Meditación
Diaria Aquí y Ahora Para
desarrollarse de forma armónica, hay que vivir la
vida en sus diferentes niveles. La forma más
efectiva de alcanzar la auto-realización es a
través de la
Síntesis.
Encarnaciones
de amor y luz divinos... siguiendo nuestro trabajo de educación
transformacional a través de las redes en internet, les estamos
acercando ahora las antiguas enseñanzas espirituales de la Kabbalah.
En ellas se sugiere que nuestro propósito aquí es ascender de los
niveles más bajos de la vida a los planos más altos. Pero con el fin
de avanzar hasta el siguiente nivel, debemos caer primero... para
adquirir y generar la energía necesaria con que impulsarnos hasta un
plano más elevado. El que podamos adquirir la energía para pasar a
un plano más elevado, y somos capaces de hacerlo, se encuentra por
completo en nuestras manos...
Cómo afectan a su vida las
apariencias
Centrarse en las apariencias es una de las maneras más comunes
que tiene el ego de dominar su existencia cotidiana. Con el fin de
superar estas inclinaciones que se apartan de la esencia, usted
tiene que identificar esas tendencias a medida que se presentan. He
aquí unos cuantos de los ejemplos más frecuentes de este tipo de
pensamiento y comportamiento:
• Estar más preocupado por su apariencia que por su
propósito (obsesión con las joyas, los cosméticos y la ropa; dedicar
grandes cantidades de tiempo y dinero a
vestirse). • Perseguir notas, recompensas y símbolos
externos de éxito en lugar del júbilo del mero participar y aprender
(ver sus trofeos, condecoraciones o signos de mérito como criterio
de su valor; creer que las notas de sus hijos son lo más importante
que recibirán en el colegio; alentar a su hijo a complacer a los
profesores a costa de la paz interior del niño). • Un tipo
de conversación que revela cuánto control tiene el ego sobre su
existencia (dedicar una gran cantidad de tiempo a hablar de sus
éxitos y victorias sobre otros o sobre el entorno; hacer comentarios
sobre otras personas y sus limitaciones y señalar de modo constante
su superioridad: por ejemplo, decir: “Yo nunca haría nada semejante
y no puedo entender cómo alguien puede hacerlo”; emplear sus
acciones como patrón de los demás). • Estar preocupado por
el coste de las cosas (emplear el precio como indicador de valor;
preguntar siempre cuánto cuesta algo o cuánto le pagaron a alguien;
usar el dinero no sólo como un indicativo del éxito y de la
posición, sino como criterio medular de pensamiento en la
vida). • Creer que uno sólo es un cuerpo (estar insatisfecho
con su apariencia y andar a la caza de cumplidos para,
indirectamente, contrarrestar su sensación de ser poco digno de
aprecio; valorarse a sí mismo y su felicidad sobre la base de los
cambios físicos como el descolgamiento, las arrugas, las canas o la
menor vitalidad: todo lo descrito son señales de que su ego le ha
convencido de que usted es exclusivamente un cuerpo y de que está
deteriorándose con rapidez). • Permitir que la industria
publicitaria le controle (la publicidad, en todas sus formas,
responde, por lo general, al intento de convencerle de que usted
está incompleto y necesita comprar algo para realizarse. En
consecuencia, se ve bombardeado en casi todos los momentos en los
que se expone a la publicidad de los medios de comunicación, la cual
le insta a que consuma para realizarse como persona. Leer, escuchar
y mirar de forma permanente estos mensajes es una prueba del control
de su ego). • Señalar las limitaciones de los otros
(dedicar tiempo a describir lo que considera imperfecciones, como
una nariz grande, una voz desagradable, una personalidad engreída o
un proceso de mal envejecimiento). El hábito de reparar en lo
descrito es una estrategia de su ego para convencerle de que usted
es mejor que las personas a las que está criticando. Por supuesto,
esto continúa impidiéndole ver la amorosa esencia divina que reside,
invisible en esos “abrigos raídos sobre un palo”, como llama Yeats a
las personas independientes de su alma. • Luchar para
obtener reconocimiento (angustiarse por no recibir lo que piensa que
“merece en justicia” dentro del mercado laboral; sentirse herido y
deprimido cuando sus esfuerzos no son recompensados con una
posición, un título o un contrato mejores). A menudo, esas
recompensas no sirven para otro propósito que el de aportar una base
pura que su ego proclame su mundana superioridad. Los relatos
cotidianos que informan de los salarios astronómicos de la gente del
espectáculo y los atletas son una prueba muy visible de esta
actividad del ego. Resulta irrelevante que las cantidades sobrepasen
la capacidad de esas personas para gastar incluso después de que un
enorme porcentaje se lo lleven los impuestos. Estamos ante unas
exigencias dictadas por el ego, que lleva a esas personas a la falsa
creencia de que se les está insultando si alguien de su profesión
recibe un sueldo superior. Muchas de estas personas se apartarán de
su profesión, al permitir que su ego los convenza de lo correcto de
sus actos. Puede que se sientan insatisfechas, infelices y
desdichadas, pero se ha vuelto más importante apaciguar el ego que
su vocación, así como recibir una compensa -lo que está muy por
encima de lo suficiente, con independencia de lo que cualquier otro
esté ganando. Esta agitación interna por no recibir reconocimiento o
compensación complace al ego, porque cualquier inclinación a dirigir
la atención hacia el yo superior se distrae cuando uno se enfrenta a
la agitación. • Trastornos alimentarios. La mayoría de los
trastornos alimentarios son, en un principio, esfuerzos por estar a
la altura de unos modelos que alguien cree que aportan felicidad. El
ego ha convencido a las personas que tienen problemas alimentarios
de que su verdadera esencia está emplazada en el valor de su
apariencia. Esta gente se preocupa tanto por la apariencia como para
excluir la mayoría de los otros aspectos de la vida, y al final
destruye sus cuerpos intentando hacerlos perfectos a ojos de los
demás.
En la luz de Cristo, Centro Escuela
Claridad
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¡Que
las Energías de la Síntesis y la Paz, se derramen en la
humanidad!
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