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De la Kabbalah...
por Yehuda Berg
Nuestros pensamientos
no vienen del cerebro, así como la música no se origina en los circuitos de un
aparato de radio. El cerebro es una antena, intercepta una señal y la
retransmite a la mente consciente. Cuando podemos distinguir pensamientos que
vienen de nuestro oponente, podemos recuperar el control de nuestras vidas.
Mientras pasa el día, distingue entre esos pensamientos que se originan
en tu oscuridad, y aquellos que se originan en tu parte luminosa.
Centro de Kabbalah
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