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Un pensamiento para cada Shabat
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Asunto: Un pensamiento para el shabat, 5 de Septiembre de 2003
Fecha:Viernes, 5 de Septiembre, 2003  11:42:02 (+0200)
Autor:Secretaría - Lamroth Hakol <secretaria @.......org>

 
 

 

 

rabinofabian@lamroth.org

http://www.lamroth.org

 

5 de Septiembre de 2003, 8 de Elul 5763

 

 

EL BAMBÚ JAPONÉS

 

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante.
También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: Crecé. Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo trasforma en no apto para impacientes. Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable, en realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de solo seis semanas, la planta de bambú crece más de 30 metros ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, La verdad es que se tomo siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

 

Sin embargo, en la vida cotidiana muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo. Quizás, por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en el corto plazo abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.

 

De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo, y esto puede ser extremadamente frustrante. En esos momentos todos tenemos que recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que en tanto no bajemos los brazos, ni abandonemos por no ver el resultado que esperamos, si está sucediendo algo dentro nuestro, estamos creciendo, estamos madurando.

Quienes no se dan por vencidos van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando este al fin se materialice. El triunfo no es mas que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

Shabat Shalom

Rabino Fabián Skornik

Agradezco a Marcela Lewin por haberme enviado el relato.