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Un pensamiento par Secretar
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Un pensamiento para cada Shabat
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Asunto: Un pensamiento para el shabat, 22 de Octubre de 2004
Fecha:Viernes, 22 de Octubre, 2004  14:59:06 (-0300)
Autor:Secretaria - Lamroth Hakol <secretaria @.......org>

 

 

 

rabinofabian@lamroth.org

http://www.lamroth.org

 

 

 

22 de Octubre de 2004, 7 de Jeshvan 5765 
 

 

La decisión correcta

 

 

Un hombre, su caballo y su perro abandonaron este mundo fulminados por un rayo, y casi sin darse cuenta pasaron a otra existencia.  De pronto se encontraron caminando. La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnifico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro. El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él el siguiente diálogo:
- Buenos días.
- Buenos días - Respondió el guardián.
- ¿Cómo se llama este lugar tan bonito?
- Esto es el Cielo.                                                                                                     

- ¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos !
- Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente.
- Pero mi caballo y mi perro también tienen sed...
- Lo siento mucho - Dijo el guardián- pero aquí no se permite la entrada a los animales.                

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante.
Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta.
 - Buenos días - dijo el caminante. El hombre respondió con un gesto de la cabeza.
- Tenemos mucha sed, yo, mi caballo y mi perro.
- Hay una fuente entre aquellas rocas - dijo el hombre, indicando el lugar. Podéis beber tanta agua como queráis.                                                                                 

El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.
El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.
- Podéis volver siempre que queráis - Le respondió éste.
A propósito ¿Cómo se llama este lugar?- preguntó el hombre.
- CIELO.
- ¿El Cielo? ¿Sí? Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!
- Aquello no era el Cielo, era el Infierno - contestó el guardián.
El caminante quedó perplejo.
- ¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! - advirtió el hombre.
- ¡De ninguna manera! En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.

Para poder disfrutar plenamente no debemos abandonar a quienes dan sentido a nuestra existencia. Quines piensen que viajar solo les hace ir más rápido olvidan la importancia que tiene el viaje en si mismo.

 

 

Shabat Shalom

 

 

Rabino Fabián Skornik