Mensaje de Dave Klein
“Esto es lo que dice el curso de las Ciencia de la Vida (*) acerca de los
almidones:
“Mientras que los azúcares son todos solubles, el almidón crudo es insoluble.
Hervirlo hace que una parte se vuelva soluble. Sin embargo, entorpece la
digestión. El almidón se convierte en un disacárido en la boca, y esto se
convierte en un monosacárido en el intestino”.
“El cuerpo no puede utilizar el almidón. Debe primero ser convertido en un
azúcar antes de poder ser utilizado por las células. Los disacáridos y los
polisacáridos son convertidos en monosacáridos en el proceso digestivo, ya que
los hidratos de carbono sólo pueden ser asimilados como monosacáridos. El
almidón debe ser convertido en azúcar primero, y los azúcares complejos deben
convertirse primero en azúcares simples antes de ser absorbidos”.
“La saliva, que es normalmente un fluído alcalino, contiene una enzima
llamada ptialina, que actúa sobre el almidón, degradándolo en maltosa, un azúcar
complejo, que luego en el intestino es transformado por la maltasa y convertido
en dextrosa, un azúcar simple. La acción de la ptialina sobre el almidón es
preparatoria, ya que la maltasa no puede actuar sobre el almidón. Se dice que la
amilasa, la enzima de la secreción pancreática que degrada los almidones, actúa
sobre los almidones de manera parecida a la ptialina, de tal forma que los
almidones que escapan la digestión en la boca y en el estómago pueden ser
degradados en maltosa y acrodextrina, siempre y cuando no hayan fermentado antes
de llegar al intestino”.
“A diferencia de los humanos, muchos otros animales, tales como los cerdos,
las aves y otros comedores de almidones, secretan otras amilasas adicionales
para asegurar la completa digestión de los almidones. Para estar seguros de que
los almidones se digieran adecuadamente, nosotros los seres humanos debemos
masticar la comida muy completamente, para que se mezcle bien con saliva. Sólo
el 30% o 40% del almidón consumido puede ser degradado en la boca por la acción
de la ptialina. De acuerdo al Texto de Fisiología Médica del doctor Arthur C.
Guyton, “Lamentablemente, la mayoría de los almidones, en su estado natural, se
presentan en los alimentos en pequeños glóbulos, y cada uno de los cuales tiene
una delgada película protectora de celulosa. Por lo tanto, la mayoría de los
almidones naturales se digieren de manera ineficiente por la acción de la
ptialina a menos que se cocine la comida para destruir esta membrana
protectora”.
Continúa Dave Klein:
“Si la cocción puede destruir la membrana protectora alrededor de las células
de almidón, ¿qué le está haciendo al valor nutricional del alimento? ¡La cocción
hace que los minerales y las proteínas se vuelvan inutilizables y destruye la
mayor parte de las vitaminas!”
“En vista de la manera en que el cuerpo humano utiliza los almidones,
transformándolos en azúcares simples a través de un complicado proceso que es
sólo parcialmente efectivo, ¿por qué no considerar la posibilidad de cubrir
todas sus necesidades de hidratos de carbono consumiendo frutas frescas, que ya
contienen azúcares simples, fáciles de digerir? No necesitamos almidones para
nada y podemos tener mejor salud sin ellos”.
Conclusión: lo mejor es no consumir almidones o féculas de ninguna forma, ni
crudos ni cocidos. No los necesitamos, y consumir estos alimentos produce un
daño acumulativo. Los almidones o féculas incluyen a los cereales, las
legumbres, los tubérculos y raíces, y los zapallos.
Como se mencionó anteriormente: “Los gránulos intactos de almidón pueden
atravesar la pared intestinal y entrar en la circulación. Se mantienen intactos
si no han sido cocinados en agua por un tiempo prolongado. Algunos de estos
gránulos embolizan las arteriolas y capilares”.
Entonces esto significa que para no absorber gránulos intactos de almidón
(tóxicos para el sistema), el alimento feculento debe cocinarse en agua hasta
formar una masa homogénea de consistencia blanda. Sin embargo, la cocción
transforma el alimento en una sustancia patológica, artificial y extraña,
desordena su estructura, destruye y altera nutrientes, destruye todas las
enzimas, destruye su fuerza vital, crea nuevas sustancias tóxicas, y otras
cosas.
Dígale “no” a los almidones.
Wes Peterson es nutricionista holístico
y vive en Wisconsin, EE.UU.
* Este curso puede encontrarse en www.fitforlife.com
Persopción de micropartículas
Artículo en alemán
Volkheimer G
Micropartículas sólidas, duras, tales como gránulos de almidón, polen,
celulosa, fibras y cristales, cuyos diámetros están claramente en el rango
micrométrico, se incorporan regularmente en números considerables desde el
tracto digestivo. Los factores motores desempeñan un papel importante en la
penetración paracelular de la capa epitelial de la célula. Desde la región
subepitelial, las micropartículas son sacadas a través de los vasos linfáticos y
sanguíneos. Se las puede detectar en los fluídos corporales usando métodos
simples; luego de sólo unos minutos de la administración oral, se las puede
hallar en el sistema sanguíneo periférico. Observamos su pasaje hacia la orina,
bilis, fluído cerebroespinal, la luz alveolar, la cavidad del peritoneo, la
leche materna y a través de la placenta hacia el flujo sanguíneo del feto. Dado
que las micropartículas persorbidas pueden embolizar los vasos pequeños, esto
está vinculado a los problemas microangiológicos, especialmente en la región del
sistema nervioso central. El depósito a largo plazo de micropartículas
embolizantes, formadas por potenciales sustancias alergénicas o contaminantes, o
que transportan contaminantes, tiene importancia inmunológica y
técnico-medioambiental. Muchos alimentos listos para consumir contienen grandes
cantidades de micropartículas que pueden ser persorbidas.
El efecto Herbst-Volkheimer
Artículo en alemán
Prokop O
Institut fur Gerichtliche Medizin des Bereichs Medizin (Charite)der
Humboldt-Universitat zu Berlin, DDR.
"Hace más de 150 años se establecieron los fundamentos del llamado efecto
HERBST, que luego fue olvidado. En la década del ´60 fue redescubierto por
VOLKHEIMER en el Charite Hospital en Berlín, y luego examinado a través de
muchos experimentos y publicaciones. ¿Qué es el efecto HERBST? Si
experimentalmente se le da a un animal, o incluso a un ser humano, una cantidad
importante de almidón de maíz o galletas, ú otro producto que contenga almidón,
se pueden encontrar gránulos de almidón en la sangre venosa minutos o media hora
después de la ingesta, y en la orina después de una hora o más. Se ha creado el
término “persopción” para describir este interesante fenómeno. De hecho, es
sorprendente que se le haya prestado tan poca atención. Constituye, de hecho, la
base de nuestra comprensión de la inmunización peroral y de las alergias. De la
misma manera, la ingesta de partículas de carbón resulta en su aparición y
detección en la sangre, en los riñones y en la orina. El mismo resultado se
obtiene con la ingesta de diatomeas y lo que es aún más importante con fibras
cárnicas. Espero que se den cuenta de las implicaciones que esto tiene. Cuando
el profesor NAGAI estuvo en Berlín, intentamos estudiar este fenómeno. Ya que se
necesitan sólo unos pocos núcleos celulares para realizar una identificaciòn
genètica, pensamos que después de la ingesta de 200 o 400 g de carne cruda, el
tipo de alimento ingerido se podría determinar analizando el sedimento urinario,
a través del método de identificacion genetica, que podría tener importancia
forense. Por lo tanto, comimos carne e hígado crudo y examinamos el sedimento
urinario.”
Los almidones son tóxicos
Wes Peterson
Hace mucho que se que los almidones crean mucosidad. Muchos especialistas
han tratado este tema, y es cierto en mi experiencia y en la de muchas otras
personas.
¿Por qué forman mucosidad? Un motivo es probablemente porque son insolubles
en la sangre. Las partículas o gránulos de almidón que se absorben del intestino
al torrente sanguíneo son tóxicas - el cuerpo no las puede utilizar, y son
perjudiciales. El organismo intenta eliminarlas a través de los principales
canales de desintoxicación, entre otros, el sistema linfático y las glándulas
sinusidales. De esta manera el cuerpo se purga a través de la mucosidad. Si los
gránulos o partículas de almidón permanecieran en el organismo, causarían mucho
daño. Muchos han escrito que los almidones congestionan y bloquean el organismo.
Este es un factor que contribuye a la degeneración del cuerpo y a la enfermedad.
El Dr. Norman Walker (que se alimentaba únicamente con alimentos frescos, no
cocidos, y que vivió bastante más de 100 años, y murió mientras dormía, sin
haber sufrido degeneración física) escribió lo siguiente en su libro “Become
Younger” (“Rejuvenezca”):
“Lo interesante de la molécula de almidón es que no es soluble en agua,
alcohol ni eter. Cuando tomé conciencia de esto por primera vez, descubrí
inmediatamente por qué los cereales y los alimentos feculentos que había comido
en grandes cantidades habían causado tales impactaciones en el hígado, haciendo
que se endureciera como un pedazo de cartón. También me dio indicios de por qué
se forman cálculos duros como piedras en la vesícula y en los riñones, y de por
qué la sangre se coagula de manera no natural en los vasos sanguíneos, formando
hemorroides, tumores, cánceres y otros desequilibrios en el organismo”.
“He descubierto que, como la molécula de almidón no es soluble en agua, viaja
a través del torrente sanguíneo y linfático como una molécula sólida que las
células, tejidos y glándulas del cuerpo no pueden utilizar. Por lo tanto el
cuerpo intenta eliminarla”.
Hace poco encontré otra información que realmente da aún más peso a esta
idea:
“Persopción de almidón crudo: ¿causa de demencia senil?”
Freedman BJ
Los gránulos intactos de almidón pueden pasar a través de la pared intestinal
y entrar an torrente sanguíneo. Permanecen intactos si no han sido cocidos en
agua durante suficiente tiempo. Algunos de estos gránulos embolizan arteriolas y
capilares. En la mayoría de los órganos la circulación colateral es suficiente
para que continúe la función del órgano. Sin embargo, en el cerebro, se pueden
perder neuronas. Después de muchas décadas, la pérdida de neuronas podría tener
importancia clínica. Para testear esta hipótesis, hace falta examinar cerebros
buscando gránulos de almidón embolizados. La examinación polariscópica de los
tejidos permite distinguir claramente a los gránulos de almidón de otros objetos
de aspecto similar.