Inicio > Mis eListas > unpensamiento > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 61 al 80 
AsuntoAutor
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
Un pensamiento par Secretar
 << 20 ant. | 11 sig. >>
 
Un pensamiento para cada Shabat
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 67     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto: Un pensamiento para el shabat, 13 de Agosto de 2004
Fecha:Viernes, 13 de Agosto, 2004  11:33:49 (-0300)
Autor:Secretaría <secretaria @.......org>

 

 

 

rabinofabian@lamroth.org

http://www.lamroth.org

 

 13 de Agosto de 2004, 26 de Av  5764

 

 

 

No descuides tu jardín

El discípulo se dirigió a casa de su maestro, que tenía uno de los jardines más hermosos que había visto jamás. Una vez allí, le contó a su maestro que tenía problemas con sus hijos y que quería respetar la naturaleza de cada uno de ellos para que hicieran lo que les pareciera. Quería evitar que se sintieran frustrados en el futuro.
El maestro escuchó al discípulo y no dijo nada. Entonces, el discípulo le preguntó qué opinaba sobre el asunto y el maestro le respondió:
- ¿Hace mucho que no visitás mi jardín?
- Sí -respondió el discípulo, no sabiendo por qué se lo preguntaba.
Entonces el maestro lo invitó a ver su jardín. Pero en lugar de ver espléndidas rosas, vio que el jardín se había transformado en una maraña de malezas.
- ¿Pero qué ha sucedido aquí? -preguntó el discípulo asombrado.
- Pues un día me cansé de cuidar mis rosas y dejé que las plantas crecieran como querían.
Los yuyos y las malezas habían ahogado las rosas, que primero crecieron en forma desordenada y luego murieron.
Ésta es la ley natural.
En ese momento, el alumno comprendió aquello que su maestro le quería decir.

Qué difícil es encontrar un equilibrio entre la libertad con la que deseamos educar a nuestros hijos y los límites que necesariamente debemos marcar. Sólo sabemos que ningún extremo es bueno, y que la sabiduría de nuestros antepasados puede ayudarnos a decidir.

Shabat Shalom

Rabino Fabián Skornik