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Un pensamiento para cada Shabat
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Asunto: Un pensamiento para el shabat, 6 de Agosto de 2004
Fecha:Viernes, 6 de Agosto, 2004  09:32:49 (-0300)
Autor:Secretaría <secretaria @.......org>

 

 

 

rabinofabian@lamroth.org

http://www.lamroth.org

 

 6 de Agosto de 2004, 19 de Av  5764

 

 

 

Un granjero y un noble

 

Su nombre era Fleming, y era un granjero escocés pobre. Un día, mientras intentaba ganarse la vida para su familia, oyó un lamento pidiendo ayuda que provenía de un pantano cercano. Dejó caer sus herramientas y corrió al pantano. Allí, encontró hundido hasta la cintura en el estiércol húmedo y negro a un muchacho aterrado,  gritando y esforzándose por liberarse.  El granjero Fleming salvó al muchacho de lo que podría ser una lenta y espantosa muerte.
Al día siguiente, llegó un carruaje imponente a la granja.  Un noble, elegantemente vestido, salió y se presentó como el padre del muchacho al que el granjero Fleming había ayudado.  "Yo quiero recompensarlo", dijo el noble. "Usted salvó la vida de mi hijo". 

"No, yo no puedo aceptar un pago por lo que hice", contestó el granjero escocés . En ese momento, el hijo del granjero vino a la puerta de la cabaña.  "¿Es su hijo?" preguntó el noble. "Sí", el granjero contestó orgullosamente. 

"Le propongo hacer un trato. Permítame proporcionarle a su hijo el mismo nivel de educación que mi hijo disfrutará. Si el muchacho se parece a su padre, no dudo que crecerá hasta convertirse en el hombre del que nosotros dos estaremos orgullosos". Y el
granjero aceptó. El hijo del granjero Fleming asistió a las mejores escuelas, se graduó en
Londres, y siguió hasta darse a conocer en el mundo como el renombrado Dr. Alexander Fleming, el descubridor de la Penicilina.  Años después, el hijo del mismo noble que fue salvado del pantano estaba enfermo de pulmonía. ¿Qué salvó su vida esta vez? La penicilina.  ¿El nombre del noble? Sir Randolph Churchill.  ¿El nombre de su hijo? Sir Winston Churchill.

 

Cada acto nuestro puede tener una trascendencia que a veces no logramos imaginar. Por lo tanto, aunque no conozcamos el futuro, actuemos como si todo dependiera de nosotros.

 

Shabat Shalom

 

Rabino Fabián Skornik

 

PD: Agradezco a Lucy Gandsas por enviarme el texto.