Capítulo 22
En estos últimos cientos de años de historia
humana, las operaciones de la Confederación Galáctica han tomado un curso más
discreto y cauteloso.
Observaron que si debíamos conseguir lo que
ellos no lograron, y así restituir el orden perdido en el Cosmos, no podíamos
ser interrumpidos en esta tarea que debemos sellar por mérito propio. De lo
contrario, ¿cuál sería el sentido del Plan Cósmico? Ello no quiere decir, que
tanto los enviados celestes como la Hermandad Blanca, hayan dejado de inspirar
al ser humano en sus recientes años de historia. Desde los Caballeros
Templarios protegiendo los caminos sagrados a los Cátaros custodiando
el secreto del Santo Grial; desde los indios Hopi actualmente afincados
en una Reserva de Arizona que en cuyas tradiciones se cuida el legado de una
civilización perdida anterior a ellos, al Dalai Lama, sólo por citar
algunos ejemplos, han sido conscientes de estas realidades. Y, sea como fuere,
han contribuido con la humanidad por proteger lo más sagrado de ella.
Así, y volviendo al relato líneas arriba, los
Sabios Mentores del Consejo Galáctico creyeron oportuno aplicar un protocolo de
no-intervención, y evitar con ello una participación directa en el
progreso de nuestra civilización.
Por otra parte, fortalecerían la llamada
cuarentena planetaria en nuestro mundo, que venía funcionando con cierta
flexibilidad desde la tensión atlante. Esta medida de intensificar la protección
de la Tierra fue establecida a raíz de la Segunda Guerra Mundial humana y el
empleo de armas de destrucción masiva.
La Cuarentena
Planetaria
El desarrollo y empleo de armas destructivas podría atraer a otras
civilizaciones extraterrestres de similar frecuencia vibratoria, entiéndase
belicosas y colonizadoras venir a la Tierra, un planeta que resulta atractivo
por sus recursos naturales y energías.
Sin duda, uno de los grupos extraterrestres que
más ha pretendido romper este cordón de protección de los Vigilantes ha sido el
de los Zeta Reticulianos, provenientes de la Osa Mayor.
Estos pequeños hombrecillos grises, en realidad,
son una raza clonada, una creación de los Oriones en tiempos de la Guerra
Antigua como vimos, anterior a la rebelión de Satanael para estar al servicio de
esta verdadera batalla estelar.
Cuando la Guerra Antigua terminó y se estableció
la paz, aquellos hombrecillos, que fueron utilizados para operar tecnología
bélica y grandes astronaves, fueron desplazados a Zeta Reticuli. Estos seres, autómatas, cayeron en el control de
Satanael, quien desde su prisión astral en nuestro mundo aun ejerce influencia
en ellos, motivándoles a venir a nuestro planeta para que puedan rescatar a
los deportados; ello a través de la creación de cuerpos que permitan a los
encarcelados dimensionales encarnar y de allí partir de regreso a
Orión.
Este plan de rescate se ve reflejado en los
casos de raptos o abducción aunque un buen porcentaje de ellos ha sido producto
de una manipulación de hechos reales, y otros, invenciones, que procuraban
utilizar material genético humano para la creación de estos cuerpos
híbridos.
Los Vigilantes de la Confederación han
neutralizado efectivamente la mayoría de estas intervenciones de los hoy
llamados “grises”, interceptando sus naves en el espacio, y
destruyéndolas.
Todo esto explica los casos de naves estrelladas
en nuestro planeta, como el célebre caso Roswell en Nuevo México, EE.UU.
(1947). Sin embargo, no es el único.
Entre otros episodios genuinos de naves
interceptadas por los Vigilantes que cayeron a la Tierra podríamos
citar:
Laredo, Texas (19 de junio de 1953), se
recuperaron cuatro cuerpos; Brighton, Inglaterra (5 de mayo de 1955), se
recuperaron cuatro cuerpos; Desierto de Sahara (18 de julio de 1972), se
recuperaron tres cuerpos; Chihuahua, México (25 de agosto de 1974), se recuperó
la nave casi intacta y un número de cuerpos no determinado. Algunos casos más
como en Bolivia (1978), Afganistán (1988), Sudáfrica (1989), entre
otros.
No obstante a estos incidentes “OVNI”, lo que
sabemos, es poco. O casi nada.
Casi nada por cuanto existe un oscuro interés
por silenciar todo aquello que nos pueda dar luces sobre nuestro rol y misión en
el Universo. Esta suerte de “mano negra” proviene de las propias fuerzas
satánicas, que han logrado infiltrarse en altas esferas de dirección planetaria,
influyendo a líderes políticos, militares, y hasta corporaciones, todo como
parte de una gran conspiración que procura ocultar al ser humano quién es
realmente.
La Conspiración del
Silencio
“El silencio es el arma más
poderosa del mal”, decía Maurice Magré, en Le Sang de Toulose. Su
pensamiento, dibuja bien el panorama.
Tan importante es la “verdad” para el ser
humano, que las fuerzas oscuras han venido ejerciendo una influencia tenebrosa
para impedir que el hombre conozca su misión, no en vano todo aquello que
nos podía aclarar nuestro origen cósmico y el proceso seguido, se halla
destruido; salvo los archivos de la Gran Hermandad Blanca.
De existir la Biblioteca de Alejandría, por ejemplo, tendríamos muchas
respuestas sobre nuestro pasado -según Carl Sagan, en Alejandría se
guardaba un libro titulado “La verdadera historia de la humanidad a lo largo
de los últimos 100.000 años...”; lamentablemente Julio César y sus
tropas saquearon la ciudad e incendiaron sus casas, destruyendo así los
archivos. César es tan sólo uno de los primeros incendiarios de la lista, ya que
en nuevas ocasiones se insistió en quemar la biblioteca. En su momento ésta
albergaba más de 700.000 pergaminos, reunidos de diferentes regiones y culturas;
ello se logró gracias al Faraón Evergeta II, que había ordenado que todo
libro que llegase a Egipto debía ser depositado en Alejandría. Este es uno de
los casos más tristes, y peor aún, no es el único que registra la historia.
Antes del primer incendio de la Biblioteca de Alejandría (año 48 a.C.)
encontramos otras lamentables destrucciones.
En el año 213 a.C. el Emperador chino
Shi-Hoang-Ti mandó quemar todos los libros antiguos -salvo los que ordenó
guardar para su biblioteca personal-; por si esto fuera poco, reunió a 460
escritores que sepultó vivos, advirtiendo a sus homólogos que correrían la misma
suerte si es que tenían en su poder alguna tablilla escrita. Esta medida, sin
lugar a dudas, obedecía a la ignorancia del Emperador.
Un siglo antes, en el año 330 a.C., Alejandro
Magno incendia la Biblioteca de Persépolis. El fuego llegó a consumir los
antiguos archivos que, si hubieran sobrevivido a tal acción, nos hubieran
brindado una mayor claridad sobre la antigua sabiduría persa.
El Rey Nabonasar no se queda
atrás, 747 años a.C. ordenó eliminar las crónicas de la Biblioteca de Babilonia;
la misma suerte correrían numerosos documentos antiguos, siendo muy pocos los
que fueron rescatados de las imprudentes destrucciones.
De seguir retrocediendo en el tiempo llegaríamos
a la época de la Atlántida, donde afortunadamente buena parte de los registros
fueron puestos a salvo gracias a los Estekna-Manés de entonces.
Por citar algunos casos más, podríamos citar la
destrucción de: los Libros Sibilinos de los Sacerdotes de Apolo; los
antiquísimos textos del Avesta; los manuscritos rúnicos de la civilización
Celta; los libros de la Antigua Djudul -la Tebas de Oriente-; los libros
Cátaros; los sagrados códices de las antiguas culturas de Mesoamérica, como los
Mayas; los Quipus o registros de información de la cultura Inca; los miles de
tratados de “ciencias extrañas”, quemados conjuntamente con sus poseedores por
la Santa Inquisición; libros de información en general destruidos por el Tercer
Reich en 1939; el robo de los manuscritos de Qúmram, entre otros apenantes
casos. Y es que, hoy en día, esta conspiración continúa, siendo dirigida o
estimulada por un grupo poderoso que controla los hilos del mundo.
Este grupo decide, por ejemplo, cuándo habrá una
Guerra. Qué nuevo virus humano crear. Cómo lograr la quiebra económica de un
país. Cómo monopolizar los recursos naturales del mundo. En fin, sembrar las
bases de un Nuevo Orden Mundial Negativo.
Ellos son conocidos bajo el nombre de
“Illuminati”, nombre que, curiosamente, recuerda al Resplandeciente del
Universo Mental, Luzbel o Lucifer, que en latín quiere decir precisamente:
“El que porta la luz”.
Según los Guías extraterrestres, algunos de los
Oriones deportados habrían logrado corporizarse en la Tierra pero no para
escapar, sino para dirigir esta iniciativa tenebrosa que se remonta
varios siglos atrás, influyendo en la oscuridad el destino de las naciones. Esta
conspiración, cabe señalar, no es patrimonio de algún país en específico. Si no
de un grupo de individuos que han sabido enquistar su semilla del mal y redes de
manipulación en las más poderosas naciones de la Tierra para lograr sus
objetivos.
Sin embargo, pese a ello, la luz está
prevaleciendo sobre la oscuridad.
El Gobierno Interno Positivo del
Planeta
Así como existe esta influencia de la oscuridad, existe también una
fuerza de luz que la antagoniza: La Hermandad Blanca.
Las misiones de ayuda extraterrestre en la
Tierra, como la Misión RAHMA, se han concentrado en el despertar progresivo
de la conciencia humana, como un aporte de luz, para comprender que no
estamos solos en el Universo, que formamos parte de un Plan Cósmico, y que
nuestro futuro es construido por nuestros pensamientos y acciones, interactuando
continuamente en él como artífices del destino planetario.
El mensaje es claro: el mundo no se va a
acabar ni destruir. Se está transformando. Y para contribuir positivamente
en esta transformación debemos iniciar la nuestra propia, que involucra
despertar el recuerdo de quiénes realmente somos, y qué podemos
ser...
Si la oscuridad trabaja con el silencio, la
conspiración, la manipulación y la ignorancia, las fuerzas de la luz lo hacen
con la verdad. Por ello Jesús dijo: “Yo os daré la verdad, y ésta les hará
libres...”.
Esta verdad, aquel conocimiento sagrado, es el
tesoro espiritual que protege la Hermandad Blanca en sus Retiros Interiores. Por
ello el principal objetivo de nuestra experiencia de contacto, es precipitar la
recepción de la Verdadera Historia Planetaria, llamada por los Maestros,
simbólicamente, “El Libro de los de las Vestiduras Blancas”.
El Retorno
La importancia de aquel tesoro, la Historia Planetaria y Cósmica, es
gravitante. Si escuchamos el verdadero pasado, por consecuencia lógica
comprenderíamos el presente, y sobre la base de todo ello construiríamos un
futuro diferente.
Un futuro que tiende a ser prometedor, en donde
la humanidad responsabilizándose de su papel a través del conocimiento, asume
con responsabilidad la tarea suprema de vibrar en Amor, y su expresión
máxima el perdón, ante todo el mal a la que ha sido expuesta en esta
conspiración cósmica en que nos hemos visto involucrados en medio de la
ignorancia.
Si debemos asumir un encargo, tenemos que saber
qué se nos ha encargado, por lo tanto si tenemos que Amar y Perdonar, debemos
saber a conciencia qué vamos a perdonar. Si no fuese así, sería imposible
redimir el planteamiento egoísta de los opositores.
Es por esto que es necesario el conocimiento,
como una herramienta para comprender la Verdadera Historia, y así
confrontar las bases mismas de aquellos que se levantaron en contra del Plan
Cósmico -como Luzbel, sus seguidores de Orión y sus tentáculos terrestres- para
transmutar su fuerza, su odio y su rencor en perdón, unidad y
amor.
Ante este escenario, la recepción de este legado
sagrado por parte de la humanidad se verá reflejado en la liberación de
información a manos de las potencias del mundo, incluyendo las grandes
religiones, que se sumarán a las revelaciones de importantes descubrimientos
científicos y arqueológicos que irán “desempolvando” nuestra verdadera
identidad. Desde luego, todo ello como parte de una influencia positiva de la
Hermandad Blanca y nuestro propio trabajo que involucra principalmente una
transformación interna personal como nos enseñaron los Guías desde un
principio en donde el trascendental contacto es con nuestra propia Esencia, ya
que solamente al identificarnos con todos los demás sin las ilusorias
apariencias de la materia, que nos limita y nos separa. No es por nada que los
Mayas al saludarse pronunciaban la palabra In lakesh que quiere decir
“yo soy en ti”.
El reconocimiento del uno en el otro, en el
Amor, el Perdón y la Fe, de saber que no estamos solos, son y serán las
herramientas para consolidar este triunfo de conciencias que anuncia a gritos
-para quien tenga oídos para escuchar- el retorno de la luz al mundo; el
“amanecer galáctico” que hablaban los mayas; el nuevo Pachacuti
que profetizaban los Incas; el arribo del Maitreya o “Buda de la
Compasión” que se aguarda en Oriente (no tiene nada que ver con el que dicen
que está en Inglaterra). Este gran retorno al margen de cuál sea nuestra
convicción religiosa señala la reconexión de los tiempos, y por tanto, el propio
advenimiento del Cristo Cósmico.
La Clave del Retorno, expresada numéricamente en
el Activador 14, nos advierte de un acontecimiento extraordinario y
positivo para el planeta.
Aquel que vino, enseñó, murió, resucitó y
triunfó espiritualmente por la humanidad, está volviendo a nuestro planeta en
medio de estos grandes cambios para evaluar el proceso, la semilla que El
sembró.
(imagen del
cristo)
Y viene.
Y tenemos que preparar su
retorno, siendo ejemplo de nuestras propias vidas.
El Plan Cósmico, y el orden
interrumpido, por el amor y el trabajo humano, empieza a ser
cumplido.
¡Que así sea! ¡Así será! ¡Así
es!
Este es un Servicio del Centro Escuela Claridad
(www.escuelaclaridad.com.ar) a
traves de su Lista Union Global de Luz. Boletín editado y distribuido por Juan
Angel Moliterni (claridad@argentina.com). Alentamos a
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