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El lenguaje es el vehículo expresivo del
encuentro. La función primera y primaria del lenguaje no es
servirnos de medio para comunicarnos. Es el medio a través del cual
podemos crear relaciones de encuentro y convivencia, o bien
destruirlas. El lenguaje es bifronte y, como todo lo humano, nos
permite crear formas excelsas de unidad pero también nos depara
recursos para destruir toda posibilidad de unión. ¿Cuál de las dos
caras, la constructiva o la destructiva, es la
auténtica?
Si aceptamos
que el hombre es un ser de encuentro, debemos concluir que lenguaje
auténtico es aquel que está inspirado por el amor y constituye el
lugar en el cual se crean relaciones de encuentro. El que se expresa
con afán de crear unidad, se cuida de expresar cada realidad con los
términos adecuados a su rango. El ideal de la vida humana consiste
en crear las formas más valiosas, de unidad o encuentro, que sean
posibles.
Nos comunicamos con confianza
La comunicación es un requisito indispensable
para resolver cualquier problema, es una herramienta fundamental
para toda persona que busque ser más efectiva. El desafío en la
comunicación, consiste en aprender a decir lo que queremos comunicar
y a escuchar lo que nos quieren decir. Muchas personas centran sus
esfuerzos por comunicarse mejor, aprendiendo nuevas técnicas para
“hablar” y otros, más avanzados, para “escuchar” mejor. Pero la
clave para lograr una “comunicación efectiva”, está en la
confianza.
Puedes comunicarte con alguien en
quien confías casi sin palabras. Incluso puedes cometer errores en
tus palabras y verás que, pese a ello, la otra persona ha captado lo
que querías “en verdad” decir. Pero cuando el nivel de confianza es
bajo, descubrirás que en realidad importa muy poco cuán tenaces
hayan sido tus esfuerzos por comunicarte, cuán experto seas en el
aspecto técnico, o cuán claro sea tu lenguaje.
Cuando el nivel de confianza es
alto, la comunicación es sencilla, no presenta dificultad, es
instantánea y precisa. Cuando es bajo, es extremadamente difícil,
agotadora e inefectiva. La clave de la comunicación es la confianza.
Vivir una vida íntegra es la mejor garantía para poder mantener el
clima de la comunicación efectiva.
“La sutileza humana nunca concebirá
una invención más bella, más simple, o más directa de la que pueda
hacer la Naturaleza; porque en sus invenciones nada falta ni nada es
superfluo” -Leonardo Da Vinci.
La Serpiente y la Luciérnaga
Cuenta la leyenda, que una vez, una
serpiente empezó a perseguir a una Luciérnaga; ésta huía rápido y
con miedo de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba
desistir.
Huyó un día y ella no desistía, dos días y
nada. En el tercer día, ya sin fuerzas, la Luciérnaga paró y dijo a
la serpiente:
-¿Puedo hacerte tres
preguntas?
-No acostumbro dar éste precedente a
nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar.
-¿Pertenezco a tu cadena
alimenticia?
-No.
-¿Yo te hice algún mal?
-No.
-Entonces, ¿Porque quieres acabar
conmigo?
-Porque no soporto verte
brillar.
Piensa
en esto, selecciona las personas en quien confiar. Muchas
veces nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos
preguntamos: ¿Por qué me pasa esto si yo no hice nada malo? La
respuesta es sencilla, porque no soportan verte brillar. La envidia,
es el peor sentimiento que podemos tener. Envidiar a otras personas,
sus logros, es en definitiva envidiar, ver a otros brillar. Cuando
esto nos pase, NO DEJEMOS DE BRILLAR, no dejemos de seguir siendo
nosotros, de seguir haciendo lo mejor que sepamos hacer. De todas
maneras, aunque nos hieran, no podrán tocarnos, porque nuestra luz
seguirá intacta, nuestra esencia permanecerá, pase lo que
pase! .
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