|
De la Kabbalah...
por Yehuda Berg
El propósito del
cuerpo es sufrir, y el propósito del alma es disfrutarlo.
Antes de
nacer, nuestras almas pidieron un cuerpo donde pudieran experimentar dolor para
poder alcanzar su propósito de purificarse a sí mismas. Cuando rechazamos el
dolor en nuestras vidas es cuando se vuelve doloroso. Cuando lo abrazamos y
aprendemos de él, no duele tanto, y pasa más rápido.
Hoy, redefine el
dolor como la experiencia misma del aprendizaje. Sólo entonces los mensajes se
revelarán más rápido, más fácilmente y con mayor claridad.
Esto requiere
de valor.
Centro de Kabbalah
Internacional | 1062 S. Robertson Blvd. | Los Angeles | CA | 90035
|