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BOLETIN CENTRO ESCUELA
CLARIDAD República Argentina
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SEMILLAS DE
VIDA
Sabiduría
“Pueden haber leído muchos
libros. Pueden haber estudiado todos las Escrituras en su totalidad. Pueden
haber llegado a dominar los más difíciles temas. Naturalmente, se sentirán
orgullosos de su profundo conocimiento de todas las ramas del saber. Mas toda su
vasta erudición será inútil si no llegan a juntar las palmas para adorar al Alma
Suprema. De nada les servirá el saber si carecen de devoción. ¡Oh hombre! Tu
educación mundana es un ejercicio de futilidad”.
Aquello que carece de origen carece de principio. Simplemente
existía antes de que algo o todo existiera: nada había previamente. Y, por la
misma razón, aquello no tiene fin. Se extiende tanto como es su voluntad, crece
tan diversificadamente como sienta y, a través de su plenitud, también llena el
Universo. El conocimiento de este Principio Supremo es denominado: saber,
sabiduría y conciencia.
Son muchos los profetas que han
logrado una variada experiencia de este estado de conciencia único en su género
y que han visualizado en sus iluminados corazones el supremo secreto que subyace
en la cautivante belleza del cosmos. Su compasión por el género humano los
impulsó a comunicar su visión por medio del lenguaje de los hombres, para
despertar en ellos la sed por sumergirse en esa bienaventuranza que le es innata
al Alma. Es Sabiduría lo que produce este impulso en el corazón de los
profetas.
El sonido constituye el núcleo
mismo de las Escrituras Sagradas. El sonido se asocia con melodía y armonía, y
de allí que las Escrituras deban ser escuchadas y deba derivarse éxtasis de
ello. Esta es la razón por la cual son llamadas “aquello que es escuchado”. Por
el solo hecho de escuchar se puede llegar a tomar conciencia del Alma y la
bienaventuranza que esto confiere. La dicha así adquirida se manifiesta en
palabras y obras que esparcen alegría entre todos los que nos
rodean.
Todas las formas de literatura
mencionadas hasta el momento constituyen el más antiguo cuerpo del saber (de
conocimiento). El pupilo debe sentarse cerca del gurú o preceptor, prestando una
atención invariable a lo que le va siendo comunicado, ya que sólo así podrá
aprehender el tesoro del conocimiento y la habilidad del
discernimiento.
Este mundo material objetivo es lo
que se hace visible a nuestros ojos, lo que agrada a nuestros sentidos, lo que
fascina a nuestra mente y lo que informa a nuestro cerebro. Sin embargo, dentro
de este mismo mundo, y penetrándolo, existe un mundo subjetivo, inmaterial, que
resulta inalcanzable. Cuando éste llega a conocerse, ambos mundos se revelan
como expresiones parciales de la misma e indivisible conciencia. Ambos se
complementan recíprocamente en una Plenitud o Totalidad. Desde lo Total, Pleno
surge lo individual, es decir, el complemento. Cuando lo individual desecha el
cuerpo material, en el que está encerrado, la conciencia universal vuelve a ser
una Totalidad, el Principio de Aquello es Total, Pleno, esto es Total, Pleno;
desde lo Total surgió lo Total; de lo Total cuando se toma lo Total sólo lo
Total queda.
Sabiduría o el proceso educativo
nos enseña que el Cosmos es una manifestación del juego del Señor y nada más.
Esta verdad la declaran las Escrituras de la manera siguiente: “Este mundo es la
residencia del Señor”. Por ello nadie puede albergar un sentido de posesión
personal ni una traza de egoísmo. Renuncien al sentimiento de apego, sientan en
todas partes la presencia del Señor. Den la bienvenida a la bienaventuranza que
el Señor, en cuanto personificación suya, les confiere, y experiméntenlo con
agradecimiento y sin sentirse atados por ningún deseo. Este es el mensaje de los
sabios y profetas.
Renuncien al sentido del “yo” y
“tú” y sólo entonces podrán entender la gloria de aquello que no es ni “yo” ni
“mío”. Esto no significa que deban renunciar a todo. La verdadera enseñanza
(sabiduría) señala que debe tratarse con el mundo, tal como lo exige el deber,
con un espíritu de desapego, evitando comprometerse con él. El análisis químico
con el que puede comprobarse si una actividad es sacra o piadosa se reduce a
examinar si produce apego o evita el involucrarse. El análisis para comprobar si
una actividad es impía o pecaminosa se reduce a examinar si proviene de la
codicia o la provoca. Esta es la enseñanza y la lección. Dedicados a llevar a
cabo sus legítimos deberes, pueden pedirle a Dios que les mantenga vivos por 100
años sin incurrir en una exageración. Por ello, la Sabiduría les conmina a
dedicarse a sus actividades con pleno entendimiento de su naturaleza y sus
consecuencias.
Las bestias sólo matan a otras
bestias, mas el hombre ciego que no ha adquirido la visión del Alma que es, se
mata a sí mismo. Y la Sabiduría advierte que el que comete ese crimen cae en los
abismos más densos, los que están sumidos en la más espesa tiniebla.
La
sabiduría suprema, busca describir para el hombre las “características” del
Alma. El Alma no tiene movimiento, pero está presente en todas partes. Hasta a
los dioses les resulta imposible seguirle el paso, por rápidos que sean. El Alma
revela su presencia mucho antes de que la logremos anticipar. Es inmutable y
omnipresente. Señala que determinarla resulta una tarea imposible.
Cuando uno alcanza la sabiduría suprema, se diluye la
diferenciación entre los “opuestos”: conocimiento e ignorancia; desarrollo y
decadencia. Hay místicos y sabios que han alcanzado este estado de Unidad
Superior y la historia de sus esfuerzos y empeños ha sido santificada –gracias
al estímulo que provee la Sabiduría- en variados textos. Para sabios de esta
calidad y de este nivel, resulta igualmente peligroso el conocimiento que el
no-conocimiento. Están conscientes del misterioso origen y de las consecuencias
de ambos. Han llegado a ser capaces de vencer la muerte gracias al
no-conocimiento y han logrado la inmortalidad a través del
conocimiento.
En Gratitud, Unidad, Orden, Luz y Amor...
¡Bendiciones Infinitas en todos los planos!
Juan Angel Moliterni & María del Carmen
Prantera
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