Pues
bien, aunque no sepamos hacia donde nos dirigimos, hacia allí vamos a
llegar. Por eso es tan importante saber qué Norte tenemos en la vida; a
ese Norte lo llamamos dirección, lo llamamos sentido, y eso es lo que
nos permite el control.
Correcta
visión
El control no es fuerza, el
control es sentido de dirección, es visión. Un ejecutivo de éxito o una
persona que realmente realiza aquellas cosas que se propone es una
persona que tiene aquello que se llama correcta visión. ¿En qué consiste
la correcta visión? En el correcto enfoque. Y ¿cuál es el diafragma de
nuestra cámara fotográfica? Es la atención. ¿Dónde tenemos la
conciencia? Allí donde estamos atendiendo, y eso es trascendental. Si
tengo una colitis, es fundamental que sepa que el hecho de que yo tenga
una colitis no está al margen de dónde tengo mi conciencia. Y lo mismo
en el caso de una gastritis o una sinusitis. La energía sigue al
pensamiento, la energía sigue al enfoque de la conciencia. El enfoque de
la conciencia determina los puntos de fricción por donde estamos
creciendo, pero también por donde estamos muriendo. Frecuentemente la
enfermedad es un producto de un desenfoque de la atención o de un
reenfoque de la atención.
Veamos el ojo. Ustedes tienen
en el ojo un elemento muy importante que se llama el cristalino. ¿Por
qué se llama cristalino? Porque es transparente. Y vamos a hacer el
código de lectura del símbolo humano: hay algo transparente en nosotros
precisamente destinado a dejar pasar la luz; pero el cristalino no sólo
deja pasar la luz, él concentra totalmente la luz sobre la retina y
establece la imagen a nivel de la retina -invertida- y luego en el
cerebro se concentra y se vuelve derecha. Todo esto tiene razón de ser.
Los cruces son nudos que nos permiten ver el mundo patas para abajo y
patas para arriba. Hay un quiasma óptico, cruces en las lentes, cruces
en la vida, puntos cruciales. Vamos a ver que el sendero de la cruz está
dibujado también en el cuerpo; pero miremos el mecanismo de la
visión.
¿Qué ocurre cuando el
cristalino está incorrectamente contraído? Entonces la imagen se puede
formar antes o después de la retina; es decir, la imagen que se forma
está desenfocada. Si se forma antes tendremos miopía si se forma
después, hipermetropía. En la hipermetropía solamente vemos lo que está
lejos. Y en la miopía solamente vemos lo que está cerca. Pero nosotros
tenemos que corregir eso entendiendo que el punto de la visión y del
control no es el punto para ver de lejos, no es el punto para ver de
cerca, sino el punto para oscilar entre las dos visiones. En otros
términos, el cristalino es el corazón que se contrae y se expande, un
corazón que maneja la luz. Su sentido es ver lo local dentro de lo
global y a eso lo llamamos crear un contexto, contextualizar. Cuando tú
miras el paisaje, estás mirando el paisaje pero estás viendo los coches,
y esos coches adquieren la profundidad del paisaje, están en ese
contexto. Pero para ver los coches yo tengo que hacer una visión a corta
distancia y para ver el paisaje tengo que hacer una visión a larga
distancia; realmente mi visión es la conjunción entre la visión remota y
la visión próxima.
Transparencia
Viendo la analogía en
términos de los ejecutivos felices, ¿cómo se manejan? Primero son
transparentes, es decir son confiados; le han dado su cargo porque son
confiados, son cargos de confianza. La gente transparente como el
cristalino es la que deja pasar la luz; pero no sólo deja pasar la luz
sino que la acomoda, la contextualiza. ¿Y cómo se manifiesta en términos
de estos ejecutivos? Ellos piensan globalmente y actúan localmente, a
eso se llama control. Pero el control que les permite la visión remota y
la visión local solamente es posible si el cristalino vibra, si cambia
de dimensión, si cambia su forma para enfocar la imagen; y eso sólo es
posible si siente la luz y esa sensibilidad que se da en el cristalino,
nos lleva a una segunda condición de estos ejecutivos que llamamos el
COMPROMISO.